{"id":11270,"date":"2026-07-17T06:26:23","date_gmt":"2026-07-17T04:26:23","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=11270"},"modified":"2026-07-17T06:29:45","modified_gmt":"2026-07-17T04:29:45","slug":"las-parabolas-del-reino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2026\/07\/17\/las-parabolas-del-reino\/","title":{"rendered":"Las par\u00e1bolas del Reino"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11270\" class=\"elementor elementor-11270\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>[Exordio]<\/strong> Queridos hermanos hemos escuchado en el evangelio que acabamos de leer, tres de las par\u00e1bolas conocidas como las par\u00e1bolas del reino que Jes\u00fas pronunci\u00f3 en su predicaci\u00f3n por la Dec\u00e1polis, es decir por las ciudades vecinas al mar de Galilea. En estas par\u00e1bolas esta narrado de una manera muy sencilla pero muy hermosa, la verdad de nuestra vida cristiana, como nace, como debe crecer y m\u00e1s a\u00fan como debe culminar. Y si somos profundos, en estas par\u00e1bolas se encuentra en definitiva ense\u00f1ando la verdad de la vida humana, su principio, su fin, desde donde venimos, hacia donde vamos.<\/p><p>1. En primer lugar hemos escuchado la <strong>par\u00e1bola de la ciza\u00f1a<\/strong>. El reino de los cielos es pues semejante<\/p><p>a un sembrador que sembr\u00f3 semilla buena en el campo. Esta par\u00e1bola en el evangelio de Mateo viene relatada inmediatamente despu\u00e9s de la par\u00e1bola del Sembrador que hemos le\u00eddo el domingo pasado. Jes\u00fas clarificara mejor el significado de esta par\u00e1bola diciendo , es el Hijo del hombre el que siembra la buena semilla, el campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del reino (los que son fieles, los que har\u00e1n fructificar la buena semilla). La ciza\u00f1a son los hijos del maligno y es el diablo quien la siembra. Ambas deben crecer juntas y la buena semilla debe perseverar para no dejarse ahogar por la ciza\u00f1a, porque un d\u00eda y todos sabemos que as\u00ed ser\u00e1 (es dogma de fe) vendr\u00e1 la \u00e9poca de la siega, <em>la siega es la consumaci\u00f3n del mundo<\/em>, dice el evangelio. Los segadores ser\u00e1n los \u00e1ngeles, <em>y as\u00ed como se recoge la ciza\u00f1a y se hecha en el fuego, as\u00ed ser\u00e1 en la consumaci\u00f3n del mundo<\/em>. Tan gr\u00e1fico como dram\u00e1tico, como la paja, el yuyo malo y seco porque no ha dado fruto se hecha en el fuego, as\u00ed \u00a0ocurrir\u00e1 con los malvados en el d\u00eda del juicio final. No es cosa de chiste la vida cristiana ni la vida humana sobre la tierra, hay un fin y un destino eterno, o eterna dicha a los que fueron fieles o triste, horroroso y eterno final para aquellos que se condenen; <em>sus \u00e1ngeles recoger\u00e1n de su reino todos los esc\u00e1ndalos y a todos los obradores de iniquidad, y los arrojaran en el horno de fuego, donde habr\u00e1 llanto y crujir de dientes<\/em>. En cambio a los fieles, todo lo contrario: <em>los justos brillaran como el sol en el reino de su Padre<\/em>. Eterno final, eterna dicha o eterna condenaci\u00f3n. Ese es el drama que plantea el evangelio, ese es el dran1a de la vida humana, del cual somos hoy invitados a tomar conciencia y por tanto a obra consecuencia. No en vano dec\u00eda en su vida San Jeronimo al considerar estas realidades; \u201c<em>territus terreo<\/em>\u201d, \u201catemorizado, atemorizo\u201d.<\/p><p>2. En segundo lugar, de manera m\u00e1s breve pero no menos elocuente tenemos la <strong>par\u00e1bola del grano de mostaza<\/strong>, de aquella semilla peque\u00f1\u00edsima que se cultiva en Jerusal\u00e9n, especialmente en la zona de Betania, que apenas si se ve porque es un puntito negro peque\u00f1\u00edsimo; sin embargo est\u00e1 destinada a crecer y que si crece y vence las dificultades que todo crecimiento tiene, su dignidad es muy grande: <em>y con ser la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas, cuando ha crecido es la m\u00e1s grande de todas las hortalizas y llega a hacerse un \u00e1rbol, de suerte que las aves del cielo vienen a anidar en sus ramas<\/em>. El reino de los cielos \u2013al que todos aspiramos\u2013 es una semilla que est\u00e1 destinada a crecer.<\/p><p>3. En tercer lugar, muy similar a la anterior, tenemos la <strong>par\u00e1bola de la masa y de la levadura<\/strong>. Nuevamente, es un poco de levadura que todo fermenta, que crece, que da fruto. Muy sencillo pero de manera muy clara y contundente est\u00e1 planteado el drama del hombre. Dios ha dado al hombre, ha dado la gracia (de muchas maneras dice esto el evangelio, ha dado algunos talentos, nos ha dado al cuidado la vi\u00f1a, nos ha arrendado su campo, etc.) y ese tesoro que es la gracia nos ha sido dado para que crezca, para que fructifique y somos nosotros los que debemos hacerla crecer. En definitiva, si somos conscientes, ese es el \u00fanico trabajo en nuestra vida, para eso Dios nos cre\u00f3, <em>para que vay\u00e1is y deis fruto y vuestro fruto sea abundante y duradero<\/em>. Podr\u00edamos resumirlas ense\u00f1anzas del evangelio en tres grandes verdades, sobre las que la Iglesia nos invita a tomar conciencia este domingo:<\/p><h4><strong>a. La semilla de la gracia<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h4><p>La vida cristiana es como una semilla. Es una semilla que Dios nuestro buen padre puso en nuestras almas el d\u00eda de nuestro bautismo. Un tesoro muy grande. No tenemos tiempo de hablar aqu\u00ed de todo lo que significa la gracia en un alma, del valor que tiene un alma en gracia (cuyo valor es m\u00e1s grande que el del mundo entero). Es un don muy grande el del bautismo (por eso es que la Iglesia insiste tanto que se bauticen a los ni\u00f1os de chiquitos y cuanto antes se pueda mejor, porque es algo muy grande lo que sucede en cada bautismo, si los padres en verdad quieren lo mejor para sus hijos no se comprende que los priven que cuanto antes sean cristianos). La gracia es un don muy grande de Dios que nos hace ser hijos de Dios y herederos del cielo (si va bien la cosa, hablar un poco m\u00e1s de la gracia). Bueno, este tesoro tan grande, en el d\u00eda del bautismo se nos da como una semilla, que tiene que crecer, que tiene que luchar. Cuando bautizamos a los ni\u00f1os (y tambi\u00e9n a los grandes) siempre realizamos ese rito que es la imposici\u00f3n de la vestidura blanca: \u201c<em>que esta vestidura sea signo de tu dignidad y que la ayuda del ejemplo de los familiares logr\u00e9is mantenerla pura hasta el d\u00eda de tu sepultura<\/em>\u201d y cuando se les entrega el cirio pascual, siendo los ni\u00f1os muy chicos se les impone a los padres y padrinos la misi\u00f3n de ayudar a hacer crecer esa luz \u201c<em>a vosotros padres y padrinos, se os conf\u00eda la misi\u00f3n de acrecentar esta luz<\/em>\u201d. La vida cristiana es una semilla que tiene que crecer que debe siempre crecer. Bien dicen los autores espirituales que \u201cen la vida cristiana el que no avanza retrocede\u201d. Primera verdad de la que tenemos que tomar conciencia entonces es que tenemos una misi\u00f3n en nuestra vida y es hacer crecer, hacer fructificar la vida de la gracia en el alma. Lo dec\u00edan los antiguos; \u201ctengo un Dios a quien servir, tengo un alma que salvar, tengo una misi\u00f3n que cumplir en esta vida\u201d.<strong>\u00a0<\/strong><\/p><h4><strong>b. La lucha<\/strong><\/h4><p>Segunda verdad en la que debemos tomar conciencia, y es otra gran verdad revelada en el evangelio yes que debemos luchar. En la vi\u00f1a del Senior donde nuestra semilla debe fructificar habr\u00e1 tambi\u00e9n que luchar. El buen Dios siembra la semilla pero permite tambi\u00e9n otra verdad <em>el enemigo vino <\/em><em>y <\/em><em>sembr\u00f3 ciza\u00f1a entre el trigo y se fue<\/em>. Y luego la ciza\u00f1a creci\u00f3 y hubo que luchar. Es muy claro el evangelio \u00bfde d\u00f3nde viene la ciza\u00f1a? Y \u00e9l le contest\u00f3 \u201c<em>es obra de un enemigo<\/em>. Hay pues enemigos, hay que saberlo, no hay que enga\u00f1arse. Y m\u00e1s cuidado todav\u00eda ya que <em>la ciza\u00f1a son los hijos del maligno y quien la siembra es el diablo<\/em>. No es chiste la vida cristiana. Quien quiera ser buen cristiano, quien quiera cumplir con el designio de Dios y hacer fructificar la semilla necesariamente deber\u00e1 de luchar. <em>Hijo m\u00edo<\/em> \u2013dice el libro de los Proverbios\u2013 <em>si decides dedicarte al servicio de Dios, prepara tu alma para la tentaci\u00f3n<\/em>. San Pablo a menudo habla de una lucha, y contundentemente dir\u00e1: <em>nuestra lucha no es contra la cameo la sangre sino contra los esp\u00edritus de los aires<\/em>. Ciertamente que quien quiera vencer en la vida tendr\u00e1 que vencer a esos tres grandes y poderosos enemigos de la vida humana que son: el <strong>diablo<\/strong>, con todas sus pampas y enga\u00f1os, Padre de la mentira, y sus falacias que nos envuelven; el <strong>mundo<\/strong> con sus ilusiones y sus placeres del momento pasajeros como \u2013dice la Escritura\u2013 pluma que se la lleva el viento; y la <strong>carne<\/strong> con sus pasiones que quieren imponerse al dominio de la raz\u00f3n. Todos los santos y los buenos cristianos han tenido que librar como dec\u00eda San Pablo <em>el buen combate<\/em>. <em>Militia est vita hominis super terra<\/em>, dice el libro de Job, <em>milicia es la vida del hombre sobre la tierra<\/em>. Pero ante enemigos tan fuertes y tan poderosos tenemos la ayuda y las promesas divinas que si somos fieles venceremos y sino pereceremos. Cristo se lo dijo a San Pablo cuando este se quejaba del fragor de la lucha cristiana, Nuestro Senior le respondi\u00f3: <em>te basta mi gracia<\/em>.<\/p><p>Pidamos a Dios esta gracia, para que podan1os decir como dec\u00eda San Francisco Javier cuando mor\u00eda en las plazas de la india; \u201cte he confesado hasta el fin, con firmeza y sin rubor, no puse nunca Se\u00f1or la luz bajo el celem\u00edn, me cercaron con rigor angustias y sufrimientos, pero en mis desalientos venc\u00ed Se\u00f1or con ah\u00ednco, me diste cinco talentos y te devuelvo otros cinco\u201d.<\/p><h4><strong>c. La gloria<\/strong><\/h4><p>Tercera y \u00faltima gran verdad de las par\u00e1bolas del reino que remarcamos hoy y que nunca debemos olvidar. Es esa verdad que aumenta nuestra esperanza y cuya promesa nos hace ser siempre vigorosos y constantes en la pelea y es el cielo. Los infieles, los que despreciaron la misericordia de Dios y se condenaran ir\u00e1n al infierno para siempre (si va bien, hablar de la eternidad del infierno) en cambio los justos <em>brillar\u00e1n como el sol en el reino de su Padre<\/em>, ir\u00e1n al cielo, a ese cielo grande que Jes\u00fas nos ha prometido y que coronara la victoria de sus fieles. Donde \u2013en palabras de San Pablo\u2013 <em>ni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3, lo que Dios tiene preparado para aquellos que le aman<\/em> porque \u2013como dec\u00eda San Pedro\u2013<em>nos espera un peso eterno de gloria incalculable<\/em>. Bien dec\u00eda San Alfonso: \u201ctodos sufrimiento es poco, todo dolor es nada con tal de ganar el para\u00edso\u201d. Vida sin fin, vida para siempre, gozo eterno.<\/p><p><em>Tengo en nada los sufrimientos de la vida presente con tal de ganar el para\u00edso<\/em>. Siempre \u2013todos los d\u00edas de nuestra vida\u2013 hay que pedir a Dios esta gracia, lo que los padres de la Iglesia llamaban la <em>gracia gratiarum<\/em>, la gracia de las gracias, que es la gracia de morir en gracia de Dios. De ser fieles hasta el \u00faltimo memento de nuestra vida. Es muy hermoso siempre el ejemplo de Santa Mar\u00eda Egipciaca y del obispo San Z\u00f3simo cuando este vino a darle su \u00faltima comuni\u00f3n&#8230; \u00bfc\u00f3mo hab\u00eda podido soportar tantos sufrimientos?&#8230; Con la esperanza del cielo.<\/p><p><strong>[Peroratio]<\/strong> Queridos hermanos, mucho m\u00e1s podr\u00edamos decir, valgan estas consideraciones para considerar con profundidad el valor de la vida humana, el valor de la vida cristiana. El d\u00eda de nuestro<\/p><p>bautismo, Dios puso un tesoro inmenso en el alma que como una semilla, como el grano de mostaza o la levadura en la masa est\u00e1 destinada a crecer y a producir fruto, ha ser un \u00e1rbol frondoso y fruct\u00edfero<\/p><p>donde puedan hacer nido las aves del cielo. Que la sant\u00edsima Virgen Madre de las Victorias, nos conceda la gracia de la fidelidad, de saber luchar y de vencer. Que as\u00ed sea.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Exordio] Queridos hermanos hemos escuchado en el evangelio que acabamos de leer, tres de las par\u00e1bolas conocidas como las par\u00e1bolas del reino que Jes\u00fas pronunci\u00f3 en su predicaci\u00f3n por la Dec\u00e1polis, es decir por las ciudades vecinas al mar de Galilea. 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