{"id":1116,"date":"2020-08-01T09:00:00","date_gmt":"2020-08-01T07:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1116"},"modified":"2023-06-20T06:29:33","modified_gmt":"2023-06-20T04:29:33","slug":"la-importancia-de-la-vida-de-oracion-en-un-religioso-del-ive","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/08\/01\/la-importancia-de-la-vida-de-oracion-en-un-religioso-del-ive\/","title":{"rendered":"La importancia de la vida de oraci\u00f3n en un religioso del IVE"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1116\" class=\"elementor elementor-1116\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27eb4839 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27eb4839\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4268ef33\" data-id=\"4268ef33\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4aa457c1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4aa457c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u201cLa importancia insustituible de la vida de oraci\u00f3n\u201d <\/em><\/strong><br \/>Cf. <em>Constituciones<\/em>, 40<\/p><p>El <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, citando a San Juan de la Cruz dice: \u201cAdviertan pues aqu\u00ed los que son activos, que piensan ce\u00f1ir el mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho m\u00e1s provecho har\u00edan a la Iglesia y mucho m\u00e1s agradar\u00edan a Dios si gastasen siquiera la mitad del tiempo en estarse con Dios en oraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La importancia capital de la oraci\u00f3n en la vida religiosa, sacerdotal y misionera de los miembros del Instituto del Verbo Encarnado se desprende no s\u00f3lo del fin universal para el que Dios nos ha convocado \u2212a saber, \u201cbuscar la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u2212 sino tambi\u00e9n de su fin espec\u00edfico que es el de \u201cinculturar el Evangelio\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Pero m\u00e1s destacable aun, la importancia insustituible de la vida de oraci\u00f3n<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> se sigue de nuestra espiritualidad centrada en el misterio de la Encarnaci\u00f3n y dentro de la cual se enmarca nuestra vida consagrada; as\u00ed como tambi\u00e9n de \u201cnuestro modo peculiar de imitar al Dios Encarnado a partir del misterio de la Transfiguraci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>; ya que ambos misterios \u2212la Encarnaci\u00f3n y la Transfiguraci\u00f3n\u2212 fueron acontecimientos de oraci\u00f3n.<\/p><p>Por lo tanto, no se puede ser religioso, sacerdote o monje <em>del Verbo Encarnado<\/em> y no ser hombre de oraci\u00f3n que busque la \u201cfamiliaridad con el Verbo hecho carne\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> a quien pretende imitar. Eso es m\u00e1s importante que cualquier otro servicio que podamos prestar a la Iglesia. Y en este sentido el Concilio Vaticano II dijo que los religiosos deber\u00edan \u201cbuscar ante todo y \u00fanicamente a Dios\u201d y \u201cjuntar contemplaci\u00f3n con el amor apost\u00f3lico\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. El derecho propio a\u00f1ade, adem\u00e1s, una connotaci\u00f3n derivada de la exigencia propia del estado religioso al mencionar \u201cla urgencia de la oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n incesantes, y la conciencia de la necesidad de las purificaciones activas y pasivas del sentido y del esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En efecto, dada la \u00edndole misionera de nuestro Instituto debemos admitir que el anuncio del Evangelio supone que se obtiene fuerza, valent\u00eda y esperanza con la vida de oraci\u00f3n, pues es especialmente en la oraci\u00f3n donde Dios comunica numerosas gracias espirituales, que no solo sirven de alimento espiritual para el misionero, sino que, a su vez, recibe all\u00ed lo que luego transmitir\u00e1 a las almas.<\/p><p>Por eso, dec\u00eda el gran formador de misioneros que fue el Beato Paolo Manna: \u201cEl Misionero que quiere vivir y mantenerse a la altura de su vocaci\u00f3n, debe nutrirse constantemente de este esp\u00edritu de fe, ilumin\u00e1ndose y enfervoriz\u00e1ndose con la meditaci\u00f3n [&#8230;] Debe recibir de Dios, del cual es instrumento, mediante la continua oraci\u00f3n, la gracia que necesita para su ministerio, y sin la cual <em>no puede nada<\/em> con respecto a la eterna salvaci\u00f3n de su alma y la de aquellos que \u00e9l fue a evangelizar\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p><p>A prop\u00f3sito de esto, la vida de oraci\u00f3n en nuestro Instituto comporta cuatro \u2018dimensiones\u2019, a saber: personal y comunitaria, lit\u00fargica y privada, y constituye un elemento fundamental de exigencia primaria en nuestra formaci\u00f3n espiritual.<\/p><h4><strong style=\"color: #222222; font-size: 1.25rem; letter-spacing: 0px; background-color: rgba(255, 182, 182, 0);\">1. Oraci\u00f3n Privada<\/strong><\/h4><p>Sucintamente el derecho propio vierte la siguiente m\u00e1xima: \u201cEl misionero ha de ser un \u2018contemplativo en acci\u00f3n\u2019\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Pues, \u201cen hacer bien nuestras obras est\u00e1 nuestro comercio espiritual y en hacerlas seg\u00fan la regla, nuestra santidad. La <em>perfecci\u00f3n<\/em> consiste en hacerlas con <em>esp\u00edritu de oraci\u00f3n<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>, dec\u00eda San Pedro Juli\u00e1n Eymard a los suyos. Es decir, \u201cno alcanza con tener formas de oraci\u00f3n (tiempos, modos, ejercicios piadosos determinados&#8230;) sino que se trata de alcanzar una <strong>actitud orante<\/strong> (como un desfondarse el alma en Dios)\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>. Lograr esta actitud orante es fundamental para que el religioso del Verbo Encarnado \u2212ya sea seminarista, hermano, sacerdote o monje\u2212 vaya alcanzando la santidad<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La oraci\u00f3n debe permear todos nuestros actos. As\u00ed lo se\u00f1alaba el M\u00edstico Doctor a un religioso: \u201cprocure ser continuo en la oraci\u00f3n, y en medio de los ejercicios corporales no la deje. Ahora coma, beba, o hable o trate con seglares, o haga cualquier otra cosa, siempre ande deseando a Dios y aficionando a \u00e9l su coraz\u00f3n, que es cosa muy necesaria para la soledad interior\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De aqu\u00ed que, desde el ingreso a la vida religiosa nuestros candidatos son animados a \u201cconocer y experimentar el sentido aut\u00e9ntico de la oraci\u00f3n cristiana, como un <strong>encuentro vivo y personal<\/strong> con el Padre por medio del Hijo Unig\u00e9nito bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Es all\u00ed donde los seminaristas y novicios del Instituto aprenden a familiarizarse con su Persona y proyecto de salvaci\u00f3n para hacerlo su ideal de vida y la inspiraci\u00f3n de todo su jovial entusiasmo<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Ahora bien, para este encuentro vivo y personal con Dios Uno y Trino, en Jesucristo es necesario el <strong>silencio<\/strong> como atm\u00f3sfera espiritual indispensable para percibir la presencia de Dios y dejarse conquistar por ella<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cOtro medio indispensable para adquirir el esp\u00edritu de oraci\u00f3n es cuidar \u2018diligentemente (de) los <strong>ejercicios de piedad<\/strong> recomendados por santa costumbre de la Iglesia\u2019<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>, prestando atenci\u00f3n a que \u2018la formaci\u00f3n espiritual no se ponga s\u00f3lo en ello, ni cultive solamente el afecto religioso\u2019<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Entre los numerosos ejercicios de piedad que nos provee la Santa Madre Iglesia, nuestra regla prescribe (aunque sin restringirse a s\u00f3lo estos): \u201cel rezo diario del Santo Rosario y del \u00c1ngelus, el V\u00eda Crucis, el uso del escapulario, etc.\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>. E intr\u00ednsecamente ligado a nuestra espiritualidad y misi\u00f3n se halla la presencia querida de la Virgen que fluye sobre todo el \u00e1mbito de nuestra vida espiritual y, a decir verdad, sobre toda nuestra vida: ya en la celebraci\u00f3n de la Misa, ya en el canto a la Virgen al final de los eventos o de la eutrapelia, ya en las misiones, etc.\u00a0<\/p><p>Todas las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n arriba mencionadas \u201ctienen su sentido en cuanto ordenadas a tener una s\u00f3lida vida espiritual; es decir, [a que los miembros] vivan \u2018seg\u00fan el modelo del Evangelio\u2019, est\u00e9n fundamentados en la pr\u00e1ctica de las virtudes teologales, \u2018en la fe, en la esperanza y en la caridad\u2019, adquirieran \u2018el esp\u00edritu de oraci\u00f3n\u2019, y puedan as\u00ed \u2018robustecer y defender su vocaci\u00f3n, obtener la solidez de las dem\u00e1s virtudes y crecer en el celo de ganar a todos los hombres para Cristo\u2019<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong style=\"color: #222222; font-size: 1.25rem; letter-spacing: 0px; background-color: rgba(255, 182, 182, 0);\">2. Oraci\u00f3n Personal<\/strong><\/h4><p>Desde los inicios ha sido pr\u00e1ctica de la disciplina del Instituto \u201cla exposici\u00f3n y <strong>adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento<\/strong> durante una hora diaria\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>, ya que \u201cun rato de verdadera adoraci\u00f3n tiene m\u00e1s valor y fruto espiritual que la m\u00e1s intensa actividad, aunque se tratase de la misma actividad apost\u00f3lica\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>.<\/p><p>El gran promotor de la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica \u2212especialmente entre sus hermanos sacerdotes\u2212 que fue el Ven. Arz. Fulton Sheen insist\u00eda en que deb\u00eda ser \u201cuna hora\u201d (remarcando con ello que no hab\u00eda que recortarla): \u201cla hora santa est\u00e1 fundamentada en Cristo y en la Escritura\u201d [\u2026] \u201c\u00bfPor qu\u00e9 una hora? Porque nuestro Se\u00f1or lo pidi\u00f3 as\u00ed. Y nuestro Se\u00f1or hizo pocos pedidos durante su vida\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>. Y agregaba que la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica deb\u00eda hacerse cada d\u00eda: porque nuestras cruces son diarias, no una vez a la semana; porque los ni\u00f1os, los enfermos, las misiones, las familias, los agonizantes, necesitan de nuestra intercesi\u00f3n cada d\u00eda<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>; porque el enemigo no descansa<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>. M\u00e1s aun, dec\u00eda el venerable arzobispo que la fidelidad en mantener la hora de adoraci\u00f3n con perseverancia y fidelidad a lo largo de la vida sacerdotal es un signo de que el sacerdote es verdadera v\u00edctima.<\/p><p>A los miembros del Instituto, por nuestra vocaci\u00f3n espec\u00edfica, adem\u00e1s de la hora diaria de adoraci\u00f3n, se nos pide: \u201cla asidua y prolongada adoraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a>, \u201cas\u00ed como la adoraci\u00f3n perpetua en cada Provincia y distributivamente en cada casa, puesto que adorar al Sant\u00edsimo Sacramento es \u2018el acto m\u00e1s excelente [\u2026] es el acto m\u00e1s justo\u2019\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Tal exigencia se sigue de lo que nuestras <em>Constituciones<\/em> declaran en sus primeras l\u00edneas diciendo que es nuestra intenci\u00f3n \u201cdar el \u2018testimonio de que el mundo no puede ser transformado ni ofrecido a Dios sin el esp\u00edritu de las bienaventuranzas\u2019<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>. Pues, solo daremos este testimonio de las bienaventuranzas evang\u00e9licas si nos adentramos en la contemplaci\u00f3n de la palabra, en la intimidad con Cristo y en la vida comunitaria como servicio y donaci\u00f3n. El trato \u00edntimo con Cristo es para todo cristiano y m\u00e1s aun para nosotros, como el aire que respiramos para mantenernos vivos. Negarse al aire es morir. Olvidar la oraci\u00f3n, dejarse arrastrar por la rutina que enfr\u00eda el afecto de la cercan\u00eda de Dios, es tambi\u00e9n morir<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><p>Aludimos ahora tres razones \u2018adicionales\u2019 a las ya conocidas para no dejar de hacer la hora de adoraci\u00f3n que menciona el Venerable Fulton Sheen:<\/p><p>\u25aa La hora de adoraci\u00f3n combate el cansancio sacerdotal<\/p><p>Debemos admitir, afirmaba el arzobispo norteamericano, que \u201ccomo en un matrimonio, despu\u00e9s de algunos a\u00f1os en el sacerdocio se pierde la sensibilidad del amor. <em>Por lo cual debemos prestar mayor atenci\u00f3n a las cosas que hemos o\u00eddo, no sea que nos deslicemos<\/em>, como dice la Carta a los Hebreos<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Nuestras almas se pierden no s\u00f3lo porque hacemos cosas malas, sino tambi\u00e9n porque somos negligentes en hacer cosas buenas: enterramos el talento, no caminamos la milla extra, pasamos de largo ante el samaritano herido. Cu\u00e1n a menudo en el evangelio la condenaci\u00f3n se sigue precisamente del no hacer: <em>no me disteis de comer, no me disteis de beber, no me acogisteis, no me visitasteis<\/em>\u2026\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>. Por eso, \u00e9l propon\u00eda la hora de adoraci\u00f3n como medio para combatir el cansancio sacerdotal.<\/p><p>Cu\u00e1ntas veces hemos sido testigos de esto mismo: contemplando a Cristo en la Eucarist\u00eda, como Modelo y como Fuerza, cu\u00e1ntos de nuestros misioneros en lugares apartados en los que dif\u00edcilmente llega el consuelo fraternal, experimentando el cansancio propio de la entrega incondicional a la misi\u00f3n, mantienen inalterada la robustez y frescura de su entrega, dispuestos a dar aun m\u00e1s.<\/p><p>Nosotros tenemos el enorme privilegio de tener en nuestras casas la Divina Presencia de nuestro Se\u00f1or, y por tanto una responsabilidad mayor de adorarlo y de hacerle compa\u00f1\u00eda. Sin embargo, a menudo se argumentan dos razones principales para excusarse de la negligencia en hacer la adoraci\u00f3n, a saber: la falta de tiempo y la falta de fuerza de voluntad (para sobreponerse a la pereza o el cansancio).<\/p><p>\u201cDecimos que no tenemos tiempo. \u00bfCu\u00e1ntas horas gastamos en cosas que nos dispersan? Las excusas que a veces ponemos son tan tontas como las que en el evangelio le dieron a ese rey para no asistir al banquete: compr\u00e9 un campo y tengo que ir a verlo (imag\u00ednense, lo compr\u00f3 sin verlo); compr\u00e9 cinco bueyes y estoy en camino a \u2018probarlos\u2019; me acabo de casar \u2026y entonces \u00bfpor qu\u00e9 no traes a tu esposa tambi\u00e9n? Y as\u00ed argumentamos que no tenemos tiempo\u2026\u201d<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En respuesta a esa primera \u2018excusa\u2019 para no hacer la hora de adoraci\u00f3n el Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa habl\u00e1ndoles a los sacerdotes una vez les dec\u00eda: \u201cEl incremento del trabajo en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, precisamente cuando va disminuyendo el n\u00famero de los operarios, puede hacernos olvidar que ante todo hemos sido llamados a estar con el Se\u00f1or, escuchar su palabra, contemplar su rostro. La dimensi\u00f3n contemplativa es inseparable de la misi\u00f3n, porque, seg\u00fan la c\u00e9lebre definici\u00f3n de Santo Tom\u00e1s, tomada tambi\u00e9n por el Concilio, la misi\u00f3n esencialmente es \u2018<em>contemplata aliis tradere\u2019<\/em>, transmitir a los otros lo que nosotros antes hemos largamente contemplado.<\/p><p>De ah\u00ed la exigencia de largos espacios de oraci\u00f3n, de concentraci\u00f3n, de adoraci\u00f3n [\u2026] Como consagrados no s\u00f3lo debemos rezar, debemos ser una oraci\u00f3n viva. Se podr\u00eda decir tambi\u00e9n, debemos rezar aparentemente no rezando. Debemos rezar no teniendo aparentemente tiempo para rezar, pero debemos rezar. Es otra paradoja. Humanamente, esto es algo imposible. \u00bfC\u00f3mo rezar no rezando? Pero San Pablo nos dice: <em>el esp\u00edritu ora en nosotros<\/em>, entonces la cosa resulta algo distinta\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cLa segunda verdadera raz\u00f3n para no hacer la adoraci\u00f3n es nuestra debilidad en la voluntad.<\/p><p>Vivimos en una \u00e9poca donde nuestra voluntad colapsa bajo la emoci\u00f3n, no tenemos determinaci\u00f3n. Cu\u00e1ntos han abandonado la autodisciplina que es la condici\u00f3n para nuestra victimizaci\u00f3n sacerdotal. Nos volvemos como los ni\u00f1os: que no pase m\u00e1s de un segundo entre nuestros reclamos y su satisfacci\u00f3n.<\/p><p>\u00bfC\u00f3mo nos sobreponemos ante la excusa de la apat\u00eda? Tomando el control de un segmento de tiempo, de una hora, y redimi\u00e9ndolo. Es para nuestro Se\u00f1or, es para la Iglesia, es para el mundo, no para m\u00ed. Debemos matar la acedia desplaz\u00e1ndola con un nuevo amor. No podemos expulsar nuestros vicios de repente, pero s\u00ed podemos cercarlos al profundizar nuestro amor a Cristo\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u25aa La hora de adoraci\u00f3n es un signo de nuestra victimizaci\u00f3n en la obra de la redenci\u00f3n<\/p><p>Porque nos incorpora a la obra intercesora de Cristo. Estamos ligados a la humanidad, a las naciones, a las misiones, a nuestra patria, a nuestra di\u00f3cesis, a nuestra parroquia, a nuestro Instituto, a nuestros amigos y a nuestros enemigos. Nuestro sacerdocio-v\u00edctima nos compromete a interceder por ellos y por su salvaci\u00f3n. La agon\u00eda de Cristo contin\u00faa en los matrimonios que atraviesan dificultades, en los j\u00f3venes que han perdido su pureza, en los religiosos que est\u00e1n tentados, en los ni\u00f1os de padres adictos, en los ancianos abandonados, en las defecciones\u2026 La hora de adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo nos permite practicar un acto de caridad eximio, ya que \u201cadoramos a nuestro Dios y Se\u00f1or con toda la mente, todo el coraz\u00f3n, toda el alma y con todas las fuerzas y ador\u00e1ndolo practicamos tambi\u00e9n la caridad perfecta para con el pr\u00f3jimo, orando por \u00e9l e implorando en su favor las gracias y misericordias del Salvador\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso otra motivaci\u00f3n para la hora de adoraci\u00f3n es tambi\u00e9n el de la reparaci\u00f3n. Lo dice expl\u00edcitamente el derecho propio: nosotros \u201cadoramos a Jesucristo por aquellos que no le adoran, le abandonan, le olvidan, le menosprecian y le ofenden\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cSer sacerdote\u201d, dec\u00eda Juan Pablo II, \u201csignifica ser mediador entre Dios y los hombres, en el Mediador por excelencia que es Cristo. Jes\u00fas pudo llevar a cabo su misi\u00f3n gracias a su uni\u00f3n total con el Padre porque era uno con \u00c9l [\u2026] Para poder continuar eficazmente la misi\u00f3n de Cristo, el sacerdote debe tambi\u00e9n \u00e9l, de alg\u00fan modo, haber llegado ya a donde quiere conducir a los otros: a ello llega a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n asidua del misterio de Dios, nutrido por el estudio de la Escritura [\u2026] La fidelidad a los momentos y a los medios de oraci\u00f3n personal, contribuyen a santificar al sacerdote y a conducirle a una experiencia de la presencia misteriosa y fascinante del Dios vivo, permiti\u00e9ndole actuar poderosamente sobre el medio humano que le rodea\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u25aa Por \u00faltimo, la hora de adoraci\u00f3n es necesaria como forma de oraci\u00f3n aut\u00e9ntica<\/p><p>Nadie desconoce que nuestro mundo es incre\u00edblemente veloz. A eso hay que sumarle el ruido que ahoga la voz de la conciencia. Vivimos en un mundo donde la actividad mata el conocimiento de uno mismo y de Dios que trae la contemplaci\u00f3n. Y precisamente por eso, hoy m\u00e1s que nunca, \u201cel sacerdote y el religioso deben vivir en intimidad con su Maestro y esforzarse por llegar a ser santos como pide la regla, para estar disponible a las intuiciones del Esp\u00edritu Santo y responder mejor a las llamadas del mundo. La vida de oraci\u00f3n \u2013advierte San Juan Pablo II \u2013 no aleja de los hombres; por el contrario, ayuda a percibir m\u00e1s profundamente sus necesidades fundamentales, que \u00fanicamente Cristo puede revelarnos\u201d<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. Es cierto \u201cque no es f\u00e1cil, sobre todo hoy que el ritmo de vida se ha vuelto fren\u00e9tico y las ocupaciones absorben en tan gran medida. Pero debemos convencernos \u2013segu\u00eda el Papa\u2013 de que en el momento de oraci\u00f3n es precisamente cuando resulta m\u00e1s fuerte la unidad del sacerdote con los propios fieles, el momento en que est\u00e1 \u2018m\u00e1s presente\u2019 y resulta m\u00e1s eficaz su ministerio\u201d<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>.<\/p><p>No debemos olvidar lo que a prop\u00f3sito de esto nos advierten las <em>Constituciones<\/em>: \u201cPara nosotros el trabajo pastoral es cruz, no motivo de escapismo; por eso nunca hay que caer en el est\u00e9ril activismo: \u2018la actividad para el Se\u00f1or no debe hacer olvidar a Aqu\u00e9l que es el Se\u00f1or de la actividad\u2019\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. Es m\u00e1s, y esto quisi\u00e9ramos subrayarlo, el nivel de rendimiento pastoral y apost\u00f3lico estar\u00e1 siempre en proporci\u00f3n con la medida de nuestra fidelidad a Cristo seg\u00fan los compromisos asumidos en nuestra profesi\u00f3n de votos, fidelidad que se asienta en la uni\u00f3n con Dios mediante la oraci\u00f3n y los sacramentos para mantener la vida de la gracia. Si no hubiese perfecto equilibrio entre nuestra vida con Dios y las actividades desarrolladas al servicio de los dem\u00e1s, estar\u00eda comprometida no s\u00f3lo la obra de la evangelizaci\u00f3n sino tambi\u00e9n nuestra condici\u00f3n personal de evangelizados. La oraci\u00f3n es el alma de nuestro trabajo por el Reino.\u00a0<\/p><p>\u201cEl sacerdote debe ser un hambriento insaciable de Dios\u201d<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>. Porque \u201cel sacerdote es el hombre de Dios, el que pertenece a Dios y hace pensar en Dios\u2026\u201d<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>. Las personas que nos han sido confiadas buscan la solidez de la doctrina de la fe, valores absolutos y ese Absoluto es Dios. Por eso debemos responder a esta solicitud hablando de \u00c9l, comunic\u00e1ndolo a \u00c9l y a \u00c9l solo. Esa es la grandeza de nuestra misi\u00f3n, y para realizarla cumplidamente es necesario que alimentemos esa fe y la reforcemos cada d\u00eda en la oraci\u00f3n. San Juan Pablo II dec\u00eda que los sacerdotes deben ser los \u201cprofesionales de la fe\u201d y que para ello es necesaria la oraci\u00f3n asidua viviendo nuestras jornadas a un ritmo de oraci\u00f3n.<\/p><p>En este sentido, \u201cel <strong>recogimiento<\/strong> es absolutamente necesario para poder sacar provecho de lo que se hace; de lo contrario, nos quedan esas especies de oasis [de actos intermitentes] que son las pr\u00e1cticas espirituales, pero fuera de ellas, todo es \u00e1rido. Cuando, despu\u00e9s, no podemos tener la mente fija en Dios, basta referir nuestras acciones a \u00e9l y todo se convierte en oraci\u00f3n. En esto consiste el esp\u00edritu de oraci\u00f3n, que ayuda mucho a la vida interior. Un misionero debe ser capaz de mantener el recogimiento en cualquier lugar; saber pasar del estudio o del trabajo a la oraci\u00f3n; permanecer unidos a Dios con una elevaci\u00f3n permanente del coraz\u00f3n, o al menos frecuente; en fin, trabajar con mucho empe\u00f1o y, al mismo tiempo, rezar. Si no tienen este esp\u00edritu, no ser\u00e1n nunca buenos misioneros. Podr\u00e1n creer que lo son, pero en realidad, no lo son. \u00a1Felices ustedes si tratan siempre de avanzar en la vida interior, con el esp\u00edritu de recogimiento y oraci\u00f3n!\u201d<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>, dec\u00eda el Beato Allamano.<\/p><p>Benedicto XV escrib\u00eda en la enc\u00edclica <em>Humani generis redemptionem<\/em>: \u201cLa salvaci\u00f3n de las almas no se consigue con muchas palabras, ni con doctas disquisiciones, ni con fervorosas peroratas. Y si un predicador fundamenta su predicaci\u00f3n en estos medios, no es m\u00e1s que un <em>bronce que suena o c\u00edmbalo que reti\u00f1e<\/em><a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Lo que realmente hace a la palabra humana capaz de ayudar a las almas es la gracia de Dios\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>. Y la gracia de Dios se obtiene con la oraci\u00f3n y con una vida conforme a sus supremas directrices.<\/p><p>Por otra parte, ninguno de nuestros miembros deber\u00eda ignorar que, as\u00ed como la vida de oraci\u00f3n tiene una importancia insustituible, as\u00ed tambi\u00e9n hay una gran \u201cnecesidad de las purificaciones activas y pasivas del sentido y del esp\u00edritu\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>. Cuando el alma pasa por la \u201ccura de la noche\u201d no debe por eso dejar la oraci\u00f3n, muy por el contrario, debe permanecer en paciencia y perseverar en ella. Pues, como dice San Juan de la Cruz, \u201cmuy insipiente ser\u00eda el que, falt\u00e1ndole la suavidad y deleite espiritual, pensase que por eso le falta Dios, y, cuando le tuviese, se gozase y deleitase, pensando que por eso ten\u00eda a Dios. Y m\u00e1s insipiente ser\u00eda si anduviese a buscar esta suavidad en Dios y se gozase y detuviese en ella\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.\u00a0<\/p><h4><strong style=\"color: #222222; font-size: 1.25rem; letter-spacing: 0px; background-color: rgba(255, 182, 182, 0);\">3. Oraci\u00f3n comunitaria<\/strong><\/h4><p>Complementariamente a la oraci\u00f3n personal y privada se halla la oraci\u00f3n comunitaria.<\/p><p>\u201cLas palabras del Se\u00f1or, <em>orad siempre sin desfallecer<\/em><a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>, valen tanto para la oraci\u00f3n personal como para la comunitaria<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>. Una y otra exigen fidelidad y perseverancia. Ambas son medios sobrenaturales que ayudan al crecimiento de la vida comunitaria y ayudar\u00e1n, ciertamente, a superar de forma creativa y prudente las dificultades propias de algunas comunidades, como la diversidad de tareas y, por tanto, de horarios, la sobrecarga absorbente de trabajo y las diversas formas de cansancio\u201d<a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En nuestro Instituto forman parte de la oraci\u00f3n comunitaria, adem\u00e1s de la Misa diaria, la adoraci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento y el rezo de la Liturgia de las Horas, la liturgia penitencial semanal y el sacramento de la reconciliaci\u00f3n<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a> siempre que sea posible y las necesidades pastorales lo permitan.<\/p><p>\u201cLa oraci\u00f3n en com\u00fan es la respuesta y la base de toda vida comunitaria. Ella parte de la contemplaci\u00f3n del misterio de Dios, grande y sublime, de la admiraci\u00f3n de su presencia, operante en los momentos m\u00e1s significativos de nuestras familias religiosas, as\u00ed como en la humilde realidad cotidiana de nuestras comunidades. La comunidad religiosa, como una respuesta a la invitaci\u00f3n apremiante del Se\u00f1or <em>velad y orad<\/em><a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>, debe ser vigilante y tomar el tiempo necesario para cuidar la calidad de su vida. A veces la jornada de los religiosos que \u2018no tienen tiempo\u2019, corre el riesgo de ser demasiado afanosa y ansiosa, y por lo mismo puede terminar por cansar y agotar\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong style=\"color: #222222; font-size: 1.25rem; letter-spacing: 0px; background-color: rgba(255, 182, 182, 0);\">4. Oraci\u00f3n lit\u00fargica<\/strong><\/h4><p>\u201cValios\u00edsima a este respecto es la oraci\u00f3n lit\u00fargica. En nadie puede debilitarse la convicci\u00f3n de que la comunidad se construye a partir de la Liturgia, sobre todo de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, de los otros sacramentos y del rezo com\u00fan de la Liturgia de las Horas\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En este sentido, se pide a los sacerdotes de nuestra Familia Religiosa que celebren diariamente la Santa Misa y, salvo compromisos pastorales, traten de concelebrar con la mayor frecuencia posible. Asimismo, se ha de buscar un momento del d\u00eda para hacer la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica comunitaria<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>. Y, en tercer lugar, \u201chay que dar, tambi\u00e9n, toda la importancia que tiene el rezo piadoso y devoto de la Liturgia de las Horas [\u2026] Ordinariamente r\u00e9cense en comunidad las horas mayores del Oficio\u201d<a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>, establece el derecho propio.<\/p><p>\u25aa Acerca de la Liturgia de las Horas<\/p><p>Respecto del rezo del Breviario, es importante destacar lo del \u201crezo piadoso y devoto\u201d arriba mencionado. Es decir, en ning\u00fan momento debe ser apresurado o inconsciente, como el que en vez de leer \u2018escanea\u2019 la p\u00e1gina y no va pensando en lo que dice. Debe ser un momento de verdadera oraci\u00f3n, de pedirle a Dios, de alabarlo con las mismas palabras que \u00c9l quiere que le pidamos y que lo alabemos. \u00a1Son palabras del Esp\u00edritu Santo! De modo tal, que junto con la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, el rezo de la Liturgia de las Horas ayude a cultivar y a mantener durante todo el d\u00eda el esp\u00edritu de oraci\u00f3n del que habl\u00e1bamos al principio. El rezo del Breviario debe ser verdaderamente \u201cfuente de piedad y alimento para la oraci\u00f3n personal\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Mons. Fulton Sheen, no obstante, con gran realismo escribe en su autobiograf\u00eda: \u201cPocos sacerdotes gustan de la oraci\u00f3n vocal. Es un hecho. Esto no es porque los sacerdotes no sean rezadores. Sino porque sus oraciones son suspiros, aspiraciones e inspiraciones. [\u2026] Tienen pocas peticiones. Es raro que hagan una novena por algo que necesiten; le piden a la gente que las haga. [\u2026] Y pocos quieren admitir que est\u00e1n aburridos de algo que supuestamente les tiene que gustar. El Breviario pertenece a esa categor\u00eda. Se espera que los sacerdotes deliren de amor por el Breviario, pero muchos de nosotros somos como esas personas que por aparentar van a una \u00f3pera pero ni la disfrutan ni la entienden. [\u2026] A lo mejor el Breviario se supon\u00eda que ten\u00eda que ser dif\u00edcil para cualquier sacerdote promedio. \u00bfAcaso no puede ser como la lucha entre Jacob y Dios? Si lo vemos desde este punto de vista, puede ser que siga siendo una lucha, pero entrar\u00eda dentro de la categor\u00eda de intercesi\u00f3n prolongada e incesante. Porque lo estar\u00edamos rezando como nuestro Se\u00f1or rez\u00f3 en el Huerto de los Olivos, como el amigo que segu\u00eda golpeando la puerta en la noche pidiendo un pedazo de pan, como la viuda que no cesaba en sus ruegos delante del juez. Importunar no es relajarse so\u00f1ando, sino un trabajo sostenido\u201d<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cLa Liturgia de las Horas es santificaci\u00f3n de la jornada\u201d dice el <em>Laudis Canticum<\/em> de San Pablo VI. Por eso es importante que antes o despu\u00e9s de la Misa eso sea lo primero que hagamos, que lo aseguremos.<\/p><p>El Beato Jos\u00e9 Allamano, por su parte, les dec\u00eda a los suyos: \u201cObservemos las indicaciones de la Iglesia con respecto al tiempo para la oraci\u00f3n de la Liturgia de las Horas. Tener mucho trabajo no nos debe llevar a postergarla. Rezada con tiempo es un dulce peso. Con respecto al lugar, si es posible, r\u00e9cenla en el templo, que es la casa destinada a la oraci\u00f3n. La Liturgia de las Horas es la oraci\u00f3n m\u00e1s excelente, despu\u00e9s de la Misa. \u00a1Que alabar a Dios sea una de nuestras principales ocupaciones, como lo ser\u00e1 por toda la eternidad!\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Debemos a\u00f1adir adem\u00e1s que \u201cla Liturgia de las Horas, como las dem\u00e1s acciones lit\u00fargicas, no es una acci\u00f3n privada, sino que pertenece a todo el cuerpo de la Iglesia, lo manifiesta e influye en \u00e9l\u201d<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a>. De modo tal, que cada vez que tomamos el Breviario para rezar tomamos a los millones de no creyentes que hay en este mundo, a las iglesias perseguidas, a las misiones m\u00e1s distantes, a los miles de cat\u00f3licos en el mundo que no tienen un sacerdote regularmente en sus lugares, a los miles de sacerdotes que en el mundo tienen que realizar su ministerio de manera encubierta, etc., convirti\u00e9ndose nuestra oraci\u00f3n en una obra misionera.<\/p><p>Mons. Fulton Sheen nos ofrece incluso algunas recomendaciones pr\u00e1cticas para el rezo del Breviario<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>:<\/p><ol><li>Rezarlo en la medida de lo posible delante del Sant\u00edsimo Sacramento. Pr\u00e1ctica que adem\u00e1s nos permite ganar las indulgencias correspondientes.<\/li><li>Advertir que la mayor\u00eda de los salmos nos confrontan con dos personajes: el Sufriente y el Rey. Eso nos ayuda a interpretar mejor los salmos.<\/li><li>Recurrir al Esp\u00edritu Santo durante la recitaci\u00f3n del Breviario. No necesariamente con una oraci\u00f3n formal, sino como un gesto de pedido de ayuda para hacerlo bien, entendiendo, pausadamente.<\/li><li>Ofrecer ciertas Horas de la Liturgia por ciertas intenciones.<\/li><\/ol><p>Digamos por fin, que el Breviario no es un yugo y una carga, antes bien es una obligaci\u00f3n, pero una obligaci\u00f3n de amor. Si el sacerdote es ego\u00edsta, el rezo de la Liturgia se vuelve s\u00f3lo una obligaci\u00f3n; si el sacerdote es una persona consciente de que es la oraci\u00f3n de la Iglesia, esa obligaci\u00f3n trae amor contenida en ella; si el sacerdote es v\u00edctima, el amor hace de esa obligaci\u00f3n un ardor tal, que no siente obligaci\u00f3n alguna.<\/p><p>\u25aa Acerca de la Santa Misa<\/p><p>Uno de los grandes amores de todo miembro del Instituto es la Eucarist\u00eda<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Conforme a esto, leemos en nuestras <em>Constituciones<\/em>: Lo principal, lo m\u00e1s importante que debemos hacer cada d\u00eda, es participar del Santo Sacrificio de la Misa<a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a>. \u201cHemos de caracterizarnos por la importancia que se le debe dar a la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, as\u00ed como por el modo reverente de celebrarla\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>, se lee en una de las actas del Cap\u00edtulo General del 2007 que apunta esto mismo como elemento adjunto al carisma no negociable.<\/p><p>Por eso nunca se insistir\u00e1 lo suficiente sobre el hecho de que a nosotros nos compete \u201cser maestros del <em>ars celebrandi<\/em>, y a nuestros seminaristas mayores, nuestros hermanos, etc., el esforzarse por su parte, en vivir del modo m\u00e1s perfecto el <em>ars participandi<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u201cHay que tener en cuenta que la celebraci\u00f3n de la Misa es un term\u00f3metro de la vida sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>. A tal punto que se puede decir, que \u201cun sacerdote vale cuanto vale su vida eucar\u00edstica; su Misa sobre todo. Misa sin amor, sacerdote est\u00e9ril: Misa fervorosa, sacerdote conquistador de almas. Devoci\u00f3n eucar\u00edstica descuidada y sin amor, sacerdocio flojo, m\u00e1s aun, en peligro\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>.<\/p><p>La Eucarist\u00eda, recordaba San Leonardo Murialdo, no es un rito que se ha de realizar sino un misterio que hay que vivir<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Y si este es un misterio que se ha de vivir, entonces no debemos olvidar que nuestro \u201cestilo de celebraciones lit\u00fargicas como parte de nuestro carisma [consiste en] celebraciones en las que <em>se encarne<\/em> el Verbo y en las que aparezca \u2013sacramentalmente\u2013 Encarnado, en las que se resalte siempre la <em>principal presencia<\/em> <em>y acci\u00f3n del Sacerdote principal<\/em><a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>, en las que se perciba que la esencial actitud del sacerdote secundario es la <em>actitud orante<\/em> \u2013propia del que se sabe mero instrumento, e instrumento deficiente, subordinado a la causa principal y sujeto a sus fines\u2013, en las que todos los elementos visibles <em>coadyuven<\/em> al conocimiento esplendoroso de lo Invisible\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Concretamente: \u201cnuestras celebraciones lit\u00fargicas deben ser mod\u00e9licas: \u2018por los ritos, por el tono espiritual y pastoral, y por la fidelidad debida tanto a las prescripciones y a los textos de los libros lit\u00fargicos, cuanto a las normas emanadas de la Santa Sede y de las Conferencias Episcopales\u2019\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>.<\/p><p>\u00a0<\/p><p style=\"text-align: center;\">* * * * *<\/p><p>En fin, rezar es necesario para vivir bien. Quien reza, responde a la vocaci\u00f3n y es fiel a la misma. Nunca un sacerdote del Verbo Encarnado podr\u00e1 ser \u201cotro Cristo\u201d para los hombres, si antes no es \u201chombre de Dios\u201d.<\/p><p>Por eso, debemos sentir como personalmente dirigida a nosotros la exhortaci\u00f3n del Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa que dec\u00eda: \u201c\u00a1Aprended a orar! \u2026de modo que os convirt\u00e1is en \u2018maestros\u2019 de oraci\u00f3n y pod\u00e1is adem\u00e1s ense\u00f1ar a orar a aquellos que os est\u00e1n encomendados!\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>. Ya que siendo contemplativos del Verbo Encarnado sacaremos fuerzas del misterio que contemplamos para prolongar generosamente \u201cla Encarnaci\u00f3n en toda la realidad\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por ende, todos los miembros del Instituto debemos no s\u00f3lo respetar los tiempos de oraci\u00f3n prescriptos, sino adem\u00e1s saber encontrar tiempo para estar a solas con Dios, oyendo lo que \u00c9l tiene que decirnos en silencio. Pues la oraci\u00f3n nos permite en cierto modo ponernos en las dimensiones de Dios, insert\u00e1ndonos de forma humilde pero valiente en el coraz\u00f3n mismo de Dios del cual debemos \u201cno querer salir de all\u00ed\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>. Hay que ser <em>almas de oraci\u00f3n<\/em>, <em>almas de Eucarist\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Donde sea que realicemos nuestra misi\u00f3n, nuestra misi\u00f3n espiritual es en todos lados la misma: iluminar con la \u201cluz resplandeciente que nace de lo alto\u201d a todos los que \u201cviven en tinieblas y en sombra de muerte\u201d<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>. Esta es en verdad nuestra misi\u00f3n, ya sea que seamos sacerdotes en una parroquia en una de las grandes ciudades o atendamos una peque\u00f1a comunidad campesina; bien sea que realicemos nuestra actividad como p\u00e1rrocos, capellanes, maestros, asistiendo en un hogar o hayamos sido relegados por razones de salud. \u201cRezar es reconocer que Cristo ha resucitado y merece dedicaci\u00f3n incondicional\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>.<\/p><p>En otras palabras: \u201c\u00a1Cuidad la vida de oraci\u00f3n y de bondad para ser ministros ejemplares y portadores de alegr\u00eda y serenidad para todos! \u00a1Cultivad la intimidad con Cristo, mediante una sincera y profunda vida interior, recordando siempre que vuestra misi\u00f3n es la de ser testigos de lo sobrenatural y anunciadores de Cristo a los hombres de nuestro tiempo, los cuales se dan cuenta cada vez m\u00e1s, aun cuando las apariencias puedan a veces hacer pensar lo contrario, de la llamada y necesidad de Dios\u201d<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>.<\/p><p>No olvidemos que es preciso amar la oraci\u00f3n para ser ap\u00f3stoles celosos del reino de Dios. [\u2026] Es preciso encontrar el tiempo para orar \u2018bien\u2019, puesto que del coraz\u00f3n sumergido en Dios brota la energ\u00eda espiritual para un apostolado eficaz<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Concluimos parafraseando al M\u00edstico de Fontiveros que en una carta a una de sus dirigidas escribi\u00f3: \u201cNo se asga el alma, que, como no falte oraci\u00f3n, Dios tendr\u00e1 cuidado de su hacienda, pues no es de otro due\u00f1o, ni lo ha de ser\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>.<\/p><p><strong>\u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> C\u00e1ntico Espiritual, XXIX, 3. Citado en el Directorio de Espiritualidad, 220.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Constituciones, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. Constituciones, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. Directorio de Vida Consagrada, 225.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Constituciones, 231.<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Perfectae Caritatis, 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad, 22<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Virtudes Apost\u00f3licas<\/em>, cap. IV, Carta circular N.\u00ba 6, 15 de septiembre de 1926.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Directorio de Misiones Ad Gentes, 168; op. cit. Redemptoris Missio, 91.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a los religiosos de la Congregaci\u00f3n del sant\u00edsimo Sacramento.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida <\/em><em>Contemplativa<\/em>, Ap\u00e9ndice, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Contemplativa<\/em>, Ap\u00e9ndice, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Avisos a un religioso<\/em>, 9.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Directorio de Seminarios Mayores, 209; op. cit. Pastores Dabo Vobis, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos, religiosas y laicos en Lima, Per\u00fa<\/em> (01\/02\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Directorio de Seminarios Mayores, 210; op. cit. cf. 1 Re 19, 11ss.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Optatam Totius<\/em>, 8.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Directorio de Seminarios Mayores, 211.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Constituciones, 136.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Cf. Directorio de Seminarios Mayores, 211.<\/p><p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Constituciones, 139.<\/p><p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Constituciones, 22; op. cit. San Juan Pablo II, Discurso a los Superiores Generales de \u00d3rdenes y Congregaciones religiosas (24\/11\/1978), 4.<\/p><p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Cf. <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 12. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Cf. <em>The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 15. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Cf. <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 12.\u00a0 [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 226.<\/p><p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Cf. Constituciones, 139; op. cit. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, Obras eucar\u00edsticas, ed. Eucarist\u00eda, 1963, 763-764.<\/p><p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 31.<\/p><p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Constituciones, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A las consagradas en Lima, Per\u00fa<\/em> (15\/05\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Heb 2, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 12; <em>op. cit<\/em>. Mt 25, 42-46. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Reggio Emilia, Italia<\/em> (06\/06\/1988).<\/p><p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Fulton Sheen, <em>Those Mysterious Priests<\/em>, cap. 12. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 139.<\/p><p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit<\/em>. San Pedro Juli\u00e1n Eymard, <em>Obras eucar\u00edsticas<\/em>, ed. Eucarist\u00eda, 1963, 763-764.<\/p><p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> <em>A los sacerdotes y religiosos en Kinshasa, Zaire<\/em> (04\/05\/1980).<\/p><p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> <em>A los misioneros oblatos de Mar\u00eda Inmaculada<\/em> (24\/09\/1998).<\/p><p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en <\/em><em>Bari, Italia<\/em> (26\/02\/1984).<\/p><p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 156; <em>op. cit<\/em>. San Juan Pablo II, <em>Alocuci\u00f3n en Roma a la Uni\u00f3n internacional de Superiores generales<\/em> (22\/05\/1986).<\/p><p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 202.<\/p><p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 203; cf. <em>Pastores Dabo Vobis<\/em>, 47.<\/p><p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Beato Giuseppe Allamano, As\u00ed los quiero yo, cap. 10, 181.<\/p><p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> 1 Co 13, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Benedicto XV, enc\u00edclica <em>Humani generis redemptionem<\/em>, n. 7.<\/p><p><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 40.<\/p><p><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> <em>Epistolario<\/em>, Carta 13, A un religioso carmelita descalzo, 14 de abril de 1589.<\/p><p><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Lc 18, 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Cf. Congregaci\u00f3n para los Institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apost\u00f3lica, <em>La vida fraterna en comunidad<\/em>. Congregavit nos in unum Christi amor, 17.<\/p><p><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 55.<\/p><p><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Lc 21, 36.<\/p><p><a href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 51.<\/p><p><a href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 52.<\/p><p><a href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 53.<\/p><p><a href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 86-87.<\/p><p><a href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> <em>Laudis Canticum<\/em>, 3.<\/p><p><a href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Cf. <em>The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 8. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a> <em>As\u00ed los quiero yo<\/em>, cap. 10, 178.<\/p><p><a href=\"#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a> <em>Principios y normas generales de la Liturgia de las Horas<\/em>, 20 y 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a> Cf. <em>The Priest Is Not His Own<\/em>, cap. 8. [Traducido del ingl\u00e9s]<\/p><p><a href=\"#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 300.<\/p><p><a href=\"#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 137.<\/p><p><a href=\"#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a> Cf. P. C. Buela, IVE, <em>Ars Participandi<\/em>, cap. 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a> <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 200.<\/p><p><a href=\"#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al clero, religiosos y laicos en T\u00e9ramo, Italia<\/em> (30\/06\/1985).<\/p><p><a href=\"#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a> Citado por San Juan Pablo II, <em>Carta al Superior General de la Congregaci\u00f3n de San Jos\u00e9, con ocasi\u00f3n del centenario de la muerte de San Leonardo Murialdo<\/em> (28\/03\/2000).<\/p><p><a href=\"#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Vigesimus Quintus Annus<\/em>, 10: \u201cnada de lo que hacemos en la Liturgia puede aparecer como m\u00e1s importante de lo que invisible, pero realmente, Cristo hace por obra del Esp\u00edritu\u201d.<em> Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, nota 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 2.<\/p><p><a href=\"#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 3; <em>op. cit<\/em>. Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, <em>Instrucci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n lit\u00fargica en los Seminarios<\/em>, 16.<\/p><p><a href=\"#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes<\/em><em>, religiosos y religiosas en <\/em><em>Mariazell, Austria<\/em> (13\/09\/1983).<\/p><p><a href=\"#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 27.<\/p><p><a href=\"#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 75.<\/p><p><a href=\"#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Buenos Aires, Argentina<\/em> (11\/06\/1982).<\/p><p><a href=\"#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a> Cf. <em>Benedictus<\/em>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes, religiosos y religiosas en Fano, Italia<\/em> (12\/08\/1984).<\/p><p><a href=\"#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A los sacerdotes en Todi<\/em>, <em>Italia<\/em> (22\/11\/1981).<\/p><p><a href=\"#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Al superior general de la Congregacion de San Jos\u00e9, con ocasi\u00f3n de la muerte de San Leonardo Murialdo<\/em> (28\/03\/2000).<\/p><p><a href=\"#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Epistolario<\/em>, Carta 11, A do\u00f1a Juana de Pedraza, 28 de enero de 1589.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p><div id=\"highlighter--hover-tools\" style=\"display: none;\"><div id=\"highlighter--hover-tools--container\"><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-copy\" title=\"Copy\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--separator\">\u00a0<\/div><div class=\"highlighter--icon highlighter--icon-delete\" title=\"Delete\">\u00a0<\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4349352 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4349352\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ab2ddbd\" data-id=\"ab2ddbd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-282f216 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"282f216\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser \u201csignos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios\u201d, sabi\u00e9ndose ellos mismos \u201clos primeros en ser perdonados\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7128,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[29,118,37,105,27,132,30,116,16,121,13,120,14],"class_list":["post-1116","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","tag-adoracion","tag-cristo","tag-devocion","tag-eucaristia","tag-fidelidad","tag-la-importancia-de-la-vida-de-oracion-en-un-religioso-del-ive","tag-liturgia","tag-misa-2","tag-oracion","tag-religiosos-2","tag-sacerdocio","tag-sacerdotes-2","tag-vida-consagrada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1116"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1495,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116\/revisions\/1495"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}