{"id":1516,"date":"2020-09-01T00:30:00","date_gmt":"2020-08-31T22:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1516"},"modified":"2023-12-01T08:42:05","modified_gmt":"2023-12-01T06:42:05","slug":"tened-fe-en-vuestro-sacerdocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/09\/01\/tened-fe-en-vuestro-sacerdocio\/","title":{"rendered":"Tened fe en vuestro sacerdocio"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1516\" class=\"elementor elementor-1516\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27eb4839 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27eb4839\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4268ef33\" data-id=\"4268ef33\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4aa457c1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4aa457c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cTened fe en vuestro sacerdocio\u201d<\/em><\/strong><br \/><em>San Juan Pablo II<\/em><\/p><p>\u201cDurante ciclos de quinientos a\u00f1os\u201d, dec\u00eda Mons. Fulton Sheen, \u201cla Iglesia ha sido atacada en diferentes maneras. Durante el primer ciclo de cinco centurias, la Iglesia tuvo que combatir las herej\u00edas que giraban en torno al <em>Cristo Hist\u00f3rico<\/em>: su Persona, su Naturaleza, Inteligencia y Voluntad. En el segundo ciclo fue la <em>Cabeza Visible de la Iglesia<\/em> lo que se negaba. En el tercer ciclo fue la Iglesia misma o <em>el Cuerpo M\u00edstico de Cristo<\/em> que luego se dividi\u00f3 en dos secciones. En nuestros d\u00edas, el ataque es el secularismo y est\u00e1 dirigido en contra de la santidad, del sacrificio, de la negaci\u00f3n y de la <em>k\u00e9nosis<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, todas estas son caracter\u00edsticas intr\u00ednsecas del sacerdocio cat\u00f3lico. Por eso, sigue diciendo, \u201cel nuevo enemigo de la Iglesia es ecol\u00f3gico; pertenece al ambiente en que vive\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Es cierto que, quiz\u00e1s nunca antes como ahora, el sacerdocio cat\u00f3lico es atacado desde tan diversos frentes. Y es por eso que uno de los mensajes que m\u00e1s insistentemente repet\u00eda San Juan Pablo II a los sacerdotes era precisamente: \u201c<em>tened fe en vuestro sacerdocio<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Que estas l\u00edneas sirvan como sentido homenaje y aliciente de grande \u00e1nimo para todos los sacerdotes del Instituto que en medio de grandes luchas se esfuerzan por ser \u201cotros Cristos\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>1. El sacerdocio de Cristo <\/strong><\/h4><p>Digamos, en primer lugar, c\u00f3mo es el sacerdocio de Cristo.<\/p><p>\u201cPor raz\u00f3n de la uni\u00f3n del Verbo con la naturaleza humana y de la gracia capital, Jesucristo es constituido verdadero Sumo y Eterno Sacerdote.<\/p><ul><li>Nadie tan verdadero Sacerdote como \u00c9l: nosotros somos a su imagen.<\/li><li>Nadie m\u00e1s Sumo Sacerdote que \u00c9l: nosotros participamos de \u00e9l por derivaci\u00f3n.<\/li><li>Nadie eterno Sacerdote como \u00c9l, que perpetuar\u00e1 hasta el fin de los siglos su sacrificio sobre los altares y consumar\u00e1 su sacerdocio en el cielo: <em>T\u00fa eres sacerdote eterno<\/em>&#8230;<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, <em>Sumo Sacerdote<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>, <em>Sacerdote para siempre<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/li><li>\u201c<strong>Su sacerdocio<\/strong> tiene fuerza sobreabundante para expiar por todos los pecados de los hombres: <em>en sus llagas hemos sido curados<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/li><li>\u201c<strong>\u00c9l es el mediador perfect\u00edsimo<\/strong> entre Dios y los hombres: <em>Porque uno es Dios, uno tambi\u00e9n el mediador entre Dios y los hombres&#8230;<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, <em>\u00c9l es mediador de una alianza m\u00e1s excelente<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/li><\/ul><p>As\u00ed entendido, entonces, debemos decir que \u201cJesucristo no tiene sucesores. A Jesucristo no lo sucede nadie. Nadie lo sustituye a \u00c9l. No puede haber un sacerdocio m\u00e1s perfecto. Los Ap\u00f3stoles y sus sucesores \u2212obispos y sacerdotes\u2212 no multiplican el \u00fanico Sacerdocio de Jesucristo, s\u00f3lo se multiplican los sujetos que participan del \u00fanico Sacerdocio de Jesucristo. [\u2026] Jesucristo no sucede a nadie, porque <strong>su sacerdocio es Nuevo<\/strong>. Todo sacerdote depende, por ser figura en el Antiguo Testamento o realidad en el Nuevo, de Jesucristo, porque <strong>su sacerdocio es Sumo<\/strong>. Jesucristo no es sucedido por nadie, porque <strong>su sacerdocio es Eterno<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por lo tanto, dig\u00e1moslo una vez m\u00e1s: el sacerdocio de Cristo es eterno; es inmutable; es una realidad que perdura por eternidad de eternidades; es para todos los pueblos, de toda la humanidad, a trav\u00e9s de todos los siglos, para todas las razas, en todas las culturas y en todas las lenguas<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De este sacerdocio sumo, eterno, perfecto, inmutable, sobreabundante y universal participamos quienes por la imposici\u00f3n de las manos hemos recibido el orden sagrado.<\/p><p>Consiguientemente, cabe aqu\u00ed repetir las palabras del ap\u00f3stol san Pablo a su disc\u00edpulo Timoteo: <em>te exhorto a que <strong>reavives el carisma de Dios que por medio de la imposici\u00f3n de las manos est\u00e1 en ti<\/strong>. Porque no nos ha dado Dios esp\u00edritu de timidez, sino de fortaleza y de amor y de templanza&#8230; No te averg\u00fcences, pues, del testimonio que has de dar de nuestro Se\u00f1or\u2026 antes bien comparte mis trabajos por la causa del Evangelio mediante el poder de Dios<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>2. Los amigos de Jes\u00fas <\/strong><\/h4><p>\u00bfCu\u00e1l es este carisma del que habla el ap\u00f3stol?<\/p><p>\u201cEl car\u00e1cter del Orden Sagrado configura con Cristo Cabeza\u201d, leemos en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, \u201cdando poder al sacerdote ministerial sobre el Cuerpo f\u00edsico de Cristo y sobre su Cuerpo m\u00edstico. [Esto] le permite obrar \u2018in persona Christi\u2019<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> [\u2026] Los miembros de nuestro Instituto que son sacerdotes ministeriales <strong>deben volver una y otra vez a esta realidad inefable<\/strong> que produjo en ellos un cambio ontol\u00f3gico al asemejarlos a Cristo cabeza, y ninguna espiritualidad laical tiene que reducir su espiritualidad presbiteral\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De aqu\u00ed que el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa casi siempre que se dirig\u00eda a sacerdotes los exhortaba a ponderar el don de Dios con estas o similares palabras: \u201cQueridos sacerdotes\u2026 no dej\u00e9is de miraros interiormente con ojos de fe renovada cada d\u00eda. Sois los elegidos, los amigos de Jes\u00fas, los servidores de su plan de salvaci\u00f3n. Dispensadores de los misterios de Dios en favor de vuestras comunidades; enriquecidos con poderes que superan vuestras personas, en virtud de la potestad recibida por la imposici\u00f3n de las manos<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>, sois los brazos, la voz, el coraz\u00f3n de Cristo que contin\u00faa salvando al hombre de hoy a trav\u00e9s de vuestro ministerio eclesial\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. \u201c<em>Vosotros sois mis amigos\u2026 porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer<\/em><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a><em>.<\/em> \u00a1C\u00f3mo han de alentaros estas palabras en vuestra soledad en pueblos apartados, a los que dif\u00edcilmente llega el consuelo fraterno! \u00a1C\u00f3mo han de alentaros en vuestra angustia ante \u2018la tragedia del hombre concreto de vuestros campos y ciudades, amenazado a diario en su misma subsistencia, agobiado por la miseria, el hambre, la enfermedad, el desempleo\u2019<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>! \u00a1C\u00f3mo han de reconfortar vuestro coraz\u00f3n sacerdotal ante toda forma de injusticia, de abuso de los poderosos, de violencia que maltrata a los d\u00e9biles y a los peque\u00f1os, de p\u00e9rdida (en ciertos sectores) de los valores morales!\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Cu\u00e1n apacible resulta a nuestra alma sacerdotal el \u201cconsiderar siempre la inaudita gracia de nuestro sacerdocio\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> y el \u201cacumular, con una conciencia renovada de esta gracia, la fuerza para continuar con generosidad en el camino emprendido\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>. Esa f\u00f3rmula, de sobra conocida, que dice <em>el sacerdote es otro Cristo<\/em> no es una met\u00e1fora, sino una maravillosa, sorprendente y consoladora realidad<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> que denota, asimismo, tremendas responsabilidades.<\/p><p>En efecto, \u201cel car\u00e1cter es una llamada continua a la vida de la gracia y de la santidad; es una santificaci\u00f3n ontol\u00f3gica del alma, por la imagen de Cristo que imprime en ella y la caracteriza con Cristo, y que exige una santificaci\u00f3n moral<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>, para evitar una contradicci\u00f3n en el ser; o sea, que las costumbres y el ejercicio de las virtudes (en especial, la caridad) deben responder a la marca del alma\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. Esto implica un vivir como si el propio Cristo viviese en nosotros; reflej\u00e1ndolo constantemente en el comportamiento, en el ministerio sagrado, en el servicio y en el trato a los dem\u00e1s. En este sentido el P. Alfredo S\u00e1enz escrib\u00eda: \u201cSi no nos esforz\u00e1ramos por reproducir en toda nuestra conducta el verdadero rostro del Sacerdote eterno, representar\u00edamos a Cristo por nuestras funciones sacerdotales, pero lo negar\u00edamos por el resto de nuestra vida, lo que implicar\u00eda una especie de divorcio \u00edntimo, una suerte de esquizofrenia espiritual\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Debemos ser conscientes de que el orden sagrado nos ha destinado a una misi\u00f3n espec\u00edfica. Por lo tanto, cada uno de nosotros, sacerdotes, tenemos un papel insustituible y un puesto cualificado que ocupar identific\u00e1ndonos con Cristo en su triple misi\u00f3n de santificar, ense\u00f1ar y apacentar.<\/p><p>Aunque no nos extendamos ahora en las diferentes funciones sacerdotales s\u00ed hemos de decir que \u201cel car\u00e1cter sacerdotal es una continua disposici\u00f3n y llamada para las funciones sacerdotales y pastorales\u201d.<\/p><p>El <em>anuncio del Evangelio<\/em>, de todo el Evangelio, a toda clase de cristianos e incluso a los no cristianos a fin de que \u201ctodos los hombres descubran el atractivo y la nostalgia de la belleza divina\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>, ocupa un lugar importante en nuestra vida. En efecto, el derecho propio dice que es una funci\u00f3n vital nuestra<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>. Las almas tienen derecho\u2026 tienen derecho a que se les \u2018anuncie\u2019 la verdad. En este ministerio de la palabra de Dios sobresale notablemente el \u201cense\u00f1ar a tiempo y a destiempo<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> la Palabra, sea en la predicaci\u00f3n, en la docencia, escribiendo o investigando, en la evangelizaci\u00f3n o en la catequesis\u201d<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Hay que iluminar las conciencias, saber persuadir con la verdad, y por lo mismo tenemos que dominar el arte de corregir al que yerra, con caridad y oportunamente, pero sin temor a \u201ccontrariar al amigo, evitar alg\u00fan problema o, en ocasiones, sacar ventaja con el silencio o con el aplauso\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Mons. Fulton Sheen sol\u00eda decir: \u201cSi t\u00fa quieres que la gente se quede as\u00ed como est\u00e1, diles lo que ellos quieren escuchar. Si quieres ayudarlos a mejorar, entonces diles lo que deben saber\u201d.<\/p><p>La <em>digna celebraci\u00f3n de los sacramentos<\/em>, la dispensaci\u00f3n de los misterios de Dios, es igualmente central en nuestra vida sacerdotal. Y por eso siempre hay que velar afanosamente por preparar a los fieles a recibirlos, de modo que esos sacramentos que administramos den fruto. Digno es de destacar que si el sacerdote ha de actuar <em>in persona Christi<\/em> su acto principal es la inmolaci\u00f3n y oblaci\u00f3n del sacrificio de la Misa<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>, y en nuestro caso, es lo m\u00e1s importante que tenemos que hacer<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Todas las otras actividades pastorales se orientan, sobre todo, a la Eucarist\u00eda.<\/p><p>Finalmente, pero no por eso menos importante, debemos decir que el \u201c<em>poder espiritual<\/em>\u201d que se nos ha dado<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>, se nos ha confiado para construir la Iglesia, <em>para conducirla<\/em> como Cristo el Buen Pastor, con una dedicaci\u00f3n humilde y desinteresada, acogiendo siempre, con disponibilidad para asumir los diferentes ministerios y servicios que hagan falta, con una gran voluntad de colaboraci\u00f3n entre nosotros. Es decir, el ejercicio de la autoridad \u2212que es un servicio para los dem\u00e1s\u2212 es un deber para el sacerdote. Las almas esperan el liderazgo de sus pastores. Ahora, si nosotros, los sacerdotes, por un \u201c<em>esp\u00edritu de timidez<\/em>\u201d nos retraemos de tal servicio, las almas a quienes deb\u00edamos conducir terminan extraviadas y pueden transformarse de ovejas en lobos, incluso devorando a sus mismos pastores. Por eso, como Juan Pablo Magno dec\u00eda: \u201cVuestra autoridad en el ejercicio de vuestras funciones est\u00e1 ligada a vuestra fidelidad a la Iglesia que os las ha confiado \u2026 Vuestro campo de acci\u00f3n, que es vasto, es el de la fe y las costumbres, en el cual <em>se espera<\/em> que prediqu\u00e9is a la vez con una palabra decidida y con el ejemplo de vuestra vida\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. <em>Tened fe en vuestro sacerdocio\u2026 <\/em><\/p><p><em>\u00a0<\/em>\u201cQueda fuera de duda que la funci\u00f3n pastoral exige el ejercicio de una autoridad: el pastor es jefe, gu\u00eda, maestro, pero inmediatamente viene una segunda exigencia y es la del servicio. La autoridad en el pensamiento de Cristo no est\u00e1 para beneficio de quien la ejercita, sino en provecho de aquellos a quienes se dirige. La autoridad es un deber y, sobre todo, un ministerio para los otros, a fin de conducirlos a la vida eterna. Esta funci\u00f3n pastoral, si se realiza con este esp\u00edritu, lleva a su expresi\u00f3n m\u00e1s plena, esto es, al don fontal de s\u00ed, al sacrificio; precisamente como Jes\u00fas ha dicho y ha hecho: <em>El buen pastor da la vida por sus ovejas<\/em><a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>. En esta visi\u00f3n se encierra un conjunto de cualidades pastorales: la humildad, el desinter\u00e9s, la ternura; pero tambi\u00e9n un conjunto de exigencias de arte pastoral, como el estudio de la teolog\u00eda pastoral, de la psicolog\u00eda, de la sociolog\u00eda, para evitar la \u2018<em>faciloner\u00eda<\/em>\u2019 en las relaciones con cada una de las almas y con las comunidades\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Con sapiencial acierto se ha hecho la siguiente observaci\u00f3n a los sacerdotes: \u201cLos fieles de la parroquia, o quienes participan en las diversas actividades pastorales, ven \u2212\u00a1observan!\u2212 y oyen \u2212\u00a1escuchan! \u2212 no s\u00f3lo cuando se predica la Palabra de Dios, sino tambi\u00e9n cuando se celebran los distintos actos lit\u00fargicos, en particular la Santa Misa; cuando son recibidos en la oficina parroquial, donde esperan ser atendidos con cordialidad y amabilidad<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>; cuando ven al sacerdote que come o que descansa, y se edifican por su ejemplo de sobriedad y de templanza; cuando lo van a buscar a su casa, y se alegran por la sencillez y la pobreza sacerdotal en la que vive<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>; cuando lo ven vistiendo con orden su propio h\u00e1bito, cuando hablan con \u00e9l, tambi\u00e9n sobre cosas sin importancia, y se sienten confortados al comprobar su visi\u00f3n sobrenatural, su delicadeza y la finura humana con la que trata tambi\u00e9n a las personas m\u00e1s humildes, con aut\u00e9ntica nobleza sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>. <em>No te averg\u00fcences, pues, del testimonio que has de dar de nuestro Se\u00f1or\u2026<\/em><\/p><p>Este programa implica, entre otras muchas cualidades, <strong>disponibilidad<\/strong>, lo cual lleva impl\u00edcita la idea de sacrificarse<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. El Verbo Encarnado dijo: <em>Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedar\u00e1 solo; pero si muere dar\u00e1 mucho fruto<\/em><a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a><em>.<\/em> De aqu\u00ed que el gran \u2018carisma\u2019 de la vida sacerdotal religiosa y misionera como la nuestra es el amor generoso \u2212amor generoso a Cristo y a los miembros de su Cuerpo M\u00edstico\u2212. Ese amor se expresa en el servicio y se consuma en el sacrificio. De aqu\u00ed que nuestra disposici\u00f3n para la entrega ser\u00e1 proporcional a nuestro amor, y cuando el amor es perfecto, el sacrificio es completo.<\/p><h4><strong>3. La fragilidad de la naturaleza <\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Ahora bien, cualquiera de nosotros, sea que est\u00e9 reci\u00e9n ordenado o que lleve a\u00f1os de vida sacerdotal no habr\u00e1 tardado mucho en notar sus propios l\u00edmites humanos y la fragilidad de la naturaleza: el cansancio, la falta de inventiva, las deficiencias de car\u00e1cter, la poca salud, los grandes des\u00e1nimos que vienen por la indiferencia o las cr\u00edticas o la falta de apoyo\u2026 A ello sum\u00e9mosle las circunstancias \u2018poco favorables\u2019 para la misi\u00f3n sacerdotal en nuestro tiempo \u2212algo innegable\u2212 junto a las innumerables tribulaciones apost\u00f3licas que se suceden una tras otra y parecen que nos quitan toda esperanza.<\/p><p>De hecho, qui\u00e9n hay de nosotros que no haya experimentado alguna vez el desaliento. Cu\u00e1ntos de nosotros por el \u00e1rbol de las dificultades perdemos de vista el bosque de las cosas que est\u00e1n bien<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a> y caemos en el m\u00e1s amargo pesimismo. Es una realidad, de la que el mismo Magisterio se ha hecho eco al hablar de \u201cevangelizadores tristes y desalentados\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>. Son los sacerdotes que trabajaron con celo al principio. Pusieron en juego los recursos de su apostolado. Predicaron. Dieron limosnas. Creyeron hacer cuanto deb\u00edan. Pero una calumnia, una torcida interpretaci\u00f3n de sus actos, la indiferencia con que sus trabajos eran acogidos, el odio quiz\u00e1 que despertaron, el consejo de los prudentes seg\u00fan la carne de \u201cno apretar demasiado\u201d, de \u201cno exagerar la nota\u201d, de \u201cla necesidad de reservarse un poco\u201d, de \u201cque es in\u00fatil cuanto se haga\u201d, de \u201cque todo est\u00e1 igual\u201d, etc., etc., y sobre todo la experiencia purificadora de la falta de apoyo fraternal, fueron abatiendo su esp\u00edritu, aflojando sus brazos, apagando su entusiasmo, cerrando y oscureciendo sus horizontes y as\u00ed acabaron por hacer lo corriente y por caer en un triste desaliento.<\/p><p>Dentro de este panorama hay otro elemento del que no podemos prescindir, y esto quisiera enfatizarlo, y se trata de la <strong>fuerza sobreabundante del poder divino<\/strong> del sacerdocio de Cristo del cual participamos. Es una cuesti\u00f3n de fe. Y por eso, vuelvo a repetir aqu\u00ed las palabras de Juan Pablo II: \u201c<em>Tened fe en vuestro sacerdocio<\/em>. Es el sacerdocio de siempre, porque es una participaci\u00f3n del sacerdocio eterno de Cristo, <em>que es el mismo ayer, hoy y siempre<\/em><a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Eso no se nos puede perder de vista\u2026 <em>Comparte mis trabajos por la causa del Evangelio mediante el poder de Dios<\/em>, dec\u00eda el ap\u00f3stol.<\/p><p>No podemos dejarnos llevar por el des\u00e1nimo ante un aparente fracaso en el apostolado. No podemos desistir tan f\u00e1cilmente de la sublime obra de evangelizaci\u00f3n que se nos ha encomendado. Siempre tenemos que conservar en el alma el recuerdo de los beneficios del Se\u00f1or y caminar en la esperanza. Dios no se arrepiente de sus dones. Ciertamente que, en el camino de la vida sacerdotal, como no podr\u00eda ser de otro modo, hemos de encontrar la cruz y, evidentemente, como Cristo tendremos que sufrir los obst\u00e1culos que se encuentran en la predicaci\u00f3n del Evangelio. Pero tenemos que levantar la mirada con <strong>confianza al que nos ha llamado y habita en nosotros y act\u00faa en nosotros y por nosotros <\/strong>gracias al Esp\u00edritu Santo. <em>Reaviva el carisma que est\u00e1 en ti<\/em>\u2026 <em>No te averg\u00fcences, pues, del testimonio que has de dar de nuestro Se\u00f1or\u2026<\/em><\/p><p>No porque haya dificultades, no por \u2018la falta de talento\u2019, no \u2018porque los tiempos son malos\u2019, no porque \u2018nadie me escucha\u2019, no porque \u2018estoy solo\u2019 (y tantas otras excusas reales o aparentes que solemos poner) hay que dejar de sembrar. \u201cEl ministerio sacerdotal est\u00e1 llamado a una actividad que no conoce cansancios\u201d, dec\u00eda Juan Pablo II, \u201c\u2026 la gracia de Dios es el principal e incomparable apoyo\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. \u201cQuien tiene esp\u00edritu misionero siente el ardor de Cristo por las almas\u2026 se mueve a impulsos del celo por las almas\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>. Y sigue diciendo el Santo Padre: \u201cEn efecto, \u00bfc\u00f3mo podemos descansar, si todos aquellos a quienes Cristo desea llamar suyos todav\u00eda no han o\u00eddo hablar de su amor?\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>. Por eso remata el derecho propio citando al M\u00edstico Doctor: \u201cEl alma que anda en amor no cansa ni se cansa\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00a1El Verbo Encarnado nos ha elegido! Cristo, el Mediador perfect\u00edsimo, Sumo y Eterno Sacerdote, que se identifica, en cierto sentido, con nuestras humildes personas, nos ha llamado y conf\u00eda a nuestros pobres labios la potencia divina de su palabra. \u00a1Cu\u00e1n saludable resulta al alma sacerdotal el fortificarse y arraigarse cada vez m\u00e1s a fondo en esa realidad sagrada!<\/p><p>Desde una perspectiva humana, las dificultades, las tribulaciones interiores, las circunstancias adversas, el encontrarse a cada paso con la propia flaqueza nos quieren hacer quitar <em>la mano del arado y mirar hacia atr\u00e1s<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a><em>.<\/em> Cu\u00e1n f\u00e1cil se vuelve en esos momentos y cu\u00e1nto debemos cuidarnos de no caer en aquella tentaci\u00f3n de convertirnos en aquel sacerdote \u201cque <strong>siembra mezquinamente<\/strong>, haciendo lo menos posible con la excusa de no caer en el activismo, o porque la \u00e9poca es mala, o porque la familia no forma como antes, o por la acci\u00f3n malsana de los medios de comunicaci\u00f3n social&#8230;, [y que] s\u00f3lo sabe lamentarse: \u2018aqu\u00ed no se puede hacer nada\u2019\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La respuesta que se adecua a nuestro sacerdocio es otra: es la de la <strong>fe<\/strong> en el Verbo Encarnado y la <strong>confianza<\/strong> en su palabra que otra vez nos vuelve a decir: <em>Echad las redes<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>.\u00a0\u00a0<\/p><p>No podemos dejarnos llevar por el des\u00e1nimo. \u00a1Somos misioneros y, por tanto, hombres de fe! Entonces, en los momentos de pesadumbre y desamparo, debemos levantar nuestra mirada para decirle a Cristo: \u00a1Se\u00f1or, conf\u00edo en Ti! Y en tu Nombre he de seguir echando las redes; aun a costa de sacrificios e incomprensiones, he de seguir proclamando sin temor alguno la verdad completa y aut\u00e9ntica sobre tu Persona, sobre la Iglesia que T\u00fa fundaste, sobre el hombre y sobre el mundo que T\u00fa redimiste con tu Sangre, sin reduccionismos y sin ambig\u00fcedades<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>; he de seguir con sed insaciable buscando a la oveja perdida; no he de bajar los brazos. <em>Porque no nos ha dado Dios esp\u00edritu de timidez, sino de fortaleza y de amor y de templanza&#8230;<\/em><\/p><p>San Manuel Gonz\u00e1lez con magistral pluma pone en boca de Cristo estas palabras dichas a nosotros, sus sacerdotes: <em>\u201c\u00a1Hombre de poca fe!<\/em>&#8230; Conoces la historia de esas dos palabras, \u00bfverdad? [\u2026] Aquella escena del ap\u00f3stol m\u00edo sumergi\u00e9ndose en las aguas por falta de fe en M\u00ed \u00a1se reproduce tanto!, y he tenido y tengo a tantos que repetir, desde mi Sagrario, al par que les doy la mano, para que no se ahoguen: \u00a1Hombre de poca fe!&#8230; \u00a1Encuentro tan poca fe viva en torno m\u00edo que algunas veces, muchas veces, podr\u00edan de nuevo mis Evangelistas escribir aquella desoladora frase: <em>Porque ni sus hermanos cre\u00edan en \u00c9l<\/em><a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00bfPodr\u00eda explicarse de otro modo tanto desaliento de los m\u00edos, tanto criterio humano o terreno en materias de suyo sobrenaturales, tanto af\u00e1n de premio de tierra, de comodidad de tierra, de honor de tierra, de vida de tierra, tanto lamentarse y entristecerse y desesperarse <em>como si Yo no fuera Yo y no estuviera donde estoy<\/em>, tanto contar con el hombre y con su pobre y desmedrado poder\u00edo y tan poco contar conmigo, tanto amor de s\u00ed y tan poco amor de M\u00ed? &#8230;\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cSacerdote, que en tus visitas te lamentas tantas veces de lo infructuoso de tus trabajos, de lo est\u00e9ril de tu sacrificio por tu pueblo, del desaliento de tu alma ante tanta deserci\u00f3n&#8230;<\/p><p>Sacerdote, que te cruzas de brazos o que est\u00e1s a punto de dejarlos caer porque no puedes hacer nada. Cura que no predicas los d\u00edas de fiesta porque te oyen pocos, que no das catecismo porque acuden pocos ni\u00f1os, que no te sientas en el confesonario temprano porque no vienen penitentes, que dejas las obras de celo emprendidas y no emprendes ninguna nueva porque \u00a1se consigue tan poco o nada! \u00bfhas meditado en mi par\u00e1bola del grano de semilla? \u00bfhas reparado en el milagro que tantas veces he hecho y que otras tantas estoy dispuesto a repetir, de hacer grande todo lo chico que se siembre en mi campo?<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 quisieras hacer cosas grandes y no puedes? Y es verdad: lo grande solamente lo hago Yo. T\u00fa haz lo tuyo. \u00bfCosas chicas? \u00c9sas son las que te pido. Sacerdote m\u00edo, \u00a1a sembrar tu granito!, \u00a1entre muchos o entre pocos, con \u00e9xito pronto, tard\u00edo o nulo&#8230;! Lo dem\u00e1s&#8230; YO\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>. <em>Tened fe en vuestro sacerdocio<\/em>\u2026<\/p><p>Quiz\u00e1s ahora comprendemos un poco mejor la profundidad o el alcance de aquella paternal exhortaci\u00f3n de San Juan Pablo II. Debemos tener fe en el poder de Cristo que act\u00faa en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros, a pesar de lo que somos y abri\u00e9ndose paso entre nuestras muchas debilidades y miserias, \u201caun en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y en las condiciones m\u00e1s adversas\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>. \u201cSin la fe, el Misionero no se entiende, no existe y, si existe, no es el verdadero Misionero de Jesucristo. El Misionero que quiere vivir y mantenerse a la altura de su vocaci\u00f3n, debe nutrirse constantemente del esp\u00edritu de fe\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>, dec\u00eda el Beato Paolo Manna a los suyos. \u201cSi la fe se ofusca, tambi\u00e9n el celo disminuye de intensidad; asoman entonces, a\u00fan en los m\u00e1s fuertes, el cansancio y la depresi\u00f3n y se puede llegar hasta la desesperaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de la vocaci\u00f3n. Si el Misionero vive de fe, entonces es grande, es sublime, es divino; la Iglesia y las almas pueden esperar todo de \u00e9l; ning\u00fan trabajo, ninguna dificultad lo asusta, ning\u00fan hero\u00edsmo es superior a sus fuerzas; si el esp\u00edritu de fe en \u00e9l es l\u00e1nguido y d\u00e9bil, \u00e9l se agitar\u00e1, sin embargo, trabajar\u00e1, pero poco o nada le aprovechar\u00e1n sus fatigas y el poco \u00e9xito de sus obras hechas sin ganas, aumentar\u00e1 la desconfianza y la depresi\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De hecho, nuestro deber como sacerdotes es el de <strong>testimoniar la fe<\/strong>. Fe que se manifiesta, entre otras cosas, en el esfuerzo por <em>santificarse<\/em> a uno mismo y <em>servir<\/em> a Cristo en los otros a trav\u00e9s de las obras de caridad; <em>d\u00e1ndose generosamente<\/em> al ministerio de la palabra, buscando los medios m\u00e1s aptos para que el evangelio llegue realmente a toda creatura<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>; siendo <em>canales de gracia<\/em> para comunicar la vida divina mediante la celebraci\u00f3n asidua de los sacramentos; poni\u00e9ndose <em>totalmente a disposici\u00f3n de Dios<\/em> para que \u201c\u00c9l nos transforme en ofrenda permanente\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>; siendo, finalmente, <em>hombres de oraci\u00f3n<\/em> porque \u201cnuestro pobre aliento \u00fanicamente es fecundo e irresistible si est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el viento de Pentecost\u00e9s\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Con cu\u00e1nta insistencia San Juan Pablo II urg\u00eda a los sacerdotes a reavivar \u201cla ilusi\u00f3n, la esperanza, la gracia recibida en la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Recordad \u2212nos dec\u00eda\u2212 que actu\u00e1is tantas veces <em>in persona Christi, in virtute Spiritu Sancti<\/em>. Una fuerza interior que supera las capacidades humanas y que ha de llevaros \u2212con humildad, pero con gran confianza\u2212 hacia vuestra propia plenitud interior, hecha madurez de vida en Cristo\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. Y otra vez: \u201cos pido encarecidamente que continu\u00e9is ilusionados en vuestras tareas pastorales\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Nunca el cansancio ni la desilusi\u00f3n deben empa\u00f1ar el frescor de donaci\u00f3n que exige la vocaci\u00f3n sacerdotal.<\/p><h4><strong>4. Confianza <\/strong><\/h4><p><strong>\u00a0<\/strong>Asimismo, las dificultades inevitables no deben mermar nuestra confianza. La vocaci\u00f3n sacerdotal implica una participaci\u00f3n en los sufrimientos de Cristo, por lo tanto, tambi\u00e9n nosotros hemos de ser purificados en el crisol de las tribulaciones apost\u00f3licas. Por eso, \u201cni el fracaso ni el \u00e9xito deben inducirnos a olvidar nuestra vocaci\u00f3n de servidores. Debemos abandonarnos a Dios para que \u00c9l d\u00e9 crecimiento a nuestra siembra c\u00f3mo y cu\u00e1ndo \u00c9l lo quiera. <em>Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda \u00e9l solo; pero si muere, da mucho fruto<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cLa confianza\u201d, dec\u00eda nuestro Padre Espiritual, \u201ces el v\u00e9rtice de la esperanza fundada en la palabra de Cristo, que ha prometido su presencia y su ayuda\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 significa esta confianza?<\/p><ul><li>Significa tener confianza ante todo en la <em>obra de la gracia<\/em> que act\u00faa en lo \u00edntimo de las conciencias. Lo importante es que nosotros seamos instrumentos d\u00f3ciles y aptos para la gracia, aunque los efectos de nuestro esfuerzo asc\u00e9tico y de nuestro apostolado no sean siempre visibles.<\/li><li>Significa, adem\u00e1s, tener confianza en el <em>poder de la oraci\u00f3n<\/em>. Por muy dolorosa que sea nuestra fragilidad, podemos al menos rezar y amar. \u201cLa historia de la Iglesia es en todos los tiempos tempestuosa, porque es una lucha del bien contra el mal, y tambi\u00e9n la vida del cristiano resulta angustiosa y dif\u00edcil, porque camina en subida, llevando cada d\u00eda su cruz. La fuerza interior viene de la oraci\u00f3n cumplida en Cristo y con Cristo y, por tanto, con humildad y con esp\u00edritu de obediencia y dedicaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/li><li>Significa, finalmente, tener confianza en nuestra misma <em>dignidad de sacerdotes<\/em>, de religiosos. Manteniendo alejado todo sentimiento de orgullo vano, pero tambi\u00e9n sin atemorizarse por el ruido de las amenazas y pretensiones del mundo con sus errores y presiones.<\/li><\/ul><p>Todos nosotros, en mayor o menor medida, conocemos la tribulaci\u00f3n que deriva de ser pocos en un lugar de misi\u00f3n y estar sobrecargados de trabajo; conocemos \u2212y no de o\u00eddas\u2212 lo que es la falta de medios; conocemos el peligro de la infidelidad en un mundo que nos rechaza; hemos experimentado la laceraci\u00f3n de las cr\u00edticas injustas y la lima de la incomprensi\u00f3n\u2026<\/p><p>Sin embargo: \u201cSembrador, sembrador, cada vez que oigas rechinar las puertas del Sagrario girando sobre sus goznes, hazte cuenta que desde all\u00e1 dentro te dicen:<\/p><p>Sembrador, siembra hoy tambi\u00e9n&#8230;<\/p><p>Siembra a pesar de los malos que ayer te persiguieron a cara descubierta; a pesar de los buenos que no te entienden, te interpretan mal y tratan de cansarte a fuerza de murmuraciones, reticencias y explosiones de celo amargo; a pesar de los achaques de tus a\u00f1os y de tu salud y de los cansancios e inconstancias de tus coadjutores y auxiliares&#8230;, a pesar de todo eso y, sobre todo, de tu amor propio herido y humillado, sigue sembrando hoy con la misma paz que el d\u00eda de tus m\u00e1s copiosas cosechas\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cConfiad, s\u00ed, porque \u00c9l lo quiere. Confiad, porque su victoria es prenda de nuestra victoria. Confiad, porque si es mucho lo que no pod\u00e9is, es mucho, much\u00edsimo m\u00e1s, lo que pod\u00e9is\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ese es el secreto de nuestra confianza: cuando somos d\u00e9biles, entonces somos fuertes; y cuanto m\u00e1s d\u00e9biles seamos, m\u00e1s fuertes, porque m\u00e1s dejamos resplandecer la presencia y el poder de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote. Es la l\u00f3gica envolvente surgida de la cruz.<\/p><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>A todos los amigos de Jes\u00fas hoy desalentados, llenos de miedos, quejas y desencantos:<\/p><p><strong>\u00a1Animo!<\/strong> No dejemos de agradecer a Dios el don del sacerdocio que nos ha dado y no nos desalentemos frente a los obst\u00e1culos. Ciertamente que <em>la mies es mucha y los trabajadores son pocos<\/em>, que hay mucho que hacer por la causa de Cristo todav\u00eda y mucho m\u00e1s de lo que nosotros podr\u00edamos llegar a hacer, pero una vez que hayamos rendido nuestra flaqueza en la fortaleza de Dios y nos hayamos encomendado a la protecci\u00f3n de nuestra Madre Sant\u00edsima \u00a1avancemos con confianza!<\/p><p>Debemos ser conscientes de que no lo podemos todo, por tanto, no tenemos que desalentarnos si no conseguimos todo lo que deseamos. Pero por otro lado debemos <strong>convencernos<\/strong> de que podemos m\u00e1s de lo que ordinariamente creemos que podemos, para as\u00ed conservar o recobrar el valor y con \u00e9l la alegr\u00eda que siempre produce el trabajo que se sabe que sirve para algo.<\/p><p>Ensanchemos el pecho con una s\u00f3lida y alentadora esperanza fundada en las palabras del mismo Cristo: <em>mirad que yo con vosotros estoy todos los d\u00edas, hasta la consumaci\u00f3n del siglo<\/em><a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a> sin preocuparnos por el camino acerca de lo que el mundo considera como \u00e9xito o fracaso, y as\u00ed seremos fieles a la herencia sacerdotal de tantos otros que antes que nosotros siendo muy pocos, con escasos recursos y en medio de grandes dificultades, \u201cse jugaron la vida para que otros tuvieran vida y esperanza\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Concluyo con esta conocida oraci\u00f3n del santo Obispo Manuel Gonz\u00e1lez que con tanto af\u00e1n se dedicaba a la \u201cobra de la resurrecci\u00f3n\u201d \u2212como le dec\u00eda \u00e9l\u2212 de los curas desalentados y de coraz\u00f3n muerto por el pesimismo:<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a1Madre Inmaculada! \u00a1Que no nos cansemos!<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a1Madre nuestra! \u00a1Una petici\u00f3n! \u00a1Que no nos cansemos!<\/p><p style=\"text-align: center;\">Si, aunque el desaliento por el poco fruto o por la ingratitud nos asalte,<br \/>aunque la flaqueza nos ablande,<br \/>aunque el furor del enemigo nos persiga y nos calumnie,<br \/>aunque nos falten el dinero y los auxilios humanos,<br \/>aunque vinieran al suelo nuestras obras y tuvi\u00e9ramos que empezar de nuevo\u2026<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a1Madre querida!&#8230; \u00a1Que no nos cansemos!<\/p><p style=\"text-align: center;\">Firmes, decididos, alentados, sonrientes siempre,<br \/>con los ojos de la cara fijos en el pr\u00f3jimo y en sus necesidades, para socorrerlos,<br \/>y con los ojos del alma fijos en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas que est\u00e1 en el Sagrario,<br \/>ocupemos nuestro puesto, el que a cada uno nos ha se\u00f1alado Dios.<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a1Nada de volver la cara atr\u00e1s!<br \/>\u00a1Nada de cruzarse de brazos!<br \/>\u00a1Nada de est\u00e9riles lamentos!<\/p><p style=\"text-align: center;\">Mientras nos quede una gota de sangre que derramar,<br \/>unas monedas que repartir,<br \/>un poco de energ\u00eda que gastar,<br \/>una palabra que decir,<br \/>un aliento de nuestro coraz\u00f3n,<br \/>un poco de fuerza en nuestras manos o en nuestros pies,<br \/>que puedan servir para dar gloria a \u00c9l y a Ti y para hacer un poco de bien a nuestros hermanos\u2026<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a1Madre m\u00eda, por \u00faltima vez! \u00a1Morir antes que cansarnos!<\/p><p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 10. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>A los sacerdotes y religiosos en Kinshasa, Zaire<\/em> (04\/05\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Sal 110, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Hb 4, 14.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Hb 6, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 123.<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Is 53, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 125.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> 1 Tm 2, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Hb 8, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 126.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 2, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 10.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> 2 Tm 1, 6-8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Exsultate Deo<\/em>; <em>DzS <\/em>1321, <em>Dz<\/em> 698.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>,133.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. 2 Tm 1, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y seminaristas en Puerto Rico<\/em> (12\/10\/1984).<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Jn 15, 124-15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los obispos del Per\u00fa en visita ad limina<\/em>, (04\/10\/1984).<\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos, religiosas y laicos en Lima, Per\u00fa<\/em> (01\/02\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y novicios en Antananarivo, Madagascar<\/em> (30\/04\/1989).<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en Kinshasa, Zaire<\/em> (04\/05\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos comprometidos en Maputo, Mozambique<\/em> (18\/09\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Seg\u00fan el <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1551, el modelo de esa santificaci\u00f3n es \u201cCristo, que por amor se hizo el \u00faltimo y servidor de todos\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte I, cap. 1, 8.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>In Persona Christi<\/em>, cap. 3, V.2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Cf. <em>Directorio de Predicaci\u00f3n de la Palabra<\/em>, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> 2 Tm 4, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 33.<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 253.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 133.<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 137.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 6.<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos en Kinshasa, Zaire<\/em> (04\/05\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Jn 10, 11.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes en Todi, Italia<\/em> (22\/11\/1981).<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 43.<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Cf. <em>Presbyterorum Ordinis<\/em>, 17; <em>CIC<\/em>, can. 282; <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte II, cap. 3, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Jn 12, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 123.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 80; citado en <em>Directorio de Misiones Ad Gentes<\/em>, 144.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Hb 13, 8; Ap 1, 17ss.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> <em>A los sacerdotes y religiosos en Kinshasa, Zaire<\/em>, (04\/05\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y religiosos <\/em><em>en Palermo, Italia<\/em> (20\/11\/1982).<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 89.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos en Banjul, Gambia <\/em>(23\/02\/1992).<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108; <em>op. cit<\/em>. San Juan de la Cruz<em>, Puntos de amor reunidos en Beas<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Lc 9, 62.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 108.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Lc 5, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 63.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Jn 7, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Cf. San Manuel Gonz\u00e1lez, <em>Qu\u00e9 hace y qu\u00e9 dice el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el Sagrario<\/em>, cap. V.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 30.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, cap. IV, Carta circular n. 6, 15 de septiembre de 1926.<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. Mc 16, 15.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> <em>Misal Romano<\/em>, Plegaria Eucar\u00edstica III.<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 18.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y seminaristas en Puerto Rico<\/em> (12\/10\/1984).<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes y seminaristas en Madrid, Espa\u00f1a<\/em> (16\/06\/1993).<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Jn 12, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en C\u00e1gliari, Italia<\/em> (20\/10\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> San Manuel Gonz\u00e1lez, <em>Qu\u00e9 hace y qu\u00e9 dice el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en el Sagrario<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> San Manuel Gonz\u00e1lez, <em>Lo que puede un cura hoy<\/em>, cap. II.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> Mt 28, 20.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 270; <em>op. cit. Vita Consecrata<\/em>, 105.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4349352 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4349352\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ab2ddbd\" data-id=\"ab2ddbd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-282f216 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"282f216\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTened fe en vuestro sacerdocio\u201d San Juan Pablo II \u201cDurante ciclos de quinientos a\u00f1os\u201d, dec\u00eda Mons. Fulton Sheen, \u201cla Iglesia ha sido atacada en diferentes maneras. Durante el primer ciclo de cinco centurias, la Iglesia tuvo que combatir las herej\u00edas que giraban en torno al Cristo Hist\u00f3rico: su Persona, su Naturaleza, Inteligencia y Voluntad. 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