{"id":11078,"date":"2026-05-22T06:29:10","date_gmt":"2026-05-22T04:29:10","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=11078"},"modified":"2026-05-22T06:31:46","modified_gmt":"2026-05-22T04:31:46","slug":"la-astucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2026\/05\/22\/la-astucia\/","title":{"rendered":"La astucia"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11078\" class=\"elementor elementor-11078\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ab74d25 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"ab74d25\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-6904ed3\" data-id=\"6904ed3\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2684bfa elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2684bfa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>(astutia, sollertia, calliditas)<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s estudia la astucia como un vicio opuesto a la prudencia, pero que tiene cierta semejanza con ella. Astuto es el prudente, el que piensa, el pol\u00edtico, el \u201cvivo\u201d. El astuto es inteligente.<\/p>\n<p>Pero, a pesar de ser inteligente, no es de inteligencia recta. Usa de su inteligencia para lograr su objetivo, cualquiera sea el medio que se utilice.<\/p>\n<p>Para San Pablo, la astucia se opone a la manifestaci\u00f3n clara de la verdad. Astuto es el ap\u00f3stol que no predica la verdad, que falsifica la palabra de Dios: <em>\u201cPor esto, investidos de este ministerio de la misericordia de Dios, no desfallecemos, de que fuimos objeto, no desfallecemos, con astucia ni falsific\u00e1ndola palabra de Dios, manifestamos la verdad\u2026\u201d <\/em>(2Cor 4,1-3).<\/p>\n<p>En el comentario al texto Santo Tom\u00e1s nos ense\u00f1a que la astucia va contra la rectitud de intenci\u00f3n. Pues puede haber una obra exteriormente mala.<\/p>\n<p><em>\u201cEn la intenci\u00f3n se evita el mal, si la intenci\u00f3n es recta, y por esto dice NO PROCEDIENDO CON ASTUCIA, esto es, con astucia, simulaci\u00f3n, hipocres\u00eda, como los que obran falsamente, pretendiendo una cosa en lo exterior, mientras que en lo interior buscan otra\u201d <\/em>(<em>In <\/em>II Cor 4,3).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al ser un vicio de la intenci\u00f3n tiene en particular gravedad: que es oculto e interior. Y por lo tanto m\u00e1s dif\u00edcil de ver y de corregir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no solo es oculto. Hay otros vicios ocultos: la soberbia, la desesperanza, por ejemplo. Sino que su esencia es ocultar, no manifestar. De ah\u00ed que Santo Tom\u00e1s la relaciona con la simulaci\u00f3n, la hipocres\u00eda, la falsedad. Es la doblez, de la que habla la Escritura: <em>\u201cAborrezco la doblez y amo tu ley.\u201d <\/em>(Smo. 119,113)<\/p>\n<p>Hay personas que tienen gran capacidad de ocultar. Es t\u00edpico de los traidores. Pensemos en Judas: como habr\u00e1 ocultado su plan a Cristo y a los Ap\u00f3stoles. Hasta su mismo modo de entregarlo es oculto: \u201ccon un beso\u2026\u201d. El gesto del amor oculta el desprecio interior.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento encontramos el caso del sumo sacerdote On\u00edas, asesinado por el astuto Andr\u00f3nico: <em>\u201cAndr\u00f3nico se lleg\u00f3 donde On\u00edas, y, confiando en la astucia, estrech\u00e1ndole la mano y d\u00e1ndole la diestra con juramento, persuadi\u00f3 a On\u00edas, aunque a \u00e9ste no le faltaban sospechas, a salir de su refugio, e inmediatamente le dio muerte, sin respeto alguno a la justicia\u201d <\/em>(2Mac 4,34).<\/p>\n<p>Entre nosotros, la mala intenci\u00f3n se puede ocultar bajo el gesto piadoso, el rostro bondadoso, la sonrisa. Tambi\u00e9n bajo las l\u00e1grimas, que logran que el adversario baje la guardia y se compadezca. Por esto dec\u00eda el Martin Fierro: \u201cNo creo ni en la renguera del perro, ni en l\u00e1grimas de mujer\u201d.<\/p>\n<p>Al astuto conviene no concederle nada, pues f\u00e1cilmente si se le concede una verdad parcial, la utilizar\u00e1 para argumentar y deducir de ella, con mucha inteligencia, conclusiones err\u00f3neas, malas o menos buenas. Hay que ponerle rostro, como ense\u00f1a San Ignacio con el ejemplo de la mala mujer: \u201c\u2026 es propio de la mujer, cuando ri\u00f1e con alg\u00fan var\u00f3n, perder \u00e1nimo, dando huida cuando el hombre le muestra mucho rostro, y, por el contrario, si el var\u00f3n comienza a huir perdiendo \u00e1nimo, la ira, la venganza y ferocidad de la mujer es muy crecida y tan sin mensura\u2026\u201d (E.E. 325).<\/p>\n<p>La astucia se opone a la simplicidad. Simple es aquel que es uno, no dos: el de afuera y el de adentro.<\/p>\n<p>Los enemigos de la Fe, dice San Pablo, usan de la astucia<em>: \u201c\u2026para que ya no seamos ni\u00f1os, que fluct\u00faan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el juego enga\u00f1oso de los hombres, que para seducir emplean astutamente los artificios del error; sino que al contrario, abrazados a la verdad, en todo crezcamos en caridad\u2026\u201d <\/em>(Ef 4,14).<\/p>\n<p>Es propio del astuto \u201cjugar\u201d con las personas. Es \u201c\u00e1gil\u201d: avanza o retrocede, se r\u00ede o llora, se enoja o pide perd\u00f3n, se hace el amigo o se hace el ofendido, presiona o simula docilidad\u2026 todo esto es un juego enga\u00f1oso para lograr que piensen bien de \u00e9l, que le digan lo que quiere o\u00edr, que le den ese permiso que pide.<\/p>\n<p>Le es propio el \u201cseducir\u201d (y en esto la mujer es especialista). Seducir viene de <em>se-ducere<\/em>: esto es, conducir al otro consigo, es el arte de traer al otro a mi voluntad, empleando \u201clos artificios del error\u201d.<\/p>\n<p>Y cuantos artificios es posible utilizar. Podemos decir con San Luis Mar\u00eda: \u201cNo acabar\u00eda nunca si quisiera describir aqu\u00ed las vueltas y revueltas de la naturaleza\u2026\u201d (<em>Carta a los amigos de la Cruz<\/em>, n. 48).<\/p>\n<p>Pero en el mismo texto San Pablo nos da el medio de resistir a los astutos: \u201cAbrazados a la verdad\u201d. N\u00f3tese la fuerza de la expresi\u00f3n, pues no es suficiente una adhesi\u00f3n t\u00edmida y superficial cuando arrecian fuertes vientos.<\/p>\n<p>Firme adhesi\u00f3n al dogma. Pero no solo al dogma. Firme adhesi\u00f3n a las verdades espirituales, a la doctrina de los santos. Tampoco s\u00f3lo eso. Firme adhesi\u00f3n al mandato concreto del superior.<\/p>\n<p>Resumiendo un poco, podemos decir que al astuto le corresponde dos actos: el fabular y el enga\u00f1ar.<\/p>\n<p>El fabular (excogitare) es el acto por el cual piensa, imagina, recuerda, qu\u00e9 medios utilizar para lograr su objetivo. Ac\u00e1 entra mucho la cogitativa, la experiencia de las personas, la intuici\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido, no todo el que quiere ser astuto, puede.<\/p>\n<p>No le da ni para eso, y entonces \u201cse pisa\u201d, \u201cse entierra\u201d, se precipita. <em>\u201chay necios que ni siquiera saben hacer el mal\u201d <\/em>dice la Escritura (Ecl 19,20).<\/p>\n<p>El enga\u00f1ar es el acto exterior. Es la ejecuci\u00f3n de lo fabulado. Tambi\u00e9n en esto no todo el que quiere, puede.<\/p>\n<p>En la ejecuci\u00f3n, el primer medio es la palabra, \u201cpues ocupa el principal lugar entre los signos por los cuales el hombre significa algo a otro\u201d. De ah\u00ed que el dolo principalmente se atribuya a la locuci\u00f3n. Sin embargo tambi\u00e9n con los hechos se puede enga\u00f1ar.<\/p>\n<p>De ah\u00ed el cuidado que tenemos que tener en nuestras palabras. Es muy com\u00fan diferenciar entre \u201clo que dije\u201d, y \u201clo que quise decir\u201d. Esto evidencia el poco valor que le damos a las palabras. Las vaciamos de contenido racional, para llenarlas de contenidos afectivos.<\/p>\n<p>Que podamos decir: <em>\u201cJustos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos de astuto ni tortuoso\u201d <\/em>(Prov 8,8).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n con los hechos se ejercita la astucia: <em>\u201cHay quien va encorvado y enlutado, pero en su interior est\u00e1 lleno de enga\u00f1o. Lleva la cabeza baja y se hace el sordo, pero cuando menos lo piensas se te echa encima\u201d <\/em>(Ecl 19,23-24).<\/p>\n<p>La astucia es lo propio de demonio. Por eso es representado por la serpiente <em>\u201cel m\u00e1s astuto de todos los animales\u201d <\/em>(Gn 3,1), pues, como la serpiente, el astuto, avanza silenciosamente, se sabe esconder y disimular entre el follaje sabe esperar la ocasi\u00f3n oportuna, ataca repentinamente, es dif\u00edcil de agarrar y flexible y escurridizo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al respeto, San Pablo escrib\u00eda a los corintios: <em>\u201cPero temo que, al igual que la serpiente enga\u00f1\u00f3 a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes apart\u00e1ndose de la sinceridad con Cristo\u201d <\/em>(2Cor 11,3).<\/p>\n<p>La astucia, entre nosotros, se puede ejercitar entre superiores y s\u00fabditos.<\/p>\n<p>Casiano dice que el ABC de los monjes era dar cuenta de todo pensamiento malo y tentaci\u00f3n a los superiores.<\/p>\n<p>San Ignacio dice algo semejante: \u201cconviene en gran manera que los s\u00fabditos se den totalmente a conocer a sus superiores\u201d (Const. 34,4).<\/p>\n<p>Esta claridad de conciencia es lo m\u00e1s opuesto a la astucia, pues por ella se descubre nuestro interior, nuestras intenciones, buenas o malas.<\/p>\n<p>En la vida religiosa la astucia es el medio para lograr a la vez dos cosas opuestas: obedecer al superior y hacer mi propia voluntad. \u00bfY c\u00f3mo hago? Sencillamente haciendo que el superior mande lo que yo quiero hacer, que \u00e9l venga a mi voluntad. Y esto no es obediencia, aunque parezca.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los superiores pueden obrar con astucia, con cierto doblez. Con los s\u00fabditos hay que ser tan trasparentes como pretendemos que sean con nosotros.<\/p>\n<p>Pero esto no quita que el superior se reserve cosas, razones, cuando es para el bien de la comunidad.<\/p>\n<p>Procedamos, pues, en nuestra vida, como el mismo Cristo, \u201csiempre abrazado a la verdad\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(astutia, sollertia, calliditas) Santo Tom\u00e1s estudia la astucia como un vicio opuesto a la prudencia, pero que tiene cierta semejanza con ella. Astuto es el prudente, el que piensa, el pol\u00edtico, el \u201cvivo\u201d. El astuto es inteligente. 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