{"id":1809,"date":"2020-10-23T15:23:00","date_gmt":"2020-10-23T13:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1809"},"modified":"2024-11-01T08:13:48","modified_gmt":"2024-11-01T06:13:48","slug":"homilia-en-la-celebracion-en-honor-a-san-juan-pablo-ii-en-la-basilica-de-san-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/10\/23\/homilia-en-la-celebracion-en-honor-a-san-juan-pablo-ii-en-la-basilica-de-san-pedro\/","title":{"rendered":"La evangelizaci\u00f3n requiere santidad"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1809\" class=\"elementor elementor-1809\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24px;\">Homil\u00eda con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n en honor a San Juan Pablo II<\/span><\/strong><\/h2>\n<h4>[Exordio]<\/h4>\n<p>Queridos todos en el Verbo Encarnado, nos encontramos aqu\u00ed reunidos en esta magn\u00edfica Bas\u00edlica de San Pedro, bajo cuyas b\u00f3vedas se encuentran las sagradas reliquias de San Pedro, el primer Papa; las de algunos ap\u00f3stoles; las de m\u00e1rtires gloriosos y las de una sucesi\u00f3n admirable de Sumos Pont\u00edfices. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, en este majestuoso relicario, se encuentran los restos (y esto es particularmente significativo para nosotros, siendo el motivo que hoy nos ha reunido aqu\u00ed) de quien fue uno de los m\u00e1s insignes Pont\u00edfices de la Iglesia: nuestro querido San Juan Pablo II.\u00a0<\/p>\n<p>Estos mismos muros \u2013s\u00edmbolo de la Iglesia Cat\u00f3lica y del Primado de Pedro\u2013 que se levantan como testigos silenciosos de las innumerables demostraciones y ense\u00f1anzas de santidad del sucesor de San Pedro que hoy celebramos, nos dan el marco propicio para contemplar el elocuente ejemplo de amor y entrega a la Iglesia que Dios tuvo a bien ofrendarnos en la persona de San Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Es por eso que quisiera reflexionar junto a Ustedes, -entre tantos aspectos que se podr\u00edan mencionar de su fecunda vida- sobre el amor del Santo Papa por la Iglesia, haciendo referencia a tres notas que, si bien son comunes a muchos Romanos Pont\u00edfices, de alguna manera caracterizaron y distinguieron al Papado de Juan Pablo II de entre todos los dem\u00e1s, sea por su heroicidad, sea por su magnitud.<\/p>\n<p>&#8211; Me refiero en primer lugar, como primera nota, al <strong>esp\u00edritu misionero universal<\/strong> con que ejerci\u00f3 su ministerio Petrino;<\/p>\n<p>&#8211; en segundo lugar, como segunda nota, su incansable dedicaci\u00f3n por preservar y aumentar la <strong>unidad de la Iglesia<\/strong>, tarea prioritaria de todo sucesor de Pedro;<\/p>\n<p>&#8211; y finalmente, e tercer lugar, como tercera nota, la <strong>fortaleza<\/strong> invicta y \u00e1nimo con que \u00e9l mismo llev\u00f3 adelante estas tareas, d\u00e1ndonos un testimonio y un ejemplo magn\u00e1nimo y gozoso de amor a la Cruz del Se\u00f1or. Pues el amor a la Iglesia implica el amor a Jes\u00fas y es condici\u00f3n ineludible del amor a Jes\u00fas el amor a su Cruz. Fue este testimonio el que nos anim\u00f3 a todos nosotros y a tantos m\u00e1s -y contin\u00faa a animarnos- a obrar de la misma manera\u2026 a tratar de imitarlo\u2026 a tenerlo como modelo de lo que somos y hacemos.<\/p>\n<p>Todos estos elementos son, tambi\u00e9n, principios fundamentales de nuestra espiritualidad y de nuestra misi\u00f3n como consagrados, miembros de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado. \u00a0<\/p>\n<h4><strong>1. Misionero Universal<\/strong><\/h4>\n<p>Juan Pablo II comprendi\u00f3 desde el primer momento, que la llamada a ser Sucesor de Pedro era una llamada a una misi\u00f3n universal, simplemente porque la iglesia es universal. As\u00ed lo dijo \u00e9l mismo un d\u00eda como hoy, hace ya 39 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando en la homil\u00eda de inauguraci\u00f3n de su pontificado afirm\u00f3: \u201cHoy, un nuevo Obispo sube a la C\u00e1tedra Romana de Pedro, un Obispo lleno de temblor, consciente de su indignidad. \u00a1Y, c\u00f3mo no temblar ante la grandeza de tal llamada y ante la misi\u00f3n universal de esta Sede Romana!\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II reconoc\u00eda impl\u00edcita en su llamada a ser Pastor Universal, la llamada a \u201cactuar en el nombre de Cristo y en sinton\u00eda con \u00e9l en toda la amplia \u00e1rea humana en la que Jes\u00fas quiso que se predicara su Evangelio y se anunciara la verdad salv\u00edfica, [es decir, en] el mundo entero.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Y eso mismo hizo. Fue un incansable evangelizador\u2026 un tenaz misionero\u2026 un infatigable amante y divulgador de la verdad.<\/p>\n<p>Su solicitud universal no s\u00f3lo abarca la geograf\u00eda, sino tambi\u00e9n su ingente Magisterio. Podr\u00edamos decir que casi no hay aspecto de la teolog\u00eda y de la vida humana, eclesial y social, que San Juan Pablo II no haya abarcado en sus casi 27 a\u00f1os de pontificado con sus 14 Enc\u00edclicas, 15 Exhortaciones apost\u00f3licas, 45 Cartas apost\u00f3licas, con la promulgaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, con la reforma del C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico y del C\u00f3digo de C\u00e1nones de las Iglesias Orientales, con sus innumerables discursos, homil\u00edas, cartas y libros.<\/p>\n<p>Fue, sin duda, un misionero planetario. Sus 104 viajes apost\u00f3licos fuera de Italia, y los 146 por el interior de este pa\u00eds<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, y las visitas a casi todas las parroquias de la di\u00f3cesis de Roma testimonian su grand\u00edsimo deseo de llegar \u2013a imitaci\u00f3n, lo decimos an\u00e1logamente, del mismo Verbo Encarnado\u2013 \u201ca todos los cristianos y a todo el mundo\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, cumpliendo tan plenamente la misi\u00f3n confiada por Cristo a los Ap\u00f3stoles: <em>haced disc\u00edpulos a todas las gentes<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>\u00c9l mismo se reconoc\u00eda \u201csigno de la presencia de Cristo en el mundo. Y esta es una presencia \u2013escrib\u00eda \u00e9l\u2013 que va al encuentro de los hombres <em>dondequiera que est\u00e9n<\/em>; los llama por su nombre, los alienta, los conforta con el anuncio de la Buena Nueva y los re\u00fane en torno a la misma Mesa\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Y donde quiera que fue, all\u00ed hizo precisamente eso. Es siempre muy impresionante, record\u00e1ndolo, constatar la viva conciencia que \u00e9l pose\u00eda de la misi\u00f3n universal\u2026 <em>hasta los confines del mundo.<\/em><\/p>\n<p>Juan Pablo II nos manifest\u00f3 y nos ense\u00f1\u00f3 un incansable esp\u00edritu misionero, pues ejerci\u00f3 su ministerio Petrino -como le gustaba repetir- movido por la <em>sollicitudo omnium Ecclesiarum <\/em>y dedicando todas sus energ\u00edas \u201ca ser signo del gran Amigo (con A may\u00fascula) de todos nosotros\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, como \u00e9l les dec\u00eda una vez a sacerdotes y religiosos. \u201cLa Iglesia debe ser incansable en esta misi\u00f3n recibida de Cristo, -son sus palabras- debe ser humilde y valiente, como Cristo mismo y como sus Ap\u00f3stoles. No puede desanimarse ni siquiera ante disidencias, protestas o cualquier tipo de acusaci\u00f3n [\u2026] La Iglesia no puede dejar de proclamar el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n magnifico se levanta su ejemplo ante nosotros, religiosos <em>misioneros<\/em>, el ejemplo de este hombre que no supo de l\u00edmites para amar y servir a Cristo\u2026 porque Cristo mismo <em>nos am\u00f3 hasta el extremo<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>! Y Cristo mismo nos dijo: <em>Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Toda su riqueza consist\u00eda en darse al Verbo<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> en su \u201cCuerpo m\u00edstico, que es la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>En este prop\u00f3sito \u00e9l mostr\u00f3 estar bien cimentado, d\u00e1ndonos un ejemplo supremo. Juan Pablo II repet\u00eda con insistencia que la evangelizaci\u00f3n requiere santidad, y la santidad requiere el alimentar la vida espiritual<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Por eso cada d\u00eda dedicaba largo tiempo a la oraci\u00f3n. Y as\u00ed, tanto en Roma como durante sus viajes apost\u00f3licos, rezaba mucho: adem\u00e1s de la Misa, recitaba el breviario, rezaba el Rosario, hac\u00eda la hora de adoraci\u00f3n -los jueves hac\u00eda otra hora m\u00e1s de adoraci\u00f3n-, rezaba el v\u00eda crucis los viernes. Frecuentemente pasaba largas horas durante la noche al abrigo del Coraz\u00f3n de Cristo en la Eucarist\u00eda. As\u00ed se presentaba en oraci\u00f3n \u201cante Mar\u00eda y Jos\u00e9 y les ped\u00eda ayuda [para] edificar, junto con ellos y con todos los que Dios le confiaba, la casa para el Hijo de Dios: su santa Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, como tan hermosamente confes\u00f3 en uno de sus libros. \u00a0<\/p>\n<p>Muchos dan testimonio, y muchos de nosotros lo hemos visto y comprobado, de c\u00f3mo la oraci\u00f3n fue el motor de la existencia de Juan Pablo II. Quienes fueron sus m\u00e1s cercanos colaboradores afirman que Juan Pablo II \u201crezaba por toda la Iglesia. Pero no de manera abstracta. El sol\u00eda hablar de la \u2018geograf\u00eda de la oraci\u00f3n\u2019 y sobre su escritorio ten\u00eda un atlas del mundo; cada d\u00eda pasaba las p\u00e1ginas y eleg\u00eda un pa\u00eds o una di\u00f3cesis por la cual rezar. Esta solicitud universal se manifestaba tambi\u00e9n en los numerosos encuentros con obispos de todo el mundo, a los cuales invitaba a almorzar cuando pasaban por Roma, de manera de poder hablar con ellos de la situaci\u00f3n de la Iglesia en cada lugar. Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de pontificado, \u2013cuentan sus allegados\u2013 \u00e9l conoc\u00eda muy bien tanto los puntos fuertes como las debilidades no solo de las di\u00f3cesis sino tambi\u00e9n de sus pastores\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> y rezaba con m\u00e1s insistencia. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En fin, su ejemplo de \u201cmisionero universal\u201d que queremos evocar en el d\u00eda de hoy es sin duda para nosotros que queremos \u201cser como otra humanidad de Cristo, para realizar con mayor perfecci\u00f3n el servicio de Dios y de los hombres\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> un faro de luz, un norte, un est\u00edmulo constante para nuestra vida religiosa y misionera.<\/p>\n<h4><strong>2. La unidad de la Iglesia<\/strong><\/h4>\n<p>La segunda nota caracter\u00edstica de la entrega y del amor de Juan Pablo II por la Iglesia es, a mi modo de ver, el gran af\u00e1n con que se dedic\u00f3 a promover su unidad. Sabiendo suscitar en tantas partes un vivo sentido de comuni\u00f3n con \u00e9l y, a trav\u00e9s de su persona, con todos los creyentes de la Iglesia repartida por el mundo entero<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Era un hombre con gran capacidad para la inclusi\u00f3n<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, escribi\u00f3 de \u00e9l el Papa Benedicto XVI.<\/p>\n<p>\u00c9l consideraba un deber propio el luchar por la causa de la unidad de la Iglesia y con gran \u00e1nimo llev\u00f3 a cabo el encargo que el mismo Cristo confi\u00f3 a Pedro<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>, y alentaba a otros a sumarse a la iniciativa de alcanzar la uni\u00f3n querida y expl\u00edcitamente pedida por Cristo. \u201c\u00a1Cristo llama a todos sus disc\u00edpulos a la unidad!\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, dec\u00eda con fuerza. \u201cLa divisi\u00f3n \u2018contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un esc\u00e1ndalo para el mundo y perjudica a la causa sant\u00edsima de predicar el Evangelio a toda criatura\u2019\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, escribi\u00f3 en su hermos\u00edsima Carta Enc\u00edclica<em> Ut Unum Sint<\/em>.<\/p>\n<p>Unidad que se construye -dec\u00eda \u00e9l- m\u00e1s que nada, sobre la verdad. Unidad que foment\u00f3 no s\u00f3lo entre los cristianos de otras iglesias y comunidades eclesiales, sino fortaleciendo los lazos de unidad dentro de la misma Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, quisiera leerles un p\u00e1rrafo de un mensaje que dirigi\u00f3 a sacerdotes y religiosos en el a\u00f1o 1982. Dec\u00eda as\u00ed: \u201cla comuni\u00f3n de inteligencias f\u00e1cilmente se transforma en uni\u00f3n de corazones, en convergencia de esfuerzos por la misma causa. <em>Un reino dividido contra s\u00ed mismo no puede mantenerse en pie<\/em>. El apostolado dividido se aniquila a s\u00ed mismo. Y sabemos que se dividir\u00e1, si cede a la tentaci\u00f3n del exclusivismo contrario a la justa diversidad de dones y carismas o a la tentaci\u00f3n del aislamiento desinteres\u00e1ndose o cerr\u00e1ndose en relaci\u00f3n con el trabajo de los dem\u00e1s, sin encuadrarse a programas o planes comunes de pastoral. [\u2026] La uni\u00f3n de fuerzas de los obreros de la evangelizaci\u00f3n exige entendimiento; y este a su vez s\u00f3lo se lograr\u00e1 mediante el di\u00e1logo aut\u00e9ntico\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>Juan Pablo II nos ensen\u00f3 que la identidad esencial que Cristo ha dado a su Iglesia es precisamente la Eucarist\u00eda, que es el \u2018memorial\u2019 del Se\u00f1or, y \u00e9sta por supuesto, es m\u00e1s fuerte que todas las divisiones introducidas por los hombres. La esencia m\u00e1s genuina de la Iglesia, es decir, lo propio, no es la divisi\u00f3n, sino la unidad<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, y esa unidad es causada como efecto propio por la Eucarist\u00eda. Por eso tambi\u00e9n para nosotros la causa de la unidad de la Iglesia es una causa propia, que comienza por la s\u00f3lida uni\u00f3n de cada uno de nosotros al Verbo Encarnado y entre nosotros por el amor mutuo<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<h4><strong>3. Fortaleza<\/strong><\/h4>\n<p>Finalmente, el Santo Padre a quien tantas veces vimos afirmado a la cruz, nos dio muestras de su amor inconmensurable por la Iglesia a trav\u00e9s de sus sufrimientos que, unidos a la tribulaci\u00f3n de Cristo, sobrellev\u00f3 con heroica fortaleza. San Juan Pablo II era sin duda un hombre de sufrimiento, pero de un sufrimiento llevado con dignidad, con hero\u00edsmo y con alegr\u00eda. \u00c9l mismo dec\u00eda -lo dijo repetidas veces- que hab\u00eda puesto su vida bajo el signo de la cruz<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p>Ciertamente que a lo largo de los siglos hubo muchos Pont\u00edfices que sirvieron a la Iglesia con indefectible fortaleza en la fe. Sin embargo, entre todos ellos, brill\u00f3 de manera particular el papa polaco.<\/p>\n<p>Y esto se ve en \u201cla primac\u00eda que ha dado a la fe durante toda la vida y en toda la actividad, a una fe valerosa y sin miedos, a una fe acrisolada en las dificultades, pronta a responder con generosidad a toda llamada de Dios\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. Porque sab\u00eda que el \u201c<em>S\u00edgueme<\/em> que hab\u00eda aceptado escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo tra\u00eda implicado tambi\u00e9n el <em>Quien pretenda guardar su vida la perder\u00e1; y quien la pierda la conservar\u00e1 viva<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p>Bien sabemos, como \u00e9l mismo manifest\u00f3, que ten\u00eda grabadas en su alma las palabras que el Cardenal Stefan Wyszy\u0144ski le dirigi\u00f3 en su ordenaci\u00f3n episcopal: \u201ctienes el deber de actuar no s\u00f3lo por medio de la palabra y del servicio lit\u00fargico, sino tambi\u00e9n mediante el ofrecimiento del sufrimiento. [\u2026] La falta de fortaleza es el comienzo de la derrota. \u00bfPuede [uno] continuar siendo ap\u00f3stol? \u00a1Para un ap\u00f3stol es esencial el testimonio que se d\u00e9 a la Verdad! Y eso exige siempre fortaleza. [\u2026] La falta m\u00e1s grande del ap\u00f3stol es el miedo. La falta de fe en el poder del Maestro despierta el miedo; y el miedo oprime el coraz\u00f3n y aprieta la garganta. El ap\u00f3stol deja entonces de profesar su fe. \u00bfSigue siendo ap\u00f3stol? Los disc\u00edpulos que abandonaron al Maestro aumentaron el coraje de los verdugos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n firmemente se quedaron grabadas estas palabras en el Papa Polaco! A tal punto que ya en su primera homil\u00eda le dec\u00eda al mundo entero: \u201cNo teng\u00e1is miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! &#8230; \u00a1No teng\u00e1is miedo de Cristo!\u201d<\/p>\n<p>Juan Pablo II estaba convencido de que \u201cno se puede dar la espalda a la verdad, dejar de anunciarla, esconderla, aunque se trate de una verdad dif\u00edcil, cuya revelaci\u00f3n lleve consigo un gran dolor: <em>Conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres<\/em> (Jn 8, 32). \u00a1Esta es nuestra tarea y, al mismo tiempo, nuestro apoyo! -dec\u00eda-. [\u2026] Hay que dar testimonio de la verdad, aun al precio de ser perseguido, a costa incluso de la sangre, como hizo Cristo mismo\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, sin negar las dificultades y las cruces que implica la proclamaci\u00f3n y la fidelidad al Verbo Encarnado, nos exhortaba: \u201cId por todas partes con confianza [\u2026] sabed pronunciar la palabra que da luz, porque viene de Dios con la fuerza del Esp\u00edritu de Jes\u00fas. No os desanim\u00e9is jam\u00e1s ante las dificultades. Tomad humildemente vuestra parte de la fatiga de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.\u00a0<\/p>\n<p>Y con extraordinario esp\u00edritu de fe y una larga experiencia en el crisol de las tribulaciones, este dign\u00edsimo sucesor de Pedro, aunque \u00e9l mismo estuviese sumido en sufrimientos sab\u00eda infundir \u00e1nimo a todos. Y as\u00ed nos dec\u00eda: \u201cSeguramente nos encontraremos con dificultades [en nuestra vida y en nuestro apostolado]. Nada tiene de extraordinario. Forman parte de la vida de fe. A veces las pruebas son leves, otras muy dif\u00edciles e incluso dram\u00e1ticas. En la prueba podemos sentirnos solos, pero la gracia divina, la gracia de una fe victoriosa, nunca nos abandona. Por eso podemos esperar la superaci\u00f3n victoriosa de cualquier prueba, hasta la m\u00e1s dif\u00edcil\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p>Este fue su mensaje, este fue su ejemplo y esta sigue siendo la esperanza que \u00e9l buscaba suscitar en todos: \u201cLa presencia del mal est\u00e1 siempre acompa\u00f1ada por la presencia del bien, de la gracia. [\u2026] No existe mal del que Dios no pueda obtener un bien m\u00e1s grande. No hay sufrimiento que no se pueda convertir en camino que conduce a \u00c9l. [\u2026] Todo sufrimiento existe en el mundo para despertar en nosotros el amor, que es la entrega de s\u00ed mismo al servicio generoso y desinteresado por los dem\u00e1s. En el amor, que tiene su fuente en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, est\u00e1 la esperanza del futuro del mundo\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/p>\n<h4><strong>[Peroratio]<\/strong><\/h4>\n<p>Queridos todos: quisiera concluir recordando aquellas palabras que el mismo Juan Pablo II escribi\u00f3 en un poema dedicado a San Estanislao, y este lugar, esta bas\u00edlica, parecer\u00eda ser el lugar m\u00e1s indicado para hacerlo: \u201c<em>La Iglesia me est\u00e1 sobreviviendo siempre, es el fondo de mi vida, y es su cumbre; la Iglesia [\u2026] es el Sacramento de mi existencia desplegada en Dios, que es mi Padre<\/em>\u201d. Que su ejemplo de amor y entrega incondicional al servicio de la Iglesia nos transforme como a \u00e9l en \u201cotros Cristos\u201d.<\/p>\n<p>Con sentida s\u00faplica encomendamos hoy a nuestro San Juan Pablo II, de manera muy especial, a nuestra querida Familia Religiosa, nuestras misiones y nuestros religiosos para que, movidos por el ejemplo magn\u00e1nimo y heroico de este Santo Papa, vayamos con \u00edmpetu generoso y decidida entrega a servir a nuestra Madre la Iglesia sin l\u00edmites de horizontes, siendo constructores de unidad y perseverando con inconmovible firmeza en la fe, dando en todas partes coherente testimonio de la verdad.<\/p>\n<p>Y por su intercesi\u00f3n esta gracia se la pedimos tambi\u00e9n a la Madre del Verbo Encarnado, de la que el Papa Magno fue tierno y devoto hijo y esclavo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda del comienzo de su pontificado<\/em>, (22\/10\/1978), 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Audiencia General<\/em>, (10\/03\/1993).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Oficina de Prensa de la Santa Sede, <em>Su Santidad Juan Pablo II &#8211; Breve Biograf\u00eda<\/em>, (30\/06\/2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Mt 28, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos, vamos!,<\/em> V Parte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en F\u00e1tima<\/em>, (13\/05\/1982).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Memoria e Identidad<\/em>, cap. 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. Jn 13, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Jn 13, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en Pentecost\u00e9s<\/em>, (3\/06\/2001).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos! <\/em><em>\u00a1Vamos!<\/em>, IV Parte<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> W. Redzioch, <em>Stories about St. John Paul II told by his close friends and co-workers<\/em>: testimonio de Pawel Ptasznik. [Traducido del Ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254.257.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos! <\/em><em>\u00a1Vamos!<\/em>, V Parte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> J. Ratzinger, <em>John Paul II: My Beloved Predecessor<\/em>, cap. 1. [Traducido del Ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, Carta Enc\u00edclica <em>Ut unum sint<\/em> sobre el empe\u00f1o ecum\u00e9nico, (25\/05\/1995), 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Ut unum sint<\/em>, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Ut unum sint<\/em>, 6; Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Decreto<em> Unitatis redintegratio<\/em> sobre el ecumenismo, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en F\u00e1tima<\/em>, (13\/05\/1982).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Memoria e Identidad<\/em>, cap. 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 246; Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Credo Comentado<\/em>, IX, 116.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Joseph Ratzinger, <em>John Paul II: My Beloved Predecessor<\/em>, cap. 1. [Traducido del Ingl\u00e9s]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos! \u00a1Vamos!<\/em>, VI Parte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Benedicto XVI, <em>Homil\u00eda en la Misa de Exequias de Juan Pablo II<\/em>, (08\/04\/2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos! \u00a1Vamos!<\/em>, VI Parte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las Visitandinas, a los contemplativos de Saboya y a las familias Salesianas en Annecy<\/em>, (7\/10\/1986).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> San Juan Pablo II, \u00a1<em>Levantaos! \u00a1Vamos!<\/em>, VI Parte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Memoria e Identidad<\/em>, Ep\u00edlogo.<\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n en honor a San Juan Pablo II [Exordio] Queridos todos en el Verbo Encarnado, nos encontramos aqu\u00ed reunidos en esta magn\u00edfica Bas\u00edlica de San Pedro, bajo cuyas b\u00f3vedas se encuentran las sagradas reliquias de San Pedro, el primer Papa; las de algunos ap\u00f3stoles; las de m\u00e1rtires gloriosos y las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1818,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[50,73,90,97,25,124,16,290,121,120,289,152,17,119,134],"class_list":["post-1809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-homilias","tag-amor","tag-cruz","tag-fe","tag-fortaleza","tag-iglesia","tag-misionero","tag-oracion","tag-papa","tag-religiosos-2","tag-sacerdotes-2","tag-san-juan-pablo-ii","tag-sufrimiento","tag-testimonio","tag-unidad","tag-verdad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1809"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8852,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1809\/revisions\/8852"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1818"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}