{"id":1837,"date":"2020-11-01T17:39:00","date_gmt":"2020-11-01T15:39:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1837"},"modified":"2020-11-06T15:08:31","modified_gmt":"2020-11-06T13:08:31","slug":"por-el-reino-de-los-cielos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/11\/01\/por-el-reino-de-los-cielos\/","title":{"rendered":"Por el Reino de los Cielos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1837\" class=\"elementor elementor-1837\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-96433e5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"96433e5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-42370ba9\" data-id=\"42370ba9\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bb84981 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"bb84981\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Por el Reino de los Cielos<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><br \/><em>Constituciones<\/em>, 257<\/p><p><em>\u00a0<\/em>Cada a\u00f1o los miembros del Instituto del Verbo Encarnado realizamos los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, donde el santo espa\u00f1ol nos \u201cconvida a la gran conquista de la santidad\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Durante la \u2018segunda semana\u2019 de dichos Ejercicios se nos da ocasi\u00f3n de realizar la contemplaci\u00f3n del \u201cllamamiento del Rey\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> ya que la vida cristiana no es la simple adhesi\u00f3n a una doctrina, sino el seguimiento y la compa\u00f1\u00eda a una Persona.<\/p><p>All\u00ed escuchamos como un estribillo la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 debo hacer por Cristo?\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, que denota la tonalidad singularmente \u2018pr\u00e1ctica\u2019 del llamamiento y del consecuente del seguimiento de Cristo. Porque como bien se\u00f1ala San Ignacio, \u201c<em>el amor se debe poner m\u00e1s en las obras que en las palabras<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed la importancia de renovar constantemente las disposiciones de magnanimidad y generosidad en nuestra adhesi\u00f3n a la voluntad del Rey. Esto incluye, ciertamente, un volver a menudo a las primicias y frescura de aquel llamado que un d\u00eda Cristo nos hizo personalmente a cada uno y un volver a pronunciar decididamente nuestro s\u00ed al Amado. Eso incluye, al mismo tiempo, el \u2018hacer m\u00e1s lugar\u2019 en nuestra vida, en nuestras almas, en nuestro coraz\u00f3n para que Dios reine en nosotros.<\/p><h4><strong style=\"font-size: 16px;\">1. Jesucristo es Rey<\/strong><\/h4><p>Dice el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cEl Se\u00f1or es Rey de toda la humanidad en sentido estricto, literal y propio, ya que recibi\u00f3 del Padre la potestad, el poder y el reino<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, por eso es Rey de reyes y Se\u00f1or de los se\u00f1ores<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Como ustedes saben el fundamento de este reinado es cu\u00e1druple:<\/p><ul><li>En primer lugar, le compete por ser Dios, el Verbo Encarnado, y as\u00ed dice San Cirilo de Alejandr\u00eda: \u201cCristo obtiene la dominaci\u00f3n de todas las creaturas, no arrancada por la fuerza ni tomada por ninguna otra raz\u00f3n, sino por su misma esencia y naturaleza\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>;<\/li><\/ul><ul><li>en segundo lugar, le compete en virtud de la Redenci\u00f3n, por derecho de conquista, al habernos comprado con su sangre: <em>No fuisteis rescatados&#8230; con oro o plata corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>;<\/li><\/ul><ul><li>en tercer lugar, por ser Cabeza de la Iglesia, por la plenitud de la gracia: <em>lleno de gracia y de verdad<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>;<\/li><\/ul><ul><li>en cuarto lugar y por derecho de herencia: <em>a quien constituy\u00f3 heredero de todas las cosas<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><p>Su autoridad regia incluye la plenitud del triple poder: legislativo, judicial y ejecutivo\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Adem\u00e1s, \u201cel \u00e1mbito de su reinado es doble, personal y social. Reina sobre las inteligencias porque es la Verdad, \u2018y es necesario que los hombres reciban con obediencia la verdad de \u00c9l\u2019<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>; reina sobre las voluntades porque es la Bondad, \u2018de tal modo que nos inflama hacia las cosas m\u00e1s nobles\u2019<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>; y reina sobre los corazones porque es el Amor. Y reina tambi\u00e9n socialmente, ya que \u2018no hay diferencia entre los individuos y el consorcio civil, porque los individuos, unidos en sociedad, no por eso est\u00e1n menos bajo la potestad de Cristo, que lo est\u00e1n cada uno de ellos separadamente. \u00c9l es la fuente de la salud privada y p\u00fablica\u2019<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cCiertamente que no es el Suyo un reino temporal ni terreno: <em>mi Reino no es de este mundo<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>, sino que es un Reino eterno: <em>su Reino no tendr\u00e1 fin<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, y es universal: <em>le fue dado todo poder en el cielo y en la tierra<\/em><a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>; Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong style=\"font-size: 16px;\">2. Una realeza efectiva<\/strong><\/h4><p>Ahora bien, habiendo o\u00eddo libremente la llamada del Se\u00f1or para seguirle dondequiera que vaya: \u201c<em>quien quisiere venir conmigo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>, hemos aceptado el estar con \u00c9l, porque queremos empaparnos de su presencia y ser poco a poco \u201cotros Cristos\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. Es decir, nosotros los religiosos, hemos abrazado \u201cla forma de vida que Jes\u00fas, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abraz\u00f3 y propuso a los disc\u00edpulos que lo segu\u00edan\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Esto implica \u2212como dec\u00edamos anteriormente\u2212 que Cristo debe reinar en nuestras vidas, y eso no es otra cosa sino \u201cno anteponer nada a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> . Porque \u201cclaro est\u00e1 \u2212ense\u00f1a San Juan de la Cruz\u2212 que cuanto m\u00e1s uno pusiese los ojos en los criados del rey y m\u00e1s reparase en ellos, menos caso hac\u00eda del rey y en tanto menos le estimaba; [\u2026] pues cuanto m\u00e1s pone [los ojos] en los criados, tanto m\u00e1s quita de su se\u00f1or; y entonces no juzgaba \u00e9ste del rey muy altamente, pues los criados le parecen algo delante del rey, su se\u00f1or. As\u00ed acaece al alma para con su Dios cuando hace caso de las dichas criaturas\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En este sentido, \u201cel estado religioso [&#8230;] revela de manera especial la superioridad del Reino sobre todo lo creado y sus exigencias radicales. Muestra tambi\u00e9n a todos los hombres la grandeza extraordinaria del poder de Cristo Rey y la eficacia infinita del Esp\u00edritu Santo, que realiza maravillas en su Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Muchos de Ustedes conocer\u00e1n la historia de San Rafael Arn\u00e1iz Bar\u00f3n (1911-1938), monje trapense, quien a causa de su enfermedad (diabetes) vio interrumpida su vida mon\u00e1stica tres veces. Rafael acababa de pedir al abad poder regresar por tercera vez al monasterio. Y esta ser\u00eda la \u00faltima. Entonces un d\u00eda de noviembre de 1937 le escribi\u00f3 una carta al hermano Tescelino \u2212quien hab\u00eda sido su enfermero en la Trapa\u2212 cont\u00e1ndole que el Padre Abad le hab\u00eda dicho que pod\u00eda volver al convento cuando quisiera\u2026 pero que lo pensase bien y no se precipitase porque ahora no ten\u00edan enfermero (ya que el hermano Tescelino hab\u00eda sido incorporado al servicio militar). Entonces Rafael reflexiona: \u201cHumanamente hablando, es muy prudente, \u00bfno te parece? Pero \u00bfqu\u00e9 he de hacer? Pues mira, yo pienso de la manera siguiente, a ver qu\u00e9 te parece.<\/p><p>Suponte que t\u00fa est\u00e1s en tu casa enfermo, lleno de cuidados y atenciones, casi tullido, in\u00fatil\u2026, incapaz de valerte, en una palabra. Pero un d\u00eda vieras pasar debajo de tu ventana a Jes\u00fas. [\u2026] Si vieras que Jes\u00fas te llamaba y te <em>daba<\/em> un puesto en su s\u00e9quito, y te mirase con esos ojos divinos que desprend\u00edan amor, ternura, perd\u00f3n, y te dijese: \u00bfPor qu\u00e9 no me sigues? \u2026 T\u00fa, \u00bfqu\u00e9 har\u00edas? \u00bfAcaso le ibas a responder\u2026 Se\u00f1or, te seguir\u00eda si me dieras un enfermero\u2026, si me dieras medios para seguirte con <em>comodidad<\/em> y sin peligro de mi salud\u2026 te seguir\u00eda si estuviera sano y fuerte para poderme valer\u2026?<\/p><p>No, [\u2026] seguro le hubieras dicho: Voy, Se\u00f1or, no me importan mis dolencias, ni la muerte, ni comer, ni dormir \u2026 Si T\u00fa me admites, voy. Si T\u00fa quieres puedes sanarme\u2026 No me importa que el camino por donde me lleves sea dif\u00edcil, sea abrupto y est\u00e9 lleno de espinas. No me importa si quieres que muera contigo en una cruz [\u2026]. Se me hacen prudentes advertencias\u2026 Pero \u00bfqu\u00e9 vale todo eso, al lado de la mirada de un Dios como Jes\u00fas de Galilea, que te ofrece un puesto en el cielo, y un amor eterno? Nada, hermano\u2026 ni aun sufrir hasta el fin del mundo merece la pena de dejar de seguir a Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>.<\/p><p>An\u00e1logamente, cada uno de nosotros \u2212asistidos ciertamente por la gracia de Dios\u2212 hemos respondido al llamado de nuestro Se\u00f1or dejando atr\u00e1s todo para seguirle. Es la radicalidad que se impone si hemos de amar con amor indiviso al Verbo Encarnado. Pues la nuestra ha sido y debe seguir siendo \u201cla opci\u00f3n por un amor m\u00e1s grande e indiviso a Cristo y a su Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>. Eso es lo que nos permite \u201cofrecer un \u2018testimonio privilegiado de una b\u00fasqueda constante de Dios y una dedicaci\u00f3n absoluta al crecimiento de su Reino\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. Eso es algo que conviene tener muy presente sobre todo cuando la pobreza se siente m\u00e1s \u00e1speramente, cuando la salud no acompa\u00f1a el \u00edmpetu apost\u00f3lico, cuando a pesar de nuestra dedicaci\u00f3n somos criticados, cuando la soledad se vuelve m\u00e1s densa, cuando los auxilios divinos parecieran que se han acabado para nosotros, cuando las tentaciones de pactar con el mundo se agigantan.<\/p><p>En otras palabras, nuestra consagraci\u00f3n implica \u2013de hecho\u2013 una vida de se\u00f1or\u00edo.<\/p><p>Esta vida de se\u00f1or\u00edo un religioso del Verbo Encarnado la ha de ejercer:<\/p><ul><li><em>Sobre s\u00ed mismo<\/em>: en la medida en que triunfe sobre el pecado, domine los incentivos de la carne, y gobierne su alma y cuerpo. El religioso, en la medida en que <em>somete cumplidamente<\/em> su alma a Dios, llega a una situaci\u00f3n de indiferencia y desapego a las cosas del mundo, que le da una voluntad dominadora y libre, capaz de dedicarse a las cosas sin dejarse dominar por ellas<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><ul><li><em>Sobre los hombres<\/em>: en la medida en que el religioso se entrega generosamente al servicio de Jesucristo, <em>el \u00fanico Rey que merece ser servido<\/em>, adquiere una realeza efectiva, aunque espiritual, sobre los hombres, aun sobre los que tienen poder y autoridad, y aun sobre los que abusan de ella. Porque toman sobre s\u00ed la carga de sus pecados y sus penas, por un amor humilde y servicial que llega hasta el sacrificio de s\u00ed mismo<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><ul><li><em>Sobre el mundo<\/em>: esto se da de dos modos, a saber: 1) colaborando con el mundo de la creaci\u00f3n por el trabajo y el mundo de la redenci\u00f3n por el apostolado. Para que esta realeza sea efectiva ser\u00e1 necesario que junto a una dedicaci\u00f3n a las cosas, haya al mismo tiempo, un desprendimiento y desapego a las mismas; 2) rechazando el mundo, ya sea por lealtad al mundo mismo que debe ser tenido como medio y no como fin, ya sea por lealtad hacia Dios, resistiendo a las concupiscencias, tentaciones y pecados del mundo; siendo independientes frente a las m\u00e1ximas, burlas y persecuciones del mundo, s\u00f3lo dependiendo de nuestra recta conciencia iluminada por la fe; dispuestos al martirio por lealtad a Dios, lo que constituye el rechazo pleno y total del mundo malo<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><ul><li><em>Sobre el demonio<\/em>: dice el derecho propio: \u201cNecesitamos religiosos convencidos no s\u00f3lo de que tienen por gracia de Dios poder para resistir al demonio, sino tambi\u00e9n para poder exorcizarlo\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><p>Debemos persuadirnos de que hemos sido \u201cconsagrados para el Reino\u201d y, por tanto, somos verdaderos religiosos en tanto y en cuanto estamos consagrados totalmente al servicio de Dios ofreci\u00e9ndonos a \u00c9l en holocausto<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. Lo cual se logra a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica fiel y constante de los votos religiosos. En efecto, el Magisterio de la Iglesia ense\u00f1a que \u201cla vocaci\u00f3n de las personas consagradas a buscar ante todo el Reino de Dios es, principalmente, una llamada a la plena conversi\u00f3n, en la renuncia de s\u00ed mismo para vivir totalmente en el Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Por tanto, es nuestra oblaci\u00f3n a trav\u00e9s de la obediencia, de la pobreza y de la castidad lo que hace que nuestra existencia sea \u201cmemoria viviente del modo de existir y de actuar de Jes\u00fas el Verbo hecho carne<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>, ante el Padre y ante los hombres\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>, y una contribuci\u00f3n efectiva al reinado de Cristo.<\/p><h4><strong style=\"font-size: 16px;\">3. Yo hago mi oblaci\u00f3n<\/strong><a style=\"font-size: 16px; background-color: #ffffff;\" href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a><\/h4><p>La invitaci\u00f3n de Cristo \u201cquien quisiere venir conmigo\u201d trae aparejado el \u201ctrabajar conmigo\u201d, y San Ignacio pone en boca de Cristo la raz\u00f3n de ello: \u201cporque sigui\u00e9ndome en la pena, tambi\u00e9n me siga en la gloria\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y aunque ya lo hemos dicho muchas veces y es de todos conocido creemos que vale la pena volver a mencionar que el seguimiento de Cristo, \u201cno es la promesa de \u00e9xitos f\u00e1ciles. No promete a nadie una vida c\u00f3moda. Es exigente. Y al mismo tiempo es una Gran Promesa: la promesa de la vida eterna para el hombre, sometido a la ley de la muerte; la promesa de la victoria, por medio de la fe [\u2026]. Para encontrar la vida, hay que perder la vida; para nacer, hay que morir; para salvarse, hay que cargar con la Cruz\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Nuestra consagraci\u00f3n es sin\u00f3nimo de holocausto, de oblaci\u00f3n. Esto dicho en un tono m\u00e1s ignaciano ser\u00eda equivalente a decir que nuestra consagraci\u00f3n al reino de Cristo \u201cconlleva la aceptaci\u00f3n del combate espiritual\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso nos parece posible trazar un paralelo entre la oraci\u00f3n de oblaci\u00f3n del reino de San Ignacio y nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n religiosa, sobre la que siempre conviene profundizar. Es notable c\u00f3mo ambas se corresponden de una manera que nos admira, veamos:<\/p><table><tbody><tr><td style=\"width: 332px; text-align: center; background-color: #5b8754;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><a style=\"color: #ffffff;\" href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a><\/span><\/p><\/td><td style=\"width: 332px; text-align: center; background-color: #5b8754;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><a style=\"color: #ffffff;\" href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr><td style=\"text-align: center;\" width=\"332\"><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>Eterno Se\u00f1or de todas las cosas<\/em><\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center;\" width=\"332\"><p>Por el amor al Padre, <strong>origen primero y fin supremo<\/strong> de la vida consagrada; <br \/>a Cristo, que nos llama a su intimidad; <br \/>al Esp\u00edritu Santo, que dispone el \u00e1nimo a acoger sus inspiraciones.<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Nuestra consagraci\u00f3n tiene origen en la iniciativa de Dios y a Dios mismo tendemos, pues \u201cpara gloria de la Trinidad Sant\u00edsima, mayor manifestaci\u00f3n del Verbo Encarnado y honra de la Iglesia fundada por Cristo\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> hemos abrazado este estado de vida que \u201cimita m\u00e1s de cerca \u2026 aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogi\u00f3 al venir al mundo\u2026\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a> con el \u00fanico \u201cfin de buscar \u00fanicamente a Dios\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. De este modo, nuestra vida religiosa en cuanto promueve una existencia transfigurada a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos, se convierte en una manifestaci\u00f3n de Dios y una <em>confessio Trinitatis<\/em>, es decir, en una de las huellas concretas que la Trinidad deja en la historia<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cConcretamente, la castidad es el reflejo del amor infinito que une a las tres Personas divinas, la pobreza es expresi\u00f3n de la entrega total de s\u00ed que las tres Personas divinas se hacen rec\u00edprocamente, la obediencia es reflejo en la historia de la amorosa correspondencia propia de las tres personas divinas\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. As\u00ed entonces, a partir de una existencia transfigurada, queremos participar en la vida de la Trinidad y confesar el amor que salva<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En efecto, nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a> y las mismas <em>Constituciones<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a> que rigen nuestro estilo particular de santificaci\u00f3n y apostolado, comienzan con una invocaci\u00f3n Trinitaria y terminan con ella; porque no es otro el principio ni el fin de nuestra consagraci\u00f3n sino \u201cDios solo\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Y as\u00ed como San Ignacio comienza diciendo: \u201cEterno Se\u00f1or de todas las cosas\u201d nuestras <em>Constituciones<\/em> comienzan diciendo: \u201cConfesamos que Dios es el Se\u00f1or y Padre de todas las cosas, principio y fin de todas ellas\u201d y todas ellas las queremos \u201crestaurar, \u00edntegramente, en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>, ya que eso es precisamente \u201cprolongar la Encarnaci\u00f3n en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso entendemos que la pr\u00e1ctica de nuestros votos religiosos es una \u201cmanifestaci\u00f3n de la entrega a Dios con coraz\u00f3n indiviso<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a> y reflejo del amor infinito que nos une a \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Esto requiere una \u201csanta familiaridad con el Verbo hecho carne\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a> y el ser formados en una profunda intimidad con Dios<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a> que nos dispone el \u00e1nimo para acoger sus inspiraciones<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, \u201cde modo que pertenezcamos cada vez m\u00e1s a Cristo, y por ende a su Cuerpo m\u00edstico, ya que <em>si alguno no tiene el Esp\u00edritu de Cristo, no es de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De ese modo, nuestra \u201cconsagraci\u00f3n religiosa se vuelve imagen de la Trinidad: \u2018es anuncio de lo que el Padre, por medio del Hijo, en el Esp\u00edritu, realiza con su amor, su bondad y su belleza\u2026 Por eso, su primer objetivo es el hacer visibles las maravillas que Dios realiza en la fr\u00e1gil humanidad de las personas llamadas\u2019<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En otras palabras: \u201cAbrazamos este estado de vida para poder m\u00e1s f\u00e1cilmente entregarnos a las cosas divinas, alcanzando con mayor seguridad la eterna bienaventuranza y, finalmente, dedicarnos con m\u00e1s libertad a la obra de conducir a otros al Reino de los cielos\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>, de modo tal que nuestra consagraci\u00f3n \u201cha de ser \u00fatil al pr\u00f3jimo en cuanto sea un testimonio viviente de las realidades sobrenaturales\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p><table><tbody><tr><td style=\"width: 332px; background-color: #5b8754;\" width=\"332\"><p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"width: 332px; background-color: #5b8754;\" width=\"332\"><p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr><td width=\"332\"><p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>yo hago mi oblaci\u00f3n, <br \/>con vuestro favor y ayuda<\/em><\/strong><\/span><\/p><\/td><td width=\"332\"><p style=\"text-align: center;\">Yo N.N., libremente, hago a Dios <strong>oblaci\u00f3n de todo mi ser <\/strong>[\u2026]<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>\u201cLa consagraci\u00f3n es la base de la vida religiosa. Al afirmarlo la Iglesia quiere poner en primer lugar la iniciativa de Dios y la relaci\u00f3n transformante con \u00c9l que implica la vida religiosa. La consagraci\u00f3n es una acci\u00f3n divina. Dios llama a una persona y la separa para dedic\u00e1rsela a s\u00ed mismo de modo particular. Al mismo tiempo da la gracia de responder, de tal manera que la consagraci\u00f3n se exprese, por parte del hombre, en una entrega de s\u00ed profunda y libre\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>, seg\u00fan ense\u00f1a el Magisterio de la Iglesia.<\/p><p>Ahora bien, esta \u201cconsagraci\u00f3n a Dios de la vida religiosa es una consagraci\u00f3n total, que \u2018exige, seg\u00fan San Gregorio, consagrar a Dios \u2018toda la vida\u2019\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>, lo cual s\u00f3lo se puede llevar a cabo por medio del voto, ya que no poseemos la vida toda entera, en un momento. El hombre por medio del voto renuncia libremente \u2018a la libertad misma de abstenerse de lo que se refiere al servicio divino\u2019\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Es por eso que nuestras <em>Constituciones<\/em> explicitan que nuestra oblaci\u00f3n consiste principalmente en el cumplimiento de los tres votos de castidad, pobreza y obediencia, impulsados por la caridad<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. Y por tanto, la profesi\u00f3n religiosa constituye un verdadero holocausto de s\u00ed mismo, ya que en virtud de los votos se entrega a Dios todo lo propio, sin reservarse nada: por el voto de castidad, el bien propio del cuerpo; por el voto de pobreza, las cosas exteriores; y los bienes del alma por el voto de obediencia<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Esta consagraci\u00f3n realmente abarca la vida entera y por eso decimos \u201cde todo mi ser\u201d. Por este motivo podemos decir que \u201cla vida religiosa consiste esencialmente en los tres votos de pobreza, castidad y obediencia<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>, por los cuales se entregan a Dios los bienes exteriores, el derecho a formar una familia y la libertad, que es lo m\u00e1s querido para el hombre. De tal modo que al religioso no le queda absolutamente nada.<\/p><p>Ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s que \u2018se llaman por antonomasia religiosos los que se <em>consagran totalmente al servicio de Dios<\/em>, ofreci\u00e9ndose a \u00c9l en <em>holocausto<\/em>. [\u2026] En el holocausto la v\u00edctima ofrecida a Dios es inmolada. La inmolaci\u00f3n implica la destrucci\u00f3n total de la v\u00edctima en honor de Dios. El religioso se inmola a Dios en holocausto siguiendo a Cristo pobre, virgen y obediente hasta la muerte de cruz\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>. \u201cPero m\u00e1s que una destrucci\u00f3n, debemos hablar de una positiva transformaci\u00f3n. El religioso lo entrega todo para alcanzar la caridad perfecta que le har\u00e1 poseer a Dios \u00edntima y plenamente\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Entonces, \u201cse trata de entregarlo todo, pero no como fin en s\u00ed mismo, sino para verse libre de todos los impedimentos que podr\u00edan apartar de la caridad perfecta<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a> y por tanto en orden a una consagraci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima a Dios y una entrega nueva y especial al servicio de Dios y a la misi\u00f3n salv\u00edfica de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p><p>M\u00e1s aun, nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n menciona expl\u00edcitamente que hacemos la oblaci\u00f3n de todo nuestro ser \u201clibremente\u201d:<\/p><ul><li>Libremente hemos elegido ser de los <em>eunucos que a s\u00ed mismos se han hecho tales por amor del Reino de los Cielos<\/em> (Mt 19, 12)<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/li><\/ul><ul><li>Libremente hemos escogido la pobreza para proclamar \u201cel Absoluto de Dios, que es nuestra \u00fanica riqueza\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<em style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/em><\/li><\/ul><ul><li>Libremente elegimos ser obedientes y someter la propia voluntad a los Superiores leg\u00edtimos, que hacen las veces de Dios cuando mandan algo seg\u00fan las <em>Constituciones<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a><em>,<\/em> imitando en esto a Jesucristo,<em> hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz<\/em><a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><p>Por lo tanto, \u201clos consejos evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia, vividos por Cristo y abrazados por su amor, aparecen como un camino para la plena realizaci\u00f3n de la persona en oposici\u00f3n a la deshumanizaci\u00f3n; proclaman la libertad de los hijos de Dios y la alegr\u00eda de vivir seg\u00fan las bienaventuranzas evang\u00e9licas\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>. Lejos de ser una renuncia que empobrece, m\u00e1s bien nos enriquecen porque nos liberan \u201cde los impedimentos que podr\u00edan apartarnos del fervor de la caridad y de la perfecci\u00f3n del culto divino, consagr\u00e1ndonos m\u00e1s \u00edntimamente al servicio de Dios\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a> para llegar a poseer a Dios \u00edntima y plenamente<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Dicho de otro modo, hemos elegido pertenecer totalmente al Verbo Encarnado y eso nos hace gozosamente libres. Y libremente hemos consentido pertenecerle, haciendo oblaci\u00f3n de todo nuestro ser<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a> mediante la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos seg\u00fan el \u201ccamino evang\u00e9lico trazado en las Constituciones del Instituto del Verbo Encarnado\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>, porque estamos convencidos de que, como dice el M\u00edstico Doctor, \u201clos bienes inmensos de Dios no caben ni caen sino en coraz\u00f3n vac\u00edo y solitario\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p><table style=\"width: 100%; height: 360px;\"><tbody><tr style=\"height: 91px;\"><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754; height: 91px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754; height: 91px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr style=\"height: 269px;\"><td style=\"text-align: center; height: 269px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em><br \/>delante vuestra infinita bondad, <br \/>y delante vuestra Madre gloriosa, <br \/>y de todos los sanctos y sanctas <br \/>de la corte celestial,<\/em><\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center; height: 269px;\" width=\"332\"><p>[\u2026] Por esto, <strong>delante de Dios nuestro Se\u00f1or <br \/>y de todos sus santos<\/strong>, [\u2026]<\/p><p>Pido la intercesi\u00f3n de <strong>Nuestra Se\u00f1ora<\/strong>, <br \/>de los <strong>Doce Ap\u00f3stoles <br \/>y de los otros santos patronos<\/strong>, [\u2026]<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Nuestra f\u00f3rmula de profesi\u00f3n cobra toda solemnidad al presentarnos \u201cdelante de Dios nuestro Se\u00f1or y de todos sus santos\u201d e invocar la intercesi\u00f3n de \u201cNuestra Se\u00f1ora, de los Doce Ap\u00f3stoles y de los otros santos patronos\u201d. Y esto es as\u00ed, porque la oblaci\u00f3n que hacemos es al mismo tiempo una realidad hist\u00f3rica y sobrenatural, de modo tal, que tanto la profesi\u00f3n como la misma pr\u00e1ctica de los votos se vuelve una realidad que trasciende el plano terreno al movernos a practicar las virtudes de la trascendencia: fe, esperanza y caridad<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por otra parte, le da a nuestra consagraci\u00f3n una impronta y un lustre que nos distingue de otros religiosos y es la gran veneraci\u00f3n a la Madre del Verbo Encarnado y a los santos, obras maestras de Dios, en quienes honramos al mismo Dios<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Me parece apropiado afirmar que estando nuestra espiritualidad anclada en el misterio de la Encarnaci\u00f3n al punto que podemos decir que \u201cse deriva de la Persona del Verbo y de su Madre\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>, la devoci\u00f3n mariana es inherente a nuestra consagraci\u00f3n y sin ella no se entiende, pues decimos que somos \u201c<em>esencialmente<\/em> misioneros y marianos\u201d<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>. Por eso elevamos nuestras preces a la Madre de Dios para que nos obtenga la gracia \u201cde alcanzar esta disposici\u00f3n de suma, total e irrestricta docilidad al Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a> \u201ca fin de ense\u00f1orear para Jesucristo todo lo aut\u00e9nticamente humano\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\"><sup>[92]<\/sup><\/a>. De modo tal que nuestra consagraci\u00f3n manifieste \u201cun se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas, junto con una voluntad lib\u00e9rrima, pronta para agradar s\u00f3lo a Dios\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\"><sup>[93]<\/sup><\/a>. Y de la Virgen Madre esperamos obtener todo el auxilio necesario para cumplir con el honoroso deber de \u201cprolongar la Encarnaci\u00f3n en todas las cosas\u201d<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\"><sup>[94]<\/sup><\/a>. Consecuentemente, nuestra consagraci\u00f3n est\u00e1 enmarcada, impregnada y es difusiva de la devoci\u00f3n a Mar\u00eda Sant\u00edsima siendo \u201cconsecuencia natural el marianizar toda la vida\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\"><sup>[95]<\/sup><\/a>. La Virgen se convierte entonces en \u201cel modelo que gu\u00eda \u2018todas nuestras intenciones, acciones y operaciones\u2019<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\"><sup>[96]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\"><sup>[97]<\/sup><\/a> y es, adem\u00e1s, el fin al cual se dirigen nuestros actos, el objeto que atrae nuestro coraz\u00f3n y el motivo de los trabajos emprendidos<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\"><sup>[98]<\/sup><\/a>.<\/p><p>As\u00ed entonces, si nuestra consagraci\u00f3n implica la oblaci\u00f3n de todo nuestro ser al Verbo Encarnado, esa ofrenda la queremos hacer \u2212\u201cpara servir mejor a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\"><sup>[99]<\/sup><\/a>\u2212 por manos de Mar\u00eda Sant\u00edsima \u201ca fin de que Ella disponga de todo seg\u00fan su benepl\u00e1cito<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\"><sup>[100]<\/sup><\/a>, seguros de que por Mar\u00eda, Madre del Verbo Encarnado, hemos de ir a \u00c9l, y que Ella ha de hacer de nosotros \u2018grandes santos\u2019<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\"><sup>[101]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\"><sup>[102]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por otra parte, la veneraci\u00f3n de los santos \u2013 como \u201clos mejores miembros del Cuerpo m\u00edstico de Cristo y el fruto mayor y m\u00e1s completo de la Encarnaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\"><sup>[103]<\/sup><\/a>\u2212, el estudio de su doctrina sapiencial, las riquezas con las que embellecieron la obra de la Iglesia, sus virtudes heroicas y ejemplos de vida, su intercesi\u00f3n ante el trono de Dios \u201cnos impulsan a buscar la ciudad futura&#8230; la perfecta uni\u00f3n con Cristo, o sea, la santidad\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\"><sup>[104]<\/sup><\/a>. \u201cEllos nos recomiendan constantemente el cielo, la vida eterna, el premio de los m\u00e9ritos, \u00a1Dios!\u00a0 [\u2026] empujando a generaciones enteras al hero\u00edsmo del seguimiento de Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Por este motivo nuestra entrega a Cristo halla en los santos inspiraci\u00f3n, ayuda y sabia doctrina para que alcancemos nosotros el cielo que ellos ya alcanzaron. \u00a0<\/p><table><tbody><tr><td style=\"background-color: #5b8754; text-align: center;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"background-color: #5b8754; text-align: center;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr><td style=\"text-align: center;\" width=\"332\"><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>que yo quiero y deseo <br \/>y es mi determinaci\u00f3n deliberada, <br \/>s\u00f3lo que sea vuestro mayor servicio <br \/>y alabanza,<\/em><\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center;\" width=\"332\"><p><strong>comprometo todas mis fuerzas<\/strong> <br \/>para no ser esquivo a la aventura misionera, <br \/>para inculturar el evangelio en la diversidad de todas las culturas, para prolongar la Encarnaci\u00f3n del Verbo \u201cen todo hombre, en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre\u201d asumiendo todo lo aut\u00e9nticamente humano, para ser como otra humanidad de Cristo, <br \/><strong>para realizar con mayor perfecci\u00f3n el servicio de Dios y de los hombres<\/strong>.<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>\u00a0Y esto es as\u00ed, simplemente porque \u201c<em>el amor se debe poner m\u00e1s en las obras que en las palabras<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\"><sup>[106]<\/sup><\/a>.<\/p><p>El \u201ccomprometer todas las fuerzas\u201d es el \u201cdeterminarse de veras\u201d<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\"><sup>[107]<\/sup><\/a> a imitar a Cristo en su padecer del que habla San Juan de la Cruz y que el derecho propio expresa de diversas maneras: \u201cQueremos imitar lo m\u00e1s perfectamente posible a Jesucristo\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>; \u201cfirmemente resueltos a alcanzar la santidad\u2026 con \u2018una grande y muy determinada determinaci\u00f3n de no parar hasta llegar a ella (la santidad)\u2019<sup>\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\">[109]<\/a><\/sup>, etc. Porque la consagraci\u00f3n religiosa en este Instituto implica la imitaci\u00f3n m\u00e1s de cerca del misterio del Verbo Encarnado y de las actitudes que conlleva<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\"><sup>[110]<\/sup><\/a>, lo cual trae aparejada la exigencia de conversi\u00f3n y de santidad, de una existencia transfigurada, de contemplar y testimoniar el rostro transfigurado de Cristo<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\"><sup>[111]<\/sup><\/a>. El Verbo Encarnado se ofreci\u00f3 al Padre sin restricci\u00f3n; se obl\u00f3 victimalmente, se inmol\u00f3 en expiaci\u00f3n, se entreg\u00f3 sin reservas y esa precisamente debe ser la actitud sacerdotal de todo miembro de nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\"><sup>[112]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por tanto, todos los miembros del Instituto buscamos perfeccionarnos \u201csiendo en Cristo \u2018una ofrenda eterna para Dios\u2019<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\"><sup>[113]<\/sup><\/a>, \u2018una v\u00edctima viva y perfecta para alabanza de su gloria\u2019<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\"><sup>[114]<\/sup><\/a>. Pues esa es la actitud sacerdotal propia del \u2018tercer binario\u2019 de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>. Y en esa actitud queremos vivir permanentemente, sin disminuciones ni retractaciones, sin reservas ni condiciones, sin subterfugios ni dilaciones, sin repliegues ni lentitudes. Tanto en los empe\u00f1os de lo \u00edntimo, como en los altos empe\u00f1os hist\u00f3ricos\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>. As\u00ed, entonces, dado que \u201cno existe en los institutos dedicados al apostolado, un camino de santidad ni de profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, ni de vida dedicada a Dios y a su servicio, que no est\u00e9n intr\u00ednsecamente ligados al servicio de la Iglesia y del mundo<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>; todo nuestro trabajo misionero y apost\u00f3lico se fundamenta en la convicci\u00f3n de que <em>es necesario que \u00c9l reine<\/em><a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ahora bien, en esta obra de apostolado ocupa el primer lugar el testimonio de vida, ya que \u201cse es misionero ante todo por lo que se es\u2026 antes de serlo por lo que se dice o se hace\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\"><sup>[119]<\/sup><\/a>, y esa es para nosotros la \u201cprimera e insustituible forma de la misi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\"><sup>[120]<\/sup><\/a>, a fin de que resplandezca entre los fieles la caridad de Cristo<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a>. En este sentido, \u201ctodos los miembros de nuestro Instituto no s\u00f3lo deben cumplir con la <em>mayor perfecci\u00f3n posible<\/em> los consejos evang\u00e9licos y la entrega a Jes\u00fas por Mar\u00eda, sino tambi\u00e9n \u2018ordenar su vida seg\u00fan el derecho propio del Instituto y esforzarse as\u00ed por alcanzar la perfecci\u00f3n de su estado\u2019<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>. No obstante, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de nuestra consagraci\u00f3n sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de nuestra labor apost\u00f3lica buscamos asociarnos a la obra de la redenci\u00f3n y a la dilataci\u00f3n del reino de Dios<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a> transfigurando el mundo desde dentro con la fuerza de las Bienaventuranzas.<\/p><p>Confesando que Jesucristo, es verdadero Dios y verdadero hombre, quien en su \u00fanica persona divina une ambas naturalezas, estamos en el mundo sin ser del mundo y asumimos en Cristo todo lo humano ya que \u201clo que no es asumido no es redimido\u201d<a href=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\"><sup>[125]<\/sup><\/a>. Consiguientemente es nuestro empe\u00f1o sublime \u201cel \u2018asumir\u2019 las culturas, purific\u00e1ndolas y elev\u00e1ndolas a partir de Cristo y su Evangelio, entendido \u2018en Iglesia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn126\" name=\"_ftnref126\"><sup>[126]<\/sup><\/a> y esto lo queremos hacer \u201caun en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn127\" name=\"_ftnref127\"><sup>[127]<\/sup><\/a>.<\/p><p>El Verbo asumi\u00f3 la naturaleza humana otorg\u00e1ndole la dignidad de su persona divina. Del mismo modo esta asunci\u00f3n de toda la realidad de los hombres y sus culturas \u201cs\u00f3lo es real cuando de verdad transforma lo humano en Cristo, elev\u00e1ndolo, dignific\u00e1ndolo, perfeccion\u00e1ndolo. Lo que se deja s\u00f3lo al nivel humano, s\u00f3lo aparentemente se lo ha asumido\u201d<a href=\"#_ftn128\" name=\"_ftnref128\"><sup>[128]<\/sup><\/a>. Entonces, en toda nuestra labor misionera nos guiamos por el principio que dice \u201cque la verdadera inculturaci\u00f3n es desde dentro y consiste, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en una renovaci\u00f3n de la vida bajo la influencia de la gracia\u201d<a href=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\"><sup>[129]<\/sup><\/a>.<\/p><p>A su vez, estamos convencidos de que \u201ces tarea de la vida consagrada difundir el Reino de Cristo hasta las regiones m\u00e1s lejanas, a la multitud creciente de aquellos que no conocen a Cristo. Por este motivo tambi\u00e9n \u201cnos urge a trabajar en los lugares m\u00e1s dif\u00edciles (aquellos donde nadie quiere ir)\u201d<a href=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\"><sup>[130]<\/sup><\/a>.<\/p><p>M\u00e1s aun, lejos de considerar el trabajo pastoral como motivo de escapismo que ha llevado a algunos a caer en el activismo, para nosotros la labor misionera es cruz y como tal nos une m\u00e1s a Cristo. Es m\u00e1s, la fuente interior de nuestro apostolado es y deseamos que sea siempre nuestra comuni\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda con la caridad pastoral de Jesucristo<a href=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\"><sup>[131]<\/sup><\/a>. Contrario a lo que algunos piensan nosotros estamos persuadidos de que \u201cla misi\u00f3n refuerza la vida consagrada, le infunde un renovado entusiasmo y nuevas motivaciones, y estimula su fidelidad\u201d<a href=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\"><sup>[132]<\/sup><\/a> ya que el acto con que se ama a Dios y el acto con el que se ama al pr\u00f3jimo es el mismo espec\u00edficamente<a href=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\"><sup>[133]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cPor todo esto los miembros de nuestra Familia Religiosa deben colaborar con todo entusiasmo en la labor misionera<a href=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\"><sup>[134]<\/sup><\/a>, realizando la donaci\u00f3n de s\u00ed mismos a Dios por amor a tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo que no conocen a Jesucristo, y que parecen estar suplicando como aquel macedonio: <em>Pasa a Macedonia y ay\u00fadanos<\/em><a href=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\"><sup>[135]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\"><sup>[136]<\/sup><\/a>. El celo por la instauraci\u00f3n del Reino de Dios y la salvaci\u00f3n de los hombres por parte de nuestros miembros se convierte en la mejor prueba de una donaci\u00f3n aut\u00e9nticamente vivida<a href=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\"><sup>[137]<\/sup><\/a>.<\/p><table><tbody><tr><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754;\" width=\"320\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754;\" width=\"322\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr><td style=\"text-align: center;\" width=\"320\"><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>de imitaros en pasar todas injurias <br \/>y todo vituperio y toda pobreza, <br \/>as\u00ed actual como spiritual,<\/em><\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center;\" width=\"322\"><p>[\u2026] para que <strong>mi vida sea memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jes\u00fas<\/strong>, el Verbo hecho carne (cf. Jn 1, 14), ante el Padre y ante los hombres. [\u2026] hago voto de vivir para siempre casto, por el Reino de los Cielos, pobre, manifestando que Dios es la \u00fanica riqueza verdadera del hombre, y obediente, hasta la muerte de cruz para <strong>seguir m\u00e1s \u00edntimamente al Verbo Encarnado<\/strong> en su castidad, pobreza y obediencia<\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Estas palabras de nuestra consagraci\u00f3n \u2013tan profundas y tan ricas de contenido\u2013 nos indican la raz\u00f3n misma de la profesi\u00f3n religiosa, a saber: el llevar a plenitud la consagraci\u00f3n del Bautismo y representar perpetuamente en la Iglesia aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogi\u00f3 al encarnarse<a href=\"#_ftn138\" name=\"_ftnref138\"><sup>[138]<\/sup><\/a> .<\/p><p>Por tanto, si antes dec\u00edamos que nuestra profesi\u00f3n religiosa era una imagen de la Trinidad, ahora debemos decir que es al mismo tiempo cristoc\u00e9ntrica ya que nuestra vocaci\u00f3n implica \u201cuna adhesi\u00f3n que nos permite conformar con Cristo toda la existencia, mediante la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos como el modo m\u00e1s radical de vivir el Evangelio y de seguir a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn139\" name=\"_ftnref139\"><sup>[139]<\/sup><\/a>. Y si bien \u201cesto corresponde a todo religioso, \u2018con mucha mayor raz\u00f3n nos corresponde vivir a nosotros esta realidad como religiosos de la Familia del Verbo Encarnado\u2019<a href=\"#_ftn140\" name=\"_ftnref140\"><sup>[140]<\/sup><\/a>. Por esto, aun siendo esencial a todo religioso, queremos que no pase desapercibido en nuestras vidas. M\u00e1s a\u00fan, queremos que esta impronta cristoc\u00e9ntrica quede marcada a fuego en nosotros y en nuestro apostolado de evangelizar la cultura. Puesto que esta realidad de ser <em>otros Cristos<\/em> es central en nuestra espiritualidad<span style=\"text-decoration: line-through;\">\u201d<\/span><a href=\"#_ftn141\" name=\"_ftnref141\"><sup>[141]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso, \u201cqueremos imitar lo m\u00e1s perfectamente posible a Jesucristo, ya que \u00c9l nos ense\u00f1a: <em>Os he dado ejemplo<\/em><a href=\"#_ftn142\" name=\"_ftnref142\"><sup>[142]<\/sup><\/a>, y San Pablo exhorta: <em>Tened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas&#8230;<\/em><a href=\"#_ftn143\" name=\"_ftnref143\"><sup>[143]<\/sup><\/a>, de tal manera que seamos el <em>buen olor de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn144\" name=\"_ftnref144\"><sup>[144]<\/sup><\/a>, <em>embajadores de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn145\" name=\"_ftnref145\"><sup>[145]<\/sup><\/a>&#8230; <em>del misterio del Evangelio<\/em><a href=\"#_ftn146\" name=\"_ftnref146\"><sup>[146]<\/sup><\/a>, <em>carta de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn147\" name=\"_ftnref147\"><sup>[147]<\/sup><\/a>, <em>revestidos de Cristo<\/em><a href=\"#_ftn148\" name=\"_ftnref148\"><sup>[148]<\/sup><\/a>, firmemente convencidos de que somos predestinados a ser <em>conformes con la imagen de su Hijo<\/em><a href=\"#_ftn149\" name=\"_ftnref149\"><sup>[149]<\/sup><\/a>, reproduci\u00e9ndolo<a href=\"#_ftn150\" name=\"_ftnref150\"><sup>[150]<\/sup><\/a>, haci\u00e9ndonos semejantes a \u00c9l<a href=\"#_ftn151\" name=\"_ftnref151\"><sup>[151]<\/sup><\/a>, configur\u00e1ndonos con \u00c9l<a href=\"#_ftn152\" name=\"_ftnref152\"><sup>[152]<\/sup><\/a>, sabiendo que reflejamos la misma imagen<a href=\"#_ftn153\" name=\"_ftnref153\"><sup>[153]<\/sup><\/a> del Hijo \u00danico de Dios\u201d<a href=\"#_ftn154\" name=\"_ftnref154\"><sup>[154]<\/sup><\/a>. En pocas palabras: \u201cSi somos religiosos es para imitar al Verbo Encarnado casto, pobre, obediente e hijo de Mar\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn155\" name=\"_ftnref155\"><sup>[155]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Cada uno de los miembros del Instituto nos sabemos llamados a unirnos a Dios por la la pr\u00e1ctica de la caridad perfecta y por la profesi\u00f3n de los tres votos buscamos remover de ra\u00edz todos los obst\u00e1culos que podr\u00edan impedirnos llegar a la perfecci\u00f3n de la caridad. Estos obst\u00e1culos, como claramente ense\u00f1a el derecho propio, \u201cpueden ser tres: el amor de los bienes exteriores, que se destruye por el voto de pobreza; el deseo de los goces sensibles, sobre todo de los carnales, y se destruye por el voto de castidad; y, finalmente, el desorden de la voluntad humana, que se remedia por el voto de obediencia\u201d<a href=\"#_ftn156\" name=\"_ftnref156\"><sup>[156]<\/sup><\/a>. Por consiguiente, si los consejos evang\u00e9licos constituyen esencialmente la vida religiosa, la caridad es su alma y su raz\u00f3n de ser m\u00e1s \u00edntima, es su fin.<\/p><p>Por la pr\u00e1ctica de la pobreza evang\u00e9lica, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, buscamos imitar a Cristo pobre: \u201cpobre en su nacimiento, m\u00e1s pobre en su vida y pobr\u00edsimo en la cruz\u201d<a href=\"#_ftn157\" name=\"_ftnref157\"><sup>[157]<\/sup><\/a>, hasta llegar a conquistar el desprendimiento total, no solo de los bienes materiales sino de todo cuanto no sea el mismo Dios, lo que supone la perfecci\u00f3n de la caridad y la santidad completa y consumada. Como dice San Juan de la Cruz, \u201camar es despojarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d<a href=\"#_ftn158\" name=\"_ftnref158\"><sup>[158]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por la pr\u00e1ctica de la castidad consagrada ofrecemos a Dios el holocausto de nuestro cuerpo y de todos nuestros afectos naturales, lo cual implica una elecci\u00f3n preferencial del amor exclusivo a Dios. Siendo nuestro anhelo el vivir la castidad victoriosa triunfal, como anhelado y alegre sacrificio para obtener la \u00edntima uni\u00f3n con Dios de aquel matrimonio espiritual y virginal que caracteriza la vida consagrada, en el cual el coraz\u00f3n no queda sofocado, sino entregado, hecho sagrado<a href=\"#_ftn159\" name=\"_ftnref159\"><sup>[159]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Adem\u00e1s, y muy principalmente, siguiendo el ejemplo del Verbo Encarnado, los miembros del Instituto nos entregamos a Dios totalmente por el voto de obediencia, mediante el cual queremos hacer don de nuestra voluntad<a href=\"#_ftn160\" name=\"_ftnref160\"><sup>[160]<\/sup><\/a>.\u00a0 \u201cNada mejor puede el hombre ofrecer a Dios que el sometimiento de la propia voluntad a otro por amor a Dios\u201d<a href=\"#_ftn161\" name=\"_ftnref161\"><sup>[161]<\/sup><\/a>, ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s de Aquino. Por tanto, a imitaci\u00f3n del Verbo Encarnado, <em>hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz<\/em><a href=\"#_ftn162\" name=\"_ftnref162\"><sup>[162]<\/sup><\/a> \u2013por la cual redimi\u00f3 y santific\u00f3 a los hombres\u2013 nosotros buscamos vivir la obediencia cooperando con Cristo a la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, es decir, participando en la Redenci\u00f3n de Cristo.<\/p><table style=\"width: 99.6558%; height: 254px;\"><tbody><tr style=\"height: 91px;\"><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754; height: 91px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>Oblaci\u00f3n del reino<\/strong><\/span><\/p><\/td><td style=\"text-align: center; background-color: #5b8754; height: 91px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ffffff;\"><strong>F\u00f3rmula de consagraci\u00f3n en el IVE<\/strong><\/span><\/p><\/td><\/tr><tr style=\"height: 99px;\"><td style=\"text-align: center; height: 99px;\" width=\"332\"><p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em><br \/>queri\u00e9ndome vuestra sanct\u00edsima majestad elegir y rescibir en tal vida y estado.<\/em><\/strong><\/span><\/p><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><\/td><td style=\"text-align: center; height: 99px;\" width=\"332\"><p>El amor y la gracia de la Sant\u00edsima Trinidad <br \/><strong>me ayuden a ser fiel en la obra <br \/>que ha comenzado<\/strong><\/p><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Por \u00faltimo, digamos que \u201cla vida religiosa es un seguimiento de Cristo, pero no de cualquier manera \u2018sino con el prop\u00f3sito de no volverse atr\u00e1s. Por eso dijo nuestro Se\u00f1or: <em>Nadie que pone la mano en el arado y mira atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios<\/em><a href=\"#_ftn163\" name=\"_ftnref163\"><sup>[163]<\/sup><\/a>. Y es con ese firme prop\u00f3sito de seguir a Cristo que hacemos los votos\u2019\u201d<a href=\"#_ftn164\" name=\"_ftnref164\"><sup>[164]<\/sup><\/a>. Mas siendo conscientes de la sublimidad de tal empresa y de las miserias y debilidades que nos aquejan no s\u00f3lo pedimos la intercesi\u00f3n de la Virgen y de los santos sino que pedimos al mismo Dios que nos ayude a ser fieles en la obra que ha comenzado<a href=\"#_ftn165\" name=\"_ftnref165\"><sup>[165]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En nombre de la Iglesia y del Instituto quien recibe la profesi\u00f3n de los votos religiosos reconoce el deseo expl\u00edcito del religioso de una total conformaci\u00f3n con Cristo, Verbo Encarnado<a href=\"#_ftn166\" name=\"_ftnref166\"><sup>[166]<\/sup><\/a>. Deseo que hay que hacer efectivo y en el que hay que perseverar precisamente \u201cpara una m\u00e1s abundante santidad de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn167\" name=\"_ftnref167\"><sup>[167]<\/sup><\/a> y dilataci\u00f3n del reino de Dios.<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>El camino que conduce a la santidad, la conquista del reino, conlleva, pues, la aceptaci\u00f3n del combate espiritual.<\/p><p>\u201cLa transformaci\u00f3n del mundo y la construcci\u00f3n del reino de Cristo, reino de justicia y de paz, s\u00f3lo puede realizarse por la gracia y el poder del amor de Dios en nosotros. Solo el amor puede transformar los corazones\u2026 La \u00fanica violencia que lleva a la construcci\u00f3n del reino de Cristo es el sacrificio y el servicio que nacen del amor\u201d<a href=\"#_ftn168\" name=\"_ftnref168\"><sup>[168]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso la idea clamorosa sigue siendo: sacrificarse. As\u00ed se dirige la historia, aun silenciosa y ocultamente<a href=\"#_ftn169\" name=\"_ftnref169\"><sup>[169]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, Reina de los Cielos, nos alcance la gracia de \u201csaber morir\u201d<a href=\"#_ftn170\" name=\"_ftnref170\"><sup>[170]<\/sup><\/a> para vivir<a href=\"#_ftn171\" name=\"_ftnref171\"><sup>[171]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Mt 19, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> P. Casanovas, <em>Comentario y explanaci\u00f3n de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola<\/em>, vol. 1, p. 105.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [91] y [100].<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [53].<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [230].<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Dan 7, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Apoc 19, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Cirilo de Alejandr\u00eda, <em>In Ioh<\/em>., XII, 18, 38: MG 74, 632.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> 1 Pe 1, 18-19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Jn 1, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Heb 1, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 222.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> P\u00edo XI, <em>Enc\u00edclica sobre la Fiesta de la realeza de Jesucristo<\/em>, <em>Quas Primas<\/em> (1925), 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 223.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Jn 18, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Lc 1, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Mt 28, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Misal Romano<\/em>, Prefacio de Cristo Rey.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 224.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [95].<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Vita Consecrata<\/em>, 22.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> San Cipriano, <em>Sobre la oraci\u00f3n del Se\u00f1or<\/em>, 13-15; CSEL 3, 275-278. Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 3, cap. 12, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> San Rafael Arn\u00e1iz Bar\u00f3n, De la carta al Hermano Tescelino, desde Villasandino, 1 de noviembre de 1937.<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 50. Citado en <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 145.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Evangelica Testificatio<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 34.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 35.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Cf. <em>Directorio de<\/em><em> Espiritualidad<\/em>, 161; <em>op. cit<\/em>. Cf. Santo Tomas de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 80.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. Jn 1, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [98].<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, [95].<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Cruzando el umbral de la esperanza<\/em>, p. 114.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 38.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [98].<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 2; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 61.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 231; <em>op. cit. <\/em>Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 232; <em>op. cit. <\/em>Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 233; <em>op. cit<\/em> <em>Constituciones<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 1.380.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 380.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Cf. 1 Co 7, 32-34.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 147.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 203.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Ro 8, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 235.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 12.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 130; op. cit. <em>Sacra Virginitas<\/em>, p. 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 146.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> Congregaci\u00f3n para los Religiosos e Institutos seculares, <em>Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la vida religiosa<\/em>, 5. Citado en el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 6, ad 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 46.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 48.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 51; <em>op. cit<\/em>. Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Ense\u00f1a el CIC, c. 607, \u00a7 2 que: \u201cUn instituto religioso es una sociedad en la que los miembros, seg\u00fan el derecho propio, emiten votos p\u00fablicos perpetuos, o temporales (\u2026), y viven vida fraterna en com\u00fan\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a>\u00a0 Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 44. Cf. tambi\u00e9n <em>Constituciones<\/em>, 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 55.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Mensaje del S\u00ednodo, IX\u00b0 Asamblea General Ordinaria, sobre \u201cLa Vida Consagrada y su misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo\u201d<\/em>, OR (04\/12\/1994), 5. Citado en el <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 100.<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 74; op. cit. Cf. <em>CIC<\/em>, can. 601.<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Flp 2, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 55; <em>op. cit. <\/em><em>Caminar desde Cristo: un renovado compromiso de la vida consagrada en el tercer milenio<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 49.<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 15 a la M. Leonor de san Gabriel, OCD (18\/07\/1589).<\/p><p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Cf. <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Constitucion<\/em>es, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 56.<\/p><p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 85.<\/p><p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> Cf. San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [46].<\/p><p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 86.<\/p><p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 222.<\/p><p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 82.<\/p><p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> Cf. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/em>, 121-125.<\/p><p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 84.<\/p><p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 256; <em>op. cit. Lumen Gentium<\/em>, 50.<\/p><p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [230].<\/p><p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Subida del Monte Carmelo,<\/em> Libro 2, cap. 7, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 42;<em> op. cit. <\/em>Santa Teresa de Jes\u00fas<em>, Camino de Perfecci\u00f3n, 35, 2.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> A saber: \u201cla pr\u00e1ctica de las virtudes del anonadarse: humildad, pobreza, dolor, obediencia, renuncia a s\u00ed mismo, misericordia y amor a todos los hombres\u201d. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 45.<\/p><p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 234.<\/p><p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p><p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> Cf. <em>Misal Romano<\/em>, Plegaria Eucar\u00edstica III.<\/p><p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> Cf. <em>Misal Romano<\/em>, Plegaria Eucar\u00edstica IV.<\/p><p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> Cf. San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [155]. [157].<\/p><p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p><p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Cf. <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 5<\/p><p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 225; <em>op. cit<\/em>. 1 Co 15,25.<\/p><p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 23.<\/p><p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 42.<\/p><p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> Cf. Ef 3, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> <em>CIC<\/em>, can. 598 \u00a7 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 378.<\/p><p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 246; <em>op. cit. Perfectae Caritatis<\/em>, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a> San Ireneo, citado en el <em>Documento de Puebla<\/em>, 400.<\/p><p><a href=\"#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a> <em>Directorio de <\/em><em>Espiritualidad<\/em>, 65.<\/p><p><a href=\"#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 50.<\/p><p><a href=\"#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 51.<\/p><p><a href=\"#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 86.<\/p><p><a href=\"#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 261.<\/p><p><a href=\"#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 268;<em> op. cit. <\/em>cf.<em> Vita Consecrata<\/em>, 78.<\/p><p><a href=\"#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 252; <em>op. cit<\/em>. Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 25, 1c.<\/p><p><a href=\"#_ftnref134\" name=\"_ftn134\">[134]<\/a> Cf. <em>Directorio de Misi\u00f3n Ad Gentes<\/em>, 72.<\/p><p><a href=\"#_ftnref135\" name=\"_ftn135\">[135]<\/a> Hch 6, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref136\" name=\"_ftn136\">[136]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 271.<\/p><p><a href=\"#_ftnref137\" name=\"_ftn137\">[137]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 265.<\/p><p><a href=\"#_ftnref138\" name=\"_ftn138\">[138]<\/a> Cf. <em>Lumen Gentium<\/em>, 44. Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref139\" name=\"_ftn139\">[139]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 16.18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref140\" name=\"_ftn140\">[140]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref141\" name=\"_ftn141\">[141]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref142\" name=\"_ftn142\">[142]<\/a> Jn 13, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref143\" name=\"_ftn143\">[143]<\/a> Flp 2, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref144\" name=\"_ftn144\">[144]<\/a> 2 Co 2, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref145\" name=\"_ftn145\">[145]<\/a> 2 Co 5, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref146\" name=\"_ftn146\">[146]<\/a> Ef 6, 19.<\/p><p><a href=\"#_ftnref147\" name=\"_ftn147\">[147]<\/a> 2 Co 3, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref148\" name=\"_ftn148\">[148]<\/a> Ga 3, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref149\" name=\"_ftn149\">[149]<\/a> Ro 8, 29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref150\" name=\"_ftn150\">[150]<\/a> Cf. R 8,29.<\/p><p><a href=\"#_ftnref151\" name=\"_ftn151\">[151]<\/a> Cf. Flp 3, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref152\" name=\"_ftn152\">[152]<\/a> Cf. Flp 3, 21.<\/p><p><a href=\"#_ftnref153\" name=\"_ftn153\">[153]<\/a> 2 Co 3, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref154\" name=\"_ftn154\">[154]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 44.<\/p><p><a href=\"#_ftnref155\" name=\"_ftn155\">[155]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada, <\/em>326.<\/p><p><a href=\"#_ftnref156\" name=\"_ftn156\">[156]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 52; Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 7c.<\/p><p><a href=\"#_ftnref157\" name=\"_ftn157\">[157]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 66; San Bernardo, <em>Vitis mystica<\/em>, cap. II.<\/p><p><a href=\"#_ftnref158\" name=\"_ftn158\">[158]<\/a> <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>, II, 5, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref159\" name=\"_ftn159\">[159]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 59.<\/p><p><a href=\"#_ftnref160\" name=\"_ftn160\">[160]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 72.<\/p><p><a href=\"#_ftnref161\" name=\"_ftn161\">[161]<\/a> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 5, ad 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref162\" name=\"_ftn162\">[162]<\/a> Flp 2, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref163\" name=\"_ftn163\">[163]<\/a> Lc 9, 62.<\/p><p><a href=\"#_ftnref164\" name=\"_ftn164\">[164]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 44; Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>S. Th<\/em>., II-II, 186, 6, ad 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref165\" name=\"_ftn165\">[165]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 254;257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref166\" name=\"_ftn166\">[166]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref167\" name=\"_ftn167\">[167]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 47<\/p><p><a href=\"#_ftnref168\" name=\"_ftn168\">[168]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las religiosas en Manila<\/em> (17\/02\/1981).<\/p><p><a href=\"#_ftnref169\" name=\"_ftn169\">[169]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p><p><a href=\"#_ftnref170\" name=\"_ftn170\">[170]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 173.<\/p><p><a href=\"#_ftnref171\" name=\"_ftn171\">[171]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 178.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Reino de los Cielos[1] Constituciones, 257 &nbsp;Cada a\u00f1o los miembros del Instituto del Verbo Encarnado realizamos los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, donde el santo espa\u00f1ol nos \u201cconvida a la gran conquista de la santidad\u201d[2]. 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