{"id":1352,"date":"2020-05-01T10:58:00","date_gmt":"2020-05-01T08:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1352"},"modified":"2020-10-02T11:15:40","modified_gmt":"2020-10-02T09:15:40","slug":"los-incondicionales-de-dios-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/05\/01\/los-incondicionales-de-dios-2\/","title":{"rendered":"Los incondicionales de Dios"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1352\" class=\"elementor elementor-1352\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29f22e70 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"29f22e70\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5ebc4b5b\" data-id=\"5ebc4b5b\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4f61a36d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4f61a36d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cLos incondicionales de Dios\u201d<\/strong><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><br \/><em>F\u00f3rmula de renovaci\u00f3n de votos mensual<\/em><\/p>\n<p>\u201cEl alma que tiene asimiento a alguna cosa\u2026, no llegar\u00e1 a la libertad de la divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, escribi\u00f3 san Juan de la Cruz. Y eso mismo que escribi\u00f3, es lo que \u00e9l mismo practic\u00f3 y lo que con tanto af\u00e1n trat\u00f3 de inculcar en su trato con las almas. Porque esa es la vocaci\u00f3n cristiana del hombre nuevo<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, una vocaci\u00f3n a la libertad, pues: <em>para ser libres nos libert\u00f3 Cristo<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, y como no podr\u00eda ser de otra manera, toda la aspiraci\u00f3n de nuestra espiritualidad, est\u00e1 dirigida enteramente a la conquista de la libertad. Precisamente porque \u201cla libertad aut\u00e9ntica se identifica con la santidad, con la Ley Nueva, con la fe cristiana, con la caridad, <em>es la libertad&#8230; de los hijos de Dios<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Pues que para eso se encarn\u00f3 el Hijo de Dios: <em>para librar a aquellos que por el temor de la muerte estaban toda la vida sujetos a servidumbre<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, como dice el ap\u00f3stol San Pablo.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed entonces, que lo propio de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado sea \u201cvivir en la libertad de los hijos de Dios que no se esclavizan: ni bajo <em>los elementos del mundo<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>; ni bajo <em>la letra que mata<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>; ni bajo <em>el esp\u00edritu del mundo<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>; porque no debemos sujetarnos al yugo de la servidumbre&#8230; (de lo contrario) Cristo no nos aprovechar\u00eda de nada\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. Ya que \u201cla servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>Consecuentemente, nuestras <em>Constituciones<\/em> hacen manifiesto el llamado a la conquista de la pobreza o desnudez espiritual al decir que en nuestro Instituto \u201cpuede practicarse m\u00e1s intensamente el cuarto grado de pobreza, <em>conquistando as\u00ed el desprendimiento total<\/em>, no s\u00f3lo de los bienes materiales \u2212objeto propio de la virtud de la pobreza\u2212 sino de todo cuanto no sea el mismo Dios, lo que supone la perfecci\u00f3n de la caridad y la santidad completa y consumada\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> que como hemos dicho anteriormente se identifica con la libertad de esp\u00edritu y es camino para la uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Dado que a nosotros como miembros del Instituto se nos exhorta a formarnos seg\u00fan el magisterio de este gran maestro de la vida espiritual que fue san Juan de la Cruz, por ser sus ense\u00f1anzas \u201cl\u00edmpida fuente del sentido cristiano y del esp\u00edritu de la Iglesia\u201d \u2212como proclam\u00f3 P\u00edo XI al honrarlo con el doctorado\u2212 queremos presentar en estas pocas l\u00edneas el ejemplo de vida y la ense\u00f1anza sapiencial del M\u00edstico Doctor en orden a alcanzar \u201ceste generoso bien del alma, tan necesario para servir a Dios, como es la libertad del esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<h4><strong style=\"font-size: 16px;\">1. Libertad de esp\u00edritu<\/strong><\/h4>\n<p>San Juan de la Cruz fue religioso de la Orden del Carmen 28 a\u00f1os (1563-1591), aunque s\u00f3lo vivi\u00f3 23 a\u00f1os en el Carmen descalzo (1568-1591). De todos modos, hemos de decir que ya desde antes de hacerse religioso, pero especialmente durante todos esos a\u00f1os y en no pocas circunstancias demostr\u00f3 que la lucha por alcanzar la libertad aut\u00e9ntica que venimos diciendo es el negocio de nuestra vida.<\/p>\n<p>\u25aa <em>Se decide a ser carmelita <\/em><\/p>\n<p>Al terminar sus estudios en el Colegio de la Compa\u00f1\u00eda y con 21 a\u00f1os de edad Juan de Yepes era \u201ccodiciado de todos, amado y querido de muchas religiones, por su virtud y muestras que daba de santidad\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Y a pesar de que lo codiciaban los benedictinos de San Bartolom\u00e9, los dominicos de San Andr\u00e9s, los franciscanos de Santa Clara, los trinitarios calzados de la Concepci\u00f3n, los premostratenses de San Saturnino, los mismos jesuitas con quienes hab\u00eda estudiado, \u00e9l dejando de lado todas esas propuestas, opt\u00f3 por entrar en la Orden del Carmen<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>Su hermano Francisco de Yepes atestigua: \u201c\u00c9l se acogi\u00f3 a lo m\u00e1s seguro y, determinando entrar en religi\u00f3n, puso los ojos en la del Carmen, y as\u00ed se fue muy secretamente al convento de Santa Ana del Carmen de esta (Medina), donde pidi\u00f3 el h\u00e1bito, y el prior y frailes se le dieron al punto con mucho contento\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Demostrando con ello que la entrega a Dios \u2212que llama a las almas por libre iniciativa de su amor<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>\u2212 exige tambi\u00e9n por parte del religioso una respuesta libre, y as\u00ed entonces, haciendo o\u00eddos sordos a las solicitaciones de las dem\u00e1s \u00f3rdenes religiosas, \u00e9l quiso \u201ccorresponder libre y generosamente con el est\u00edmulo y la gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> al llamado de Dios e ingres\u00f3 en la Orden del Carmen.<\/p>\n<p>Ese mismo acto de libertad impl\u00edcito en su ingreso a los carmelitas lo mantuvo expl\u00edcitamente a lo largo de toda su vida religiosa como ahora veremos.<\/p>\n<p>\u25aa <em>Abandona la Orden Carmelita de regla mitigada<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, despu\u00e9s de haber profesado como fray Juan de Santo Mat\u00eda, andaba un poco desilusionado de su Orden y estaba tentado de irse a los Cartujos. Lo cuenta la misma Santa Teresa: \u201cYo alab\u00e9 a Nuestro Se\u00f1or, y habl\u00e1ndole, content\u00f3me mucho, y supe de \u00e9l como se querr\u00eda tambi\u00e9n ir a los cartujos\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. Ser\u00e1 ella misma quien en esa misma conversaci\u00f3n lo convenza de que \u201cesperase hasta que el Se\u00f1or les diese monasterio y [del] gran bien que ser\u00eda, si hab\u00eda de mejorase, ser en su misma Orden, y cuanto m\u00e1s servir\u00eda al Se\u00f1or. \u00c9l me dio la palabra de hacerlo, con <em>que no se tardase mucho<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. Subrayemos aqu\u00ed la libertad de esp\u00edritu de fray Juan que, aunque consiente con la propuesta de la fundadora, le pone como condici\u00f3n \u201cque no se tardase mucho\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. Ya que la libertad de esp\u00edritu pide docilidad y prontitud en la ejecuci\u00f3n de lo que pide el Esp\u00edritu Santo, por eso, no en vano nos advierte a nosotros el derecho propio que \u201clos c\u00e1lculos lentos son extra\u00f1os a la gracia del Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el 28 de noviembre de 1568, comenz\u00f3 oficialmente en Duruelo (\u00c1vila) la renovaci\u00f3n del Carmelo adoptando desde entonces fray Juan el nombre de fray Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>\u25aa <em>Se\u00f1or\u00edo sobre los hombres <\/em><\/p>\n<p>Ense\u00f1a el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>: \u201cen la medida en que el religioso se entrega generosamente al servicio de Jesucristo, el \u00fanico Rey que merece ser servido, adquiere una realeza efectiva, aunque espiritual, sobre los hombres, aun sobre los que tienen poder y autoridad, y aun sobre los que abusan de ella. Porque toman sobre s\u00ed la carga de sus pecados y sus penas, por un amor humilde y servicial que llega hasta el sacrificio de s\u00ed mismo\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, con la misma libertad con que fray Juan de Santo Mat\u00eda decidi\u00f3 abandonar la Orden del Carmen de regla mitigada para comenzar la reforma descalza, fue con la misma libertad que se dej\u00f3 sujetar y someter a varios tormentos y vejaciones luego de que el 21 de mayo de 1575 en el Cap\u00edtulo General de la Orden tenido en Piacenza se tomaran medidas contra los descalzos, pero no retrocedi\u00f3 en su intento, es decir, no renunci\u00f3 a mantenerse firme y fielmente carmelita descalzo.<\/p>\n<p>As\u00ed fue que padeci\u00f3 su primera c\u00e1rcel: simplemente por ser descalzo. Pues, algunos religiosos calzados, aprovechando el clima de hostilidad contra los descalzos, tomaron la justicia por mano propia, como fue el caso del prior de \u00c1vila, el P. Valdemoro, quien se llev\u00f3 preso a Juan de la Cruz y a su compa\u00f1ero fray Francisco de los Ap\u00f3stoles, y los encerr\u00f3 en el convento de Medina del Campo. De all\u00ed salieron por orden del nuncio Ormaneto.<\/p>\n<p>No se puede olvidar el comportamiento digno y noble de san Juan de la Cruz, cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde, se present\u00f3 en Baeza para hacer la visita can\u00f3nica al Colegio donde \u00e9l era rector, el padre Diego de C\u00e1rdenas, provincial de los carmelitas calzados de Andaluc\u00eda y otros religiosos que lo acompa\u00f1aban. El provincial tra\u00eda un breve vejatorio (algo as\u00ed como un decreto de reprensi\u00f3n) para los descalzos. La cosa es que antes de que comenzase la visita, apareci\u00f3 la justicia ordinaria eclesi\u00e1stica y encarcel\u00f3 al provincial y a sus compa\u00f1eros. Fray Juan de la Cruz se present\u00f3 ante el juez eclesi\u00e1stico que los ten\u00eda presos y le rog\u00f3 que los soltase. Y \u00e9ste as\u00ed lo hizo. Fuera ya de la prisi\u00f3n los llev\u00f3 a su Colegio y les prepar\u00f3 un banquete y con mucha paz los despach\u00f3. \u00a1As\u00ed se \u2018vengan\u2019 los santos! Pues hab\u00eda olvidado C\u00e1rdenas que ya carec\u00eda de toda jurisdicci\u00f3n sobre los descalzos<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. \u00a0<\/p>\n<p>El segundo encarcelamiento que padeci\u00f3 san Juan de la Cruz ocurri\u00f3 la noche del 2 al 3 de diciembre de 1577. \u201cEl delito\u201d del que lo acusaron se ignora hasta el d\u00eda de hoy<em>. <\/em>Lo cierto es que le dieron el tratamiento se\u00f1alado en las Constituciones para los \u201creos del delito de rebeli\u00f3n\u201d, y as\u00ed estuvo poco m\u00e1s de ocho meses en la c\u00e1rcel conventual de Toledo. Algunos argumentan que muy probablemente el motivo de su encarcelaci\u00f3n haya sido por juzg\u00e1rsele c\u00f3mplice de la rebeli\u00f3n de las monjas de la Encarnaci\u00f3n cuando eligieron a Santa Teresa por priora en contra de la indicaci\u00f3n y mandato del provincial que presid\u00eda la elecci\u00f3n. Otros piensan que quiz\u00e1s fue el hecho de que viv\u00eda fuera del convento, en la casita de la Torrecilla<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>, siendo tanto Juan de la Cruz como su compa\u00f1ero Germ\u00e1n de San Mat\u00edas conventuales de Mancera. De todos modos, eso aqu\u00ed no nos ocupa.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed queremos hacer notar es el esp\u00edritu de pr\u00edncipe con que se condujo el santo religioso durante el tiempo que estuvo en cautiverio padeciendo no pocas vejaciones: las disciplinas diarias, la estrechez y suma pobreza de la celda, la dieta escasa a la que fue sometido y que m\u00e1s bien era para que se acabase su salud que para mantenerlo con vida, la oscuridad, los intensos calores y el fr\u00edo penetrante, el \u201ctormento [de] los piojos\u201d, la imposibilidad de decir misa, las despiadadas reprensiones para hacerle abdicar de sus principios y de su descalcez, etc. As\u00ed y todo, cada d\u00eda cuando lo bajaban al refectorio para propinarle la disciplina los dem\u00e1s frailes se maravillaban de que Juan de la Cruz se mantuviese tan s\u00f3lido e inquebrantable y de que no diese muestra alguna de que iba a cambiar. En efecto, a medida que pasaba el tiempo al verle cada vez m\u00e1s invencible en padecer, sufrir y callar, despectivamente los calzados le llamaban \u201clima sorda\u201d, porque as\u00ed se dice de la que est\u00e1 embotada con plomo y hace poco o ning\u00fan ruido cuando lima. \u00a0Y es que quienes se comportan como se\u00f1ores, por m\u00e1s reducidos que se vean se destacan por sobre los dem\u00e1s por la posesi\u00f3n de s\u00ed mismos y sentir el honor como la vida<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Sin embargo, esos \u2018malos tratos\u2019 no le aflig\u00edan tanto como el o\u00edr a sus detentores decir que la Reforma de la Orden ten\u00eda los d\u00edas contados.<\/p>\n<p>Fray Juan jam\u00e1s guard\u00f3 rencor hacia el prior de aquel convento que tantos sufrimientos le caus\u00f3. \u201cDe esta manera se hab\u00eda en las cosas que tocaban a los pr\u00f3jimos; y as\u00ed padec\u00eda los trabajos que Dios le enviaba, sin admitir humano alivio ni consuelo\u201d<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, testimoniaba Ana de Jes\u00fas, carmelita descalza en Segovia. En efecto, \u00e9l mismo, como quien ha padecido la lima y el desamparo por parte de los superiores, escribir\u00e1 luego en la segunda cautela contra el demonio, y que nuestras <em>Constituciones<\/em><a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a> hacen suyas: \u201cjam\u00e1s mires al prelado con menos ojos que a Dios, sea el prelado que fuere, pues le tienes en su lugar. Y as\u00ed con grande vigilancia vela en que <em>no mires en su condici\u00f3n, ni en su modo, ni en su traza, ni en otras maneras de proceder suyas<\/em>; porque te har\u00e1s tanto da\u00f1o que vendr\u00e1s a trocar la obediencia de divina en humana, movi\u00e9ndote o no te moviendo s\u00f3lo por los modos que ves visibles en el prelado, y no por Dios invisible, a quien sirves en \u00e9l. Y ser\u00e1 tu obediencia vana o tanto m\u00e1s infructuosa cuanto m\u00e1s t\u00fa, por la adversa condici\u00f3n del prelado, te agravas o por la buena condici\u00f3n te aligeras\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p>\u25aa <em>Se\u00f1or\u00edo sobre s\u00ed mismo <\/em><\/p>\n<p>En el derecho propio leemos que el religioso ejerce cierto dominio sobre s\u00ed mismo \u201cen la medida en que el hombre triunfa sobre el pecado, domina los incentivos de la carne, y gobierna su alma y cuerpo. El religioso, en la medida en que somete cumplidamente su alma a Dios, llega a una situaci\u00f3n de indiferencia y desapego a las cosas del mundo, lo cual no quiere decir impotencia sino al contrario, una voluntad dominadora y libre, capaz de dedicarse a las cosas sin dejarse dominar por ellas\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/p>\n<p>Ejemplo de ello es el siguiente episodio en la vida de san Juan de la Cruz. Conociendo la talla espiritual de san Juan de la Cruz y el se\u00f1or\u00edo del que era due\u00f1o, causa risa leer que sus captores de la c\u00e1rcel conventual de Toledo le quer\u00edan \u2018comprar\u2019 ofreci\u00e9ndole una buena biblioteca, una buena celda, un priorato y hasta una cruz de oro. Ante tal oferta fray Juan de la Cruz responde categ\u00f3ricamente: \u201cEl que busca a Cristo desnudo no ha menester joyas de oro\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Y as\u00ed m\u00e1s tarde escribir\u00e1 en su segunda <em>Cautela<\/em> contra el mundo que \u201ces menester, [\u2026] aborrecer toda manera de poseer y ning\u00fan cuidado le dejes tener [a tu alma] acerca de ello: no de comida, no de vestido ni de otra cosa criada, ni del d\u00eda de ma\u00f1ana, empleando ese cuidado en otra cosa m\u00e1s alta, que es en buscar el reino de Dios, esto es, en no faltar a Dios; que lo dem\u00e1s, como Su Majestad dice, nos ser\u00e1 a\u00f1adido<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>, pues no ha de olvidarse de ti el que tiene cuidado de las bestias\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p>\n<p>Y con ese mismo se\u00f1or\u00edo que trae aparejado el olvido de todo lo que no es Dios por amor a Dios, se fug\u00f3 de la prisi\u00f3n. Pues seg\u00fan afirman algunos declarantes que \u201cdespu\u00e9s de haber encomendado esto a nuestro Se\u00f1or por algunos d\u00edas, [fray Juan] sinti\u00f3 en su alma un impulso grande que se fuese, que nuestro Se\u00f1or le ayudar\u00eda\u201d. Y as\u00ed lo hizo.<\/p>\n<p>Ciertamente que la experiencia dolorosa de la c\u00e1rcel marc\u00f3 profundamente a fray Juan de la Cruz y le ense\u00f1\u00f3 la ciencia de la cruz: \u201cDios lo hizo bien; pues, en fin, es lima el desamparo, y para gran luz el padecer tinieblas\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Porque, \u201c\u00bfQu\u00e9 sabe quien no sabe padecer por Cristo?\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>; \u201cEl m\u00e1s puro padecer trae y acarrea m\u00e1s puro entender\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. \u00a0<\/p>\n<p>Esa misma ciencia de la cruz y libertad de esp\u00edritu fue la que trasmiti\u00f3 a todas las almas con quienes trat\u00f3 ya fuesen religiosos o seglares. En efecto, la mayor parte de sus s\u00fabditos destacan sus pl\u00e1ticas admirables, con las que los animaba a ser perfectos y les ense\u00f1aba que para subir a la perfecci\u00f3n no se hab\u00edan de querer ni bienes del suelo, ni del cielo, sino s\u00f3lo no querer ni buscar nada que no fuera el solo buscar y querer en todo la gloria y honra de Dios. Y dicen que los que m\u00e1s le trataban andaban m\u00e1s aprovechados<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Cuentan sus s\u00fabditos que \u201cno ten\u00eda cosas a que pudiese estar asido. Y esto mismo procuraba en sus religiosos, aunque fuesen cosas de devoci\u00f3n, como fuesen curiosidad, ense\u00f1\u00e1ndoles a tener libre el esp\u00edritu, que no le apacentasen en ni\u00f1er\u00edas\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Y les pon\u00eda este ejemplo: \u201cPorque eso me da que una ave est\u00e9 asida a un hilo delgado que a uno grueso, porque, aunque sea delgado, tan asida se estar\u00e1 a \u00e9l como al grueso, en tanto que no le quebrare para volar\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. \u00a0Asimismo, en sus di\u00e1logos frecuentes con los religiosos les \u201cinsist\u00eda en la fe y desnudez y desasimiento de las criaturas. Y \u2018que en la oraci\u00f3n no tuvi\u00e9semos el esp\u00edritu tasado y determinado a subir por un camino a Dios, sino que nos dej\u00e1semos en sus manos, seg\u00fan el esp\u00edritu con que Su Majestad nos visitase; y que con las sequedades nos holg\u00e1semos mucho, no queriendo m\u00e1s que el gusto de Dios\u2019\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>.<\/p>\n<p>San Juan de la Cruz era un hombre con esp\u00edritu de pr\u00edncipe, de esos que \u201cen su conducta han puesto estilo\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>, y por lo tanto lo que ense\u00f1aba a otros antes se lo exig\u00eda a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Por ejemplo: llama la atenci\u00f3n la libertad de esp\u00edritu de este hombre frente a lo prescripto por la regla acerca de la oraci\u00f3n en com\u00fan. En las Constituciones del P. Graci\u00e1n, 1576, se dice: \u201cser\u00e1 la oraci\u00f3n en el coro estando todos juntos\u201d. En las Constituciones de Alcal\u00e1, 1581, se prescribe del modo mas claro y detallado lo siguiente: \u201cTendr\u00e1se la oraci\u00f3n en el coro, donde estando juntos los hermanos se comience la A\u00f1a (ant\u00edfona) <em>Veni, Sancte Spiritus<\/em> y la oraci\u00f3n <em>Deus, qui corda fidelium<\/em>. Y luego haya un poco de lici\u00f3n de alg\u00fan libro devoto que pueda ser materia de meditaci\u00f3n. Y acabada, todos quedaran orando en silencio hasta que se acabe la hora\u2026\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n<p>Si no tuvi\u00e9ramos ning\u00fan testimonio en contra creer\u00edamos que Juan de la Cruz habr\u00eda observado al pie de la letra y con una escrupulosidad ejemplar lo prescripto por la regla. Sin embargo, sus s\u00fabditos cuentan como \u00e9l sal\u00eda al campo a rezar y hac\u00eda que ellos hicieran lo mismo y lo hac\u00edan con mucha devoci\u00f3n y quietud. As\u00ed se manifiesta la mencionada libertad de esp\u00edritu de fray Juan: salva lo de la oraci\u00f3n en com\u00fan, pero interpreta ampliamente lo del lugar en que habr\u00eda que hacerla.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en su pr\u00e1ctica de la caridad era lib\u00e9rrimo. Por eso en la primera cautela contra el mundo aconseja que: \u201cacerca de todas las personas tengas igualdad de amor e igualdad de olvido\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>, y vaya que si dio muestras de ello. As\u00ed, por ejemplo, cuando Mar\u00eda de la Cruz<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a> \u2212monja carmelita descalza a quien el santo ten\u00eda en gran aprecio\u2212 se enferm\u00f3, sin importarle el \u2018qu\u00e9 dir\u00e1n\u2019, \u201cde la pobre comida que le daban en el convento de Granada, part\u00eda y enviaba de ella\u201d fray Juan para el monasterio de las descalzas, cosa que la enferma estimaba y ten\u00eda como reliquia y cosa venida del cielo. Asimismo, cuentan que usualmente a la puerta del convento llegaba una viejita muy necesitada a pedir comida y que, si alguna vez dejaba de venir, enviaba a dos religiosos a averiguar el por qu\u00e9 y que le llevasen lo que necesitase<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. Un ejemplo m\u00e1s: siendo fray Juan de la Cruz, prior de Granada, contra lo que alguno podr\u00eda pensar de \u2018favoritismo\u2019, no dud\u00f3 en llamar a su hermano Francisco de Yepes, experto en alba\u00f1iler\u00eda, para darle alg\u00fan trabajo, y le pag\u00f3 los gastos del viaje y vivi\u00f3 con ellos algunos meses en el convento<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>. Y es que san Juan de la Cruz era de esos hombres capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie proh\u00edbe<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.<\/p>\n<p>M\u00e1s de admirar todav\u00eda es la indiferencia y el desapego que exhibe el santo cuando en aquel Cap\u00edtulo General de la descalcez en Madrid (1591), aun siendo \u00e9l el primer definidor general (lo que ser\u00eda para nosotros vicario general), \u201cle afligieron mucho\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a> porque Juan de la Cruz se expres\u00f3 acerca de los asuntos que en el Cap\u00edtulo se trataban<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a> \u201cde la manera que siempre hac\u00eda, no como algunos que en el c\u00f3nclave delante de Doria \u2013el superior\u2013, celebraban sus decretos y fuera los murmuraban\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>. Pues mucho se lamentaba de que \u201cen los cap\u00edtulos nadie replica, sino que todo se concede y pasan por ello, atendiendo a s\u00f3lo sacar cada uno su bocado; con lo cual gravemente padece el bien com\u00fan y se cr\u00eda el vicio de la ambici\u00f3n, [y dec\u00eda como eso] se hab\u00eda de denunciar, sin correcci\u00f3n, por ser vicio pernicioso y opuesto al bien universal\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>. Conforme a esto y antes que traicionar su conciencia, se pronunci\u00f3 con gran vehemencia porque nada ten\u00eda que ver con el la \u201cley de encaje que gu\u00eda a muchos ignorantes que presumen de agudos\u201d (como dice el Quijote). Eso le vali\u00f3 que en ese mismo cap\u00edtulo le otorgasen una patente para irse a M\u00e9xico y el quedarse sin oficio.<\/p>\n<p>As\u00ed fue que en vistas a preparar su partida a las Indias<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a> se march\u00f3 a la soledad de La Pe\u00f1uela. Cumpli\u00e9ndose de ese modo la petici\u00f3n fervorosa que tantas veces le hab\u00eda hecho a Dios: \u201cYo solo deseo que la muerte me encuentre en un lugar apartado, lejos de todo trato con los hombres, sin hermanos de h\u00e1bito a quienes dirigir; sin alegr\u00edas que me consuelen y atormentado de toda clase de penas y dolores. He querido que Dios me pruebe como a siervo, despu\u00e9s de que \u00c9l me ha probado en el trabajo la tenacidad de mi car\u00e1cter; he querido que me visite en la enfermedad, como me ha tentado en la salud y en la fuerza; he querido que me tentase con el oprobio, como lo ha hecho con el buen nombre que he tenido ante mis enemigos. D\u00edgnate, Se\u00f1or, coronar con el martirio la cabeza de tu indigno siervo\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a> .<\/p>\n<p>\u25aa <em>Se\u00f1or\u00edo sobre el mundo<\/em><\/p>\n<p>Dicen nuestro derecho propio que nuestros religiosos han de ejercer se\u00f1or\u00edo sobre el mundo de dos maneras: Una de ellas, colaborando con el mundo de la creaci\u00f3n por el trabajo y el mundo de la redenci\u00f3n por el apostolado<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>.<\/p>\n<p>San Juan de la Cruz fue incansable en su labor pues era un hombre h\u00e1bil en muchos campos. Su acci\u00f3n espiritual de direcci\u00f3n de almas, el manejo de la pluma, sus dotes para el gobierno, su habilidad para la prosa y el arte, no lo anulaban en otras \u00e1reas como el de las obras materiales poniendo suelos, haciendo tabiques, etc.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, ya siendo Definidor General, podemos decir que levant\u00f3 la \u2018casa generalicia\u2019 \u2013aun enredado en mil preocupaciones de gobierno\u2013. Pues \u00e9l mismo se ocup\u00f3 de hacer los planos que comprend\u00edan la iglesia actual y el claustro cuadrado. Cuenta Pablo de Santa Mar\u00eda, testigo presencial: \u201cEra el padre fray Juan de la Cruz muy afable y alegre para con todos, y para s\u00ed austero y penitente; y en lo m\u00e1s riguroso del invierno y con mucha nieve iba sin reparo en los pies a la cantera donde se sacaba la piedra a ser sobrestante de los peones, y nevando y granizando su cabeza y calva descubierta, parece que pegaba fuego a todos. Y muchos d\u00edas de esto con ser de edad, com\u00eda a la una del d\u00eda sin haberse desayunado m\u00e1s que con el Sant\u00edsimo Sacramento, que parec\u00eda m\u00e1s de bronce que de carne\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. Otro de los hermanos que se emplearon en esta obra afirma tambi\u00e9n que cuando iban de ma\u00f1ana a trabajar ya ten\u00edan las herramientas aderezadas (dispuestas) y eran como si alguien les hubiese adelantado el trabajo y ellos ganado medio d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n era un hombre pr\u00f3digo en sus apostolados: ya con las religiosas, ya con las familias, ya con los ni\u00f1os a quienes catequizaba, ya con los caballeros, ya con los j\u00f3venes en los colegios donde estuvo, ya con quienes se encontraba a su paso en la calle, ya con toda clase de cl\u00e9rigos que acud\u00edan a consultarle.<\/p>\n<p>Asimismo, cuando Juan de la Cruz estaba en el Colegio de Baeza, para poder atender plenamente a la gente que ven\u00eda a confesarse cambi\u00f3 el horario, de tal manera que hac\u00edan las dos horas de oraci\u00f3n temprano en la ma\u00f1ana, para poder estar libres y atender al pueblo a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<p>Otra de las maneras de ejercer se\u00f1or\u00edo sobre el mundo, afirma el derecho propio es \u201crechazando el mundo, ya sea por lealtad al mundo mismo que debe ser tenido como medio y no como fin, ya sea por lealtad hacia Dios, resistiendo a las concupiscencias, tentaciones y pecados del mundo; siendo independientes frente a las m\u00e1ximas, burlas y persecuciones del mundo, s\u00f3lo dependiendo de nuestra recta conciencia iluminada por la fe; dispuestos al martirio por lealtad a Dios, lo que constituye el rechazo pleno y total del mundo malo\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>.<\/p>\n<p>Siendo Juan de la Cruz prior en Granada cae por all\u00ed el vicario provincial, Diego de la Trinidad, y comienza a presionar y marear a fray Juan, dici\u00e9ndole que como superior ten\u00eda que visitar a las autoridades de la ciudad, principalmente al presidente y oidores de la Audiencia. Y esto lo dec\u00eda, ech\u00e1ndole en cara que \u201csi no visitaba la gente grave de la ciudad, no pod\u00eda sustentar su convento\u201d. A obedecer tocan. Fray Juan llama a Jer\u00f3nimo de la Cruz y le dice: \u201cTome vuestra reverencia la capa que dicen que es fuerza que visitemos\u201d. Bajan a la ciudad y realizan su visita al presidente de la Audiencia durante la cual fray Juan le manifiesta que si no los hab\u00edan visitado antes era por cumplir con la obligaci\u00f3n del recogimiento religioso. El presidente les respondi\u00f3, que sigan cumpliendo as\u00ed con nuestro Se\u00f1or y que realmente ellos casi no ten\u00edan tiempo para descansar, dando a entender que no estaban en falta por no visitarles.<\/p>\n<p>Moraleja: la saca inmediatamente el santo, pues \u201csaliendo, me dijo [dice fray Jer\u00f3nimo de la Cruz]: \u2018Declarado nos ha Nuestro Se\u00f1or que no nos quiere para cumplir con hombres en el mundo, pues hay tantos que cuidan de esto, sino para con Su Majestad a solas\u2019. Y nos volvimos derechos al convento. Y no me acuerdo le vi hacer otra visita de cumplimiento\u201d. Es decir, lo hizo una vez como le mand\u00f3 el superior, pero en contra de todo respeto humano no lo volvi\u00f3 a hacer.\u00a0<\/p>\n<p>Ya hemos mencionado las vejaciones que sufri\u00f3 fray Juan de la Cruz por ser fiel a su vocaci\u00f3n de carmelita descalzo y cu\u00e1nto le toc\u00f3 padecer por mantenerse libre e independientes frente a las m\u00e1ximas, burlas y persecuciones del mundo sin importarle que por eso quedase sin oficio o su honra se viese pisoteada por la m\u00e1s infame persecuci\u00f3n. Pero no hemos dicho, con cu\u00e1nto af\u00e1n san Juan de la Cruz muy de ordinario les dec\u00eda a los suyos \u201cque se hab\u00eda de huir de las honras del mundo como del demonio, porque todas estaban llenas de veneno\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a> . Y al mismo tiempo que se los dec\u00eda, les daba ejemplo de ello, pues \u201cera muy enemigo de exterioridades y de que le tuviesen por santo, ni gustaba que otros hiciesen esa demostraci\u00f3n\u201d. Prueba de ello fue cuando Diego Evangelista<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a> levant\u00f3 contra el santo un proceso difamatorio para desacreditarlo, lleg\u00e1ndose hasta los conventos para hacer averiguaciones \u2212queriendo probar hab\u00eda tenido ruines costumbres<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>\u2212 y enoj\u00e1ndose mucho cuando no consegu\u00eda o\u00edr lo que quer\u00eda. Muchos religiosos le escribieron a fray Juan de la Cruz inst\u00e1ndolo a que se quejase al vicario general y definitorio de aquellas informaciones y diese raz\u00f3n de s\u00ed, pero el santo \u2018a todos respond\u00eda con gran serenidad ser \u00e9l un gusano, y que as\u00ed nadie le hac\u00eda agravio, y que a lo que su Criador dispon\u00eda en \u00e9l, a \u00e9l tocaba de abrazarlo por su amor y no otra cosa\u2019<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>.<\/p>\n<p>Tal era la desnudez espiritual de fray Juan de la Cruz, que este mismo hombre que estando en oraci\u00f3n a la pregunta de Cristo: \u2018<em>Fray Juan, p\u00eddeme lo que quisieres, que yo te lo conceder\u00e9, por este servicio que me has hecho<\/em>\u2019<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>, es capaz de responder: \u2018Se\u00f1or, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por Vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco\u2019; es el mismo que luego escribe con gran nobleza de alma: \u201cAme mucho a los que la contradicen y no la aman, porque en eso se engendra amor en el pecho donde no le hay, como hace Dios con nosotros, que ama para que le amemos mediante el amor que nos tiene\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cEso es tener <em>esp\u00edritu de pr\u00edncipe<\/em>, [eso] es orientar el alma a actos grandes&#8230; [eso] es preocuparse de las cosas grandes&#8230; es realizar obras grandes en toda virtud. [Eso] es ser noble\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>.<\/p>\n<p>\u201cPorque el amar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>. De tal manera que no nos importe nada acerca de la estima y buena opini\u00f3n de los hombres, de la salud y fuerzas corporales, de los cargos u oficios que puedan darnos o quitarnos, de los sucesos pr\u00f3speros o adversos que puedan sucedernos, de morir joven o viejo<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>. \u201cDe donde se ve claro que no s\u00f3lo de todo lo que es de parte de las criaturas ha de ir el alma desembarazada, mas tambi\u00e9n de todo lo que es de parte de su esp\u00edritu ha de caminar desapropiada y aniquilada\u201d<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>. Pues para la conquista de la libertad de esp\u00edritu hay que trabajar para que no quede el coraz\u00f3n detenido por cosa humana<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>. Ya que como escribe el M\u00edstico Doctor:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Cuando reparas en algo,<\/em><br \/><em>dejas de arrojarte al todo.<\/em><br \/><em>Porque para venir del todo al todo<\/em><br \/><em>has de negarte del todo en todo.<\/em><br \/><em>Y cuando lo vengas del todo a tener,<\/em><br \/><em>has de tenerlo sin nada querer.<\/em><br \/><em>Porque, si quieres tener algo en todo,<\/em><br \/><em>no tienes puro en Dios tu tesoro<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>.<\/p>\n<p>En este sentido afirma el santo con toda convicci\u00f3n: \u201cdichosa el alma que ama, pues tiene a Dios por prisionero, rendido a todo lo que ella quisiere\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>; pues que por eso dice: <em>cuando lo vengas del todo a tener has de tenerlo sin nada querer<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso paternalmente nos exhortan nuestras <em>Constituciones<\/em> a \u201camar todo lo que Dios quiere que amemos, sin ser esclavos de nuestros afectos a las creaturas, es decir, amar sin encadenarnos, poseer sin quedar presos, usar sin goces ego\u00edstas, conservar la completa independencia, buscar en todo y por todo la gloria de Dios\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>.<\/p>\n<h4><strong style=\"font-size: 16px;\">2. El magisterio sanjuanista sobre la libertad de esp\u00edritu<\/strong><\/h4>\n<p>Casi que podr\u00edamos decir que el magisterio de san Juan de la Cruz consiste en disponer al alma a conquistar la libertad de esp\u00edritu y a consolidarla en ella.<\/p>\n<p>Sin intentar en lo m\u00e1s m\u00ednimo hacer un an\u00e1lisis exhaustivo de su abundant\u00edsima doctrina, s\u00f3lo damos aqu\u00ed algunas pinceladas que estimamos de gran ayuda para que el coraz\u00f3n no ande en bajezas<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a> y se levante a la cima del Monte de la perfecci\u00f3n, donde dice el santo: \u201cYa por aqu\u00ed no hay camino que para el justo no hay ley\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>.<\/p>\n<p>Partamos diciendo que este gran Maestro de la fe ense\u00f1a que \u201cno podr\u00e1 el alma llegar a la real libertad del esp\u00edritu, que se alcanza en su divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a> si se somete a otras cosas que no son Dios y su Divina Voluntad, es decir, si vive apegada. Y en esto insiste el santo: \u201cel alma que tiene asimiento en alguna cosa\u2026, no llegar\u00e1 a la libertad de la divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. Simplemente, \u201cporque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no puede morar en el coraz\u00f3n sujeto a quereres, porque \u00e9ste es coraz\u00f3n de esclavo, sino en el libre, porque es coraz\u00f3n de hijo\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>De esto se desprende:<\/p>\n<p>a) Que si no hay esta verdadera renuncia evang\u00e9lica \u2212desasimiento de las creaturas\u2212 tampoco hay un salir a caminar hacia la uni\u00f3n con Dios. Pues nadie encontrar\u00e1 la vida nueva si no est\u00e1 dispuesto a caminar en la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Pero si se va por el camino de negar y perder la propia vida, siguiendo al Verbo Encarnado, entonces no s\u00f3lo encontrar\u00e1 la vida verdadera, sino que gozar\u00e1 de muchos provechos que se sacan de la negaci\u00f3n: paz interior, pobreza de esp\u00edritu, y el ciento por uno de posesi\u00f3n verdadera de Dios y de todo cuanto se ha negado anteriormente. Es aqu\u00ed donde cobran todo su sentido las noches oscuras, las purificaciones activas y pasivas por las que debemos pasar<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>, porque son ellas las que nos preparan para \u201cquedar en la suma desnudez y libertad de esp\u00edritu, que se requieren para llegar a la divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>b) Todo apego \u2212sea el que fuere\u2212 implica servidumbre. Lo cual es contrario a la doctrina de Cristo, pues como ya hemos dicho: <em>para ser libres nos liber\u00f3 Cristo<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>. La condici\u00f3n entonces para llegar a la verdadera libertad de esp\u00edritu es vencer la servidumbre a que someten los apetitos a quien se deja guiar por ellos. \u201cPorque hasta que los apetitos se adormezcan por la mortificaci\u00f3n en la sensualidad, y la misma sensualidad est\u00e9 ya sosegada de ellos, de manera que ninguna guerra haga al esp\u00edritu, no sale el alma a la verdadera libertad, a gozar de la uni\u00f3n de su Amado\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 decimos que es servidumbre? Lo explica el M\u00edstico Doctor: porque \u201cla afici\u00f3n y asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afici\u00f3n, tanto m\u00e1s la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado. [\u2026] Y as\u00ed, el que ama criatura, tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, m\u00e1s bajo; porque el amor no s\u00f3lo iguala, m\u00e1s a\u00fan sujeta al amante a lo que ama. Y de aqu\u00ed es que, por el mismo caso que el alma ama algo, se hace incapaz de la pura uni\u00f3n de Dios y su transformaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>.<\/p>\n<p>San Juan de la Cruz nos lo ejemplifica para hac\u00e9rnoslo ver aun m\u00e1s claro diciendo:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cToda la <em>hermosura<\/em> de las criaturas, comparada con la infinita hermosura de Dios, es suma fealdad [\u2026]. Y as\u00ed, el alma que est\u00e1 aficionada a la hermosura de cualquiera criatura, delante de Dios sumamente fea es; y, por tanto, no podr\u00e1 esta alma fea transformarse en la hermosura que es Dios.<\/li>\n<li>Y toda la <em>gracia y donaire<\/em> de las criaturas, comparada con la gracia de Dios, es suma desgracia y sumo desabrimiento; y, por eso, el alma que se prenda de las gracias y donaire de las criaturas, sumamente es desgraciada y desabrida delante los ojos de Dios.<\/li>\n<li>Y toda la <em>bondad<\/em> de las criaturas del mundo, comparada con la infinita bondad de Dios, se puede llamar malicia. [\u2026] por tanto, el alma que pone su coraz\u00f3n en los bienes del mundo, sumamente es mala delante de Dios.<\/li>\n<li>Y toda la <em>sabidur\u00eda del mundo y habilidad humana<\/em>, comparada con la sabidur\u00eda infinita de Dios, es pura y suma ignorancia. [\u2026] Por tanto, toda alma que hiciese caso de todo su saber y habilidad para venir a unirse con la sabidur\u00eda de Dios, sumamente es ignorante delante de Dios, y quedar\u00e1 muy lejos de ella.<\/li>\n<li>Y todo el <em>se\u00f1or\u00edo y libertad del mundo<\/em>, comparado con la libertad y se\u00f1or\u00edo del esp\u00edritu de Dios, es suma servidumbre, y angustia, y cautiverio. Por tanto, el alma que se enamora de mayor\u00edas, o de otros tales oficios, y de las libertades de su apetito, delante de Dios es tenido y tratado no como hijo, sino como bajo esclavo y cautivo, por no haber querido \u00e9l tomar su santa doctrina, en que nos ense\u00f1a que el que quisiere ser mayor sea menor, y el que quisiere ser menor sea el mayor<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>.<\/li>\n<li>Y todos los <em>deleites y sabores de la voluntad<\/em> en todas las cosas del mundo, comparados con todos los deleites que es Dios, son suma pena, tormento y amargura. Y as\u00ed, el que pone su coraz\u00f3n en ellos es tenido delante de Dios por digno de suma pena, tormento y amargura.<\/li>\n<li>Todas las <em>riquezas y gloria de todo lo criado<\/em>, comparado con la riqueza que es Dios, es suma pobreza y miseria. Y as\u00ed, el alma que lo ama y posee es sumamente pobre y miserable delante de Dios\u201d<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Con esto nos quiere hacer ver el santo que \u201clos apetitos y gustos, as\u00ed como con lazos, enlazan al alma y la detienen [para] que no salga de s\u00ed a la libertad de amor de Dios\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>. Mas tambi\u00e9n que las noches, aunque oscurecen el esp\u00edritu y el sentido, no lo hacen sino por darle luz a todas las cosas; y, aunque a uno lo humilla y pone miserable, no es sino para ensalzarle y levantarle; y, aunque le empobrece y vac\u00eda de toda posesi\u00f3n y afecci\u00f3n natural, no es sino para que divinamente pueda extender a gozar y gustar de todas las cosas de arriba y de abajo, siendo con libertad de esp\u00edritu general en todo<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>.<\/p>\n<p>c) La conquista de esta libertad es fuente de se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas. Es de notar como el santo contrapone este se\u00f1or\u00edo al de cualquier reino o se\u00f1or\u00edo del mundo cuando dice que el se\u00f1or\u00edo temporal y la libertad temporal \u201cdelante de Dios ni es reino ni libertad\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>. Por eso la radicalidad de la libertad que nos propone el derecho propio y san Juan de la Cruz es el de la libertad interior, ya que ese es el esp\u00edritu de nuestro Instituto: el \u201cvivir plenamente la libertad de los hijos de Dios\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. \u201cDesde el punto de vista negativo, es la liberaci\u00f3n del pecado y de los apetitos que esclavizan al hombre. Positivamente, es la capacidad de dominio y de decisi\u00f3n en orden a la propia realizaci\u00f3n personal que se da obviamente en la comuni\u00f3n con Dios, para lo que ha sido creado y positivamente ordenado. En ella funda el Doctor M\u00edstico la libertad de esp\u00edritu, haci\u00e9ndola coincidir con la divina uni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>.<\/p>\n<p>En efecto, en la cumbre del Monte de la perfecci\u00f3n, donde se alcanza esta uni\u00f3n, escribe estas significativas palabras que el derecho propio cita en el p\u00e1rrafo donde habla de la libertad: \u201cYa por aqu\u00ed no hay camino que para el justo no hay ley\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Es decir, esta libertad no es s\u00f3lo \u201c<em>libertas a malo<\/em>\u201d, sino fundamentalmente \u201c<em>libertas ad bonum<\/em>\u201d. Es pasar de la servidumbre del pecado al servicio de Dios, del hombre viejo al nuevo. Aunque se define como el paso de una servidumbre a otra<a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a>, parad\u00f3jicamente en ella est\u00e1 la verdadera libertad<a href=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\"><sup>[91]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso no sorprende que el derecho propio haya incluido el martirio al hablar sobre el se\u00f1or\u00edo e invitarnos a estar \u201cdispuestos al martirio por lealtad a Dios, lo cual constituye el rechazo pleno y total del mundo malo\u201d<a href=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>; y al afirmar a rengl\u00f3n seguido que \u201cla gracia m\u00e1s grande que Dios puede conceder a nuestra min\u00fascula Familia Religiosa es la persecuci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a>. Porque el alma que se sabe llamada a ser deiforme<a href=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a> no debe temer caminar por la senda angosta que lleva a la uni\u00f3n con Dios para la cual es necesario ir \u201cdesnudo de todo, sin querer nada\u201d<a href=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>, lo cual consiste, dice san Juan de la Cruz, en \u201csaberse negar de veras, seg\u00fan lo exterior e interior, d\u00e1ndose al padecer por Cristo y aniquilarse en todo, porque, ejercit\u00e1ndose en esto, todo esotro y m\u00e1s que ello se obra y se halla en ello. Y si en este ejercicio hay falta, que es el total y la ra\u00edz de las virtudes, todas esotras maneras es <em>andar por las ramas y no aprovechar<\/em>, aunque tengan tan altas consideraciones y comunicaciones como los \u00e1ngeles\u201d<a href=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\">[96]<\/a>. Por eso vivamente nos exhortan las <em>Constituciones<\/em> citando al M\u00edstico de Fontiveros: a la \u201cnada, nada hasta dejar la piel y lo restante por Cristo\u201d<a href=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\">[97]<\/a>. Por tanto, se debe agigantar en nuestro pecho el deseo de aquel m\u00e1rtir que dec\u00eda: \u201cVengan sobre m\u00ed el fuego, la cruz, manadas de fieras, desgarramientos, amputaciones, descoyuntamientos de huesos, seccionamientos de miembros, trituraci\u00f3n de todo mi cuerpo, todos los crueles tormentos del demonio, con tal de que esto me sirva para alcanzar a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\">[98]<\/a>.<\/p>\n<p>Es decir, hay que saber renunciar, saber sacrificar lo que haya que sacrificar, pero no comprometer en nada nuestra marcha hacia la conquista de la libertad. Antes bien, hay que determinarse de veras, a caminar por \u201cel camino de perfecci\u00f3n en toda humildad y desasimiento de dentro y de fuera, no con \u00e1nimo ani\u00f1ado, m\u00e1s con voluntad robusta\u201d<a href=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\">[99]<\/a>. Poniendo todo el empe\u00f1o en negarse \u201csabiendo que eso es seguir a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\">[100]<\/a>, y \u201csi en alg\u00fan tiempo alguno le persuadiere, sea prelado u otro cualquiera, \u2212advierte el Maestro de la fe\u2212 alguna doctrina de anchura, aunque la confirme con milagros, no la crea ni abrace; sino m\u00e1s penitencia y m\u00e1s desasimiento de todas las cosas; y no busque a Cristo sin Cruz\u201d<a href=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\">[101]<\/a>. Eso es ser \u201clos incondicionales de Dios\u201d<a href=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\">[102]<\/a>; eso es \u201cno anteponer nada a su amor\u201d<a href=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\">[103]<\/a>. Y \u00e9sa, y no otra, \u201cdebe ser la actitud sacerdotal de todo miembro de nuestra peque\u00f1a Familia Religiosa. [\u2026] Actitud en la que hay que vivir permanentemente, sin disminuciones ni retractaciones, sin reservas ni condiciones, sin subterfugios ni dilaciones, sin repliegues ni lentitudes. Tanto en los empe\u00f1os de lo \u00edntimo, como en los altos empe\u00f1os hist\u00f3ricos: [porque] no es capaz de edificar imperios quien no es capaz de dar fuego a sus naves cuando desembarca\u201d<a href=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\">[104]<\/a>.<\/p>\n<p>De esta manera, el camino de la libertad es el camino de la \u201cnada\u201d que conduce al todo: \u201cpara venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada\u201d<a href=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\"><sup>[105]<\/sup><\/a>. Despu\u00e9s de la renuncia a todas las cosas, el alma las tiene todas consigo y disfruta de ellas con libertad de esp\u00edritu: \u201cDesnudo de todas maneras de afecciones naturales\u201d, puede ahora \u201ccomunicar con libertad con la anchura del esp\u00edritu con divina Sabidur\u00eda, en que por su limpieza gusta todos los sabores de todas las cosas con cierta eminencia de excelencia\u201d<a href=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\">[106]<\/a>. Y todo esto, sin que la parte sensitiva llegue a impedirlo<a href=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\">[107]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo expresa el santo en su <em>C\u00e1ntico <\/em>muy hermosamente, cuando ya la Esposa (que es el alma) ha alcanzado la uni\u00f3n con el Divino Esposo y escucha su voz sin que nadie le estorbe, en anchura de esp\u00edritu: \u201clibre de todas las turbaciones y variedades temporales, y desnuda y purgada de las imperfecciones, penalidades y nieblas, as\u00ed del sentido como del esp\u00edritu, siente nueva primavera en libertad y anchura y alegr\u00eda de esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\"><sup>[108]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, esta \u201clibertad dichosa y deseada de todos\u201d<a href=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\">[109]<\/a> de la que venimos hablando, \u201ces un bien que todos los bienes del mundo encierran en s\u00ed; es un se\u00f1or\u00edo grande\u201d<a href=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\">[110]<\/a>. Alcanzarlo y vivirlo en plenitud es nuestro programa.<\/p>\n<p>De modo tal que lo propio de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado es sujetarse a Cristo, a su Divina Voluntad, porque en ello reside la verdadera libertad y la plenitud de nuestra felicidad; y lo queremos hacer siguiendo el camino que sigui\u00f3 el mismo Cristo y que no fue otro sino el de la cruz. De tal suerte que, aunque nos hiciesen se\u00f1ores de todas las cosas criadas en este mundo y aunque nos amenazaran con perder la vida corporal<a href=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\">[111]<\/a>, y todas nuestras obras vinieran a ser nada, debemos tener la hombr\u00eda de tomar la \u201cdecisi\u00f3n formal de no pactar, no transigir, no capitular, no negociar, no conceder, ni hacer componendas con el esp\u00edritu del mundo\u201d<a href=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\">[112]<\/a>, ya que de otro modo, estar\u00edamos en falta con Dios y padecer\u00edamos nosotros mismos gran servidumbre y miseria.<\/p>\n<p>La consigna es simple: \u201cDemostrad con la profundidad de vuestras convicciones y con la coherencia de vuestro obrar que Jesucristo nos es contempor\u00e1neo\u201d<a href=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\">[113]<\/a>.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo? Quitando de s\u00ed \u201ctotalmente lo que repugna y no conforma con la voluntad divina\u201d<a href=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\">[114]<\/a>, hasta \u201cquedar resuelto en nada\u201d<a href=\"#_ftn115\" name=\"_ftnref115\"><sup>[115]<\/sup><\/a>, hasta hacerse \u201clocos por Cristo\u201d<a href=\"#_ftn116\" name=\"_ftnref116\"><sup>[116]<\/sup><\/a>, lo cual es en el lenguaje de san Juan de la Cruz la m\u00e1s plena \u201clibertad de esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn117\" name=\"_ftnref117\"><sup>[117]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Nos llevar\u00e1n de aqu\u00ed para all\u00e1, se reir\u00e1n de nosotros y nos tendr\u00e1n por torpes, atrasados y, aun, d\u00e9biles mentales; sin embargo, debemos saber bendecir a los que nos maldicen y re\u00edr junto con los que se r\u00eden y burlan de nosotros como ni\u00f1os que no comprenden, y aun cuando se nos golpee, persiga y martirice, debemos dar gracias a Dios que nos encontr\u00f3 dignos<a href=\"#_ftn118\" name=\"_ftnref118\"><sup>[118]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed entendido, ser los incondicionales de Dios es hacer efectiva la \u201coblaci\u00f3n de mayor estima\u201d<a href=\"#_ftn119\" name=\"_ftnref119\">[119]<\/a> que cada a\u00f1o realizamos en los Ejercicios Espirituales. \u201cEs ser nobles. Es ser hombres de coraz\u00f3n. Hombres que tienen algo para s\u00ed y para otros. Son los nacidos para mandar. Son los capaces de castigarse y castigar. Son los que en su conducta han puesto estilo. Son lo que no piden libertad sino jerarqu\u00eda. Son los que se ponen leyes y las cumplen&#8230; Son los que sienten el honor como la vida. Los que por poseerse pueden darse. Son los que saben en cada instante las cosas por las cuales se debe morir. Los capaces de dar cosas que nadie obliga y abstenerse de cosas que nadie proh\u00edbe. Son los que se tienen siempre por principiantes: [\u2026]sin cesar de aspirar nunca a una vida m\u00e1s santa y m\u00e1s perfecta, sin detenernos nunca\u201d<a href=\"#_ftn120\" name=\"_ftnref120\">[120]<\/a>.<\/p>\n<p>Y para una idea m\u00e1s acabada de la libertad de esp\u00edritu concluyamos con aquellas palabras que san Juan de la Cruz pone en boca de Dios Padre: \u201c<em>mira a mi Hijo, <\/em><strong><em>sujeto<\/em><\/strong><em> a m\u00ed y <\/em><strong><em>sujetado<\/em><\/strong><em> por mi amor, y afligido<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn121\" name=\"_ftnref121\"><sup>[121]<\/sup><\/a> , esa es la imagen de la verdadera libertad.<\/p>\n<p>Para tan magna y sublime conquista no estamos solos, contamos con el auxilio extraordinario de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda porque nadie m\u00e1s que Ella \u201cse halla totalmente orientada hacia Dios y cuanto m\u00e1s nos acercamos a Ella tanto m\u00e1s \u00edntimamente nos une a \u00c9l\u201d<a href=\"#_ftn122\" name=\"_ftnref122\"><sup>[122]<\/sup><\/a>. \u201cCreo personalmente \u2212dec\u00eda san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort\u2212 que nadie puede llegar a una \u00edntima uni\u00f3n con Nuestro Se\u00f1or y a una fidelidad perfecta al Esp\u00edritu Santo sin una uni\u00f3n muy estrecha con la Sant\u00edsima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro\u201d<a href=\"#_ftn123\" name=\"_ftnref123\"><sup>[123]<\/sup><\/a>. Por eso nos recomendaba que cada d\u00eda renovemos nuestra consagraci\u00f3n a Mar\u00eda. \u201cY cuanto m\u00e1s lo repitas \u2212dec\u00eda \u00e9l\u2212 m\u00e1s pronto te santificar\u00e1s y llegar\u00e1s a la uni\u00f3n con Jesucristo. Uni\u00f3n que sigue siempre a la uni\u00f3n con Mar\u00eda, dado que el esp\u00edritu de Mar\u00eda es el esp\u00edritu de Jes\u00fas\u201d<a href=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\"><sup>[124]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Que el Verbo Encarnado que encontr\u00f3 su libertad en dejarse encerrar en el seno de Mar\u00eda Sant\u00edsima nos halle cada d\u00eda \u201cm\u00e1s esclavos\u201d de tan dulc\u00edsima Madre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Or\u00edgenes, <em>Sobre la oraci\u00f3n, <\/em>13: PG 457.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 11, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ga 5, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ro 8, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 195.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 32; <em>op. cit.<\/em> Heb 2, 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Gal 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Cf. 2 Cor 3, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cf. 1 Cor 2, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 4, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 3, cap. 23, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 3, p. 127.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Directorio de Vocaciones<\/em>, 83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Directorio de V<\/em><em>ida Consagrada<\/em>, 151; <em>op. cit.<\/em> <em>Optatam Totius<\/em>, 10; Cf. CIC, c. 247, \u00a7 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Fundaciones<\/em>, 3, 17.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Ese encuentro de fray Juan de Santo Mat\u00eda con Santa Teresa ocurri\u00f3 durante los meses de agosto-octubre de 1567.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 16; <em>op. cit<\/em>. San Ambrosio, <em>Comentario a San Lucas<\/em>, II, 19.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 16, p. 416.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Por ser confesor de las monjas de \u00c1vila.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, 728.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Constituciones,<\/em> 76.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Las Cautelas<\/em>, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz <\/em><em>\u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 13, p. 309.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Mt 6, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Las Cautelas<\/em>, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 1, A Catalina de Jes\u00fas, Carmelita Descalza.\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 186.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 28, pp. 620-621.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 19, p. 467.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> San Juan de la Cruz, Subida al Monte, Libro 1, cap. 11, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 19, p. 466.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>Juan de la Cruz y su estilo de hacer comunidad.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Las Cautelas<\/em>, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Apodada \u201cMachuca\u201d a quien el santo mismo anim\u00f3 a seguir la vocaci\u00f3n carmelita, intercedi\u00f3 por ella ante las monjas porque no ten\u00eda dote y luego \u00e9l mismo le dio el h\u00e1bito, el velo y la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 21, p. 507.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, cap. 19, pp. 447-448.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Declaraci\u00f3n aut\u00f3grafa de fray Juan de Santa Ana. Citado por Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, p. 721.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> \u201cLeyes, actitud de las monjas, problema del padre Graci\u00e1n\u201d. Fray Juan no era partidario de multiplicar leyes, sino enemigo, y as\u00ed lo manifest\u00f3. Adem\u00e1s sosten\u00eda que no se deb\u00eda abandonar el gobierno de las religiosas ni que todas vayan a pagar lo que hayan hecho algunas pocas. Otro tanto le toc\u00f3 padecer por el caso del P. Graci\u00e1n, pues quer\u00edan que lo condenase, a lo que San Juan de la Cruz se resisti\u00f3 siempre (aun cuando le hab\u00eda llegado un breve del Papa para que investigase al P. Graci\u00e1n y lo sentenciase; v\u00e9ase Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, p. 720-722).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 34, p. 714; <em>op. cit. Reforma<\/em>, t. 2, lib. 8, c. 45, 558.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 36, p. 775.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Lo cual nunca se concret\u00f3 porque enferm\u00f3 y muri\u00f3 antes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> J. Brouwer, <em>De achterground der Spaanse mystiek<\/em>, Zutphen, 1935, p. 217. Citado por Santa Edith Stein, <em>La ciencia de la Cruz<\/em>, Fragmento, p. 369.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 27, 616.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 21, p. 500.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Argumentan los bi\u00f3grafos que Diego de Evangelista qued\u00f3 muy resentido contra el santo cuando este siendo superior de \u00e9l lo reprendi\u00f3 por el excesivo celo en la predicaci\u00f3n que lo llevaba a ausentarse de sus obligaciones en la vida comunitaria.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez en <em>San Juan de la Cruz \u2013 La biograf\u00eda<\/em>, cap. 39, p. 828.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, cap. 39, p. 834.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Haber puesto su Imagen en la iglesia para ser venerada y reverenciada por los dem\u00e1s religiosos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 33, A una religiosa Carmelita Descalza, en Segovia \u00dabeda, finales de 1591.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 5, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 7, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Dichos de luz y amor<\/em>, 143. Citado en <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 13, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Cantico Espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 32, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 7, A las Carmelitas Descalzas de Beas M\u00e1laga, 18 noviembre 1586.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Monte de perfecci\u00f3n<\/em>. Citado en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 195.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 4, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 1, cap. 11, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 1, cap. 4, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 10 y 40; <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 22.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, t\u00edtulo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> Ga 5, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 15, 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, Libro 1, cap. 4, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> Lc 22, 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 4, 4-7. \u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Noche Oscura<\/em>, Libro 1, cap. 13, 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, Libro 2, cap. 9, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, 19, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a> Eulogio Pacho, <em>Diccionario de San Juan de la Cruz<\/em>, p. 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Monte de perfecci\u00f3n<\/em>, Vida y obras de San Juan de la Cruz, BAC, Madrid 1982, 71. Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 195.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a> Ro 6, 22: <em>libertados del pecado, y hechos siervos para Dios<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a> Cf. Eulogio Pacho, <em>Diccionario de San Juan de la Cruz<\/em>, p. 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 10 y 14. Ver tambi\u00e9n San Juan de la Cruz, <em>C\u00e1ntico espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 39, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 7, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 2, cap. 7, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 68; <em>op. cit<\/em>. San Juan de la Cruz, <em>Avisos y Sentencias espirituales<\/em>, 68, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 144; <em>op. cit.<\/em> San Ignacio de Antioquia, <em>Carta a los Romanos<\/em>, 5, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 16, A la M. Mar\u00eda de Jes\u00fas, OCD, Priora de C\u00f3rdoba Segovia, 18 julio 1589<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 7, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 24, Al P. Luis de san \u00c1ngelo, OCD, en Andaluc\u00eda Segovia, 1589-1590. Citado en <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, 92.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a> F\u00f3rmula de renovaci\u00f3n de votos mensual; <em>op. cit<\/em>. Or\u00edgenes, <em>Sobre la oraci\u00f3n, <\/em>13: PG 457.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 13, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Noche Oscura<\/em>, Libro 2, cap. 9, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 2, cap. 23, 12.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>C\u00e1ntico espiritual B<\/em>, canci\u00f3n 39, 8.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Noche Oscura<\/em>, Libro 2, cap. 22, 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 65; <em>op.<\/em> <em>cit.<\/em> Santa Teresa de Jes\u00fas, <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em>, cap. II, 5.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a> Cf. San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [165].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 118.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso del Papa a los j\u00f3venes de Brescia<\/em>; OR (03\/10\/1982), 4. Citado en el <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 115.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 5, 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, Libro 2, cap. 7, 11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 181.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a> Cf. <em>Subida al Monte <\/em>y<em> Noche oscura. <\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 181. \u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a> San Ignacio de Loyola, <em>Ejercicios Espirituales<\/em>, [98].<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 41.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a> <em>Subida al Monte<\/em>, Libro II, cap. 22, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>El secreto de Mar\u00eda<\/em>, 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Tratado de la verdadera devoci\u00f3n de Mar\u00eda<\/em>, 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 259.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los miembros del Instituto del Verbo Encarnado, pertenecemos a la familia de aquellos que \u2013por el Reino de los cielos\u2013 han abandonado todas las cosas, para testimoniar a todos que: la apariencia de este mundo pasa. El cielo y la tierra pasar\u00e1n, la palabra de Dios no pasa. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1129,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[49,118,214,155,225,156,87,26,121,176,120,28,137,77],"class_list":["post-1352","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-caridad","tag-cristo","tag-incondicionales","tag-libertad","tag-los-incondicionales-de-dios","tag-pecado","tag-perfeccion","tag-persecucion","tag-religiosos-2","tag-sabiduria","tag-sacerdotes-2","tag-sacrificio","tag-senorio","tag-vocacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1352"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1355,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1352\/revisions\/1355"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}