{"id":10982,"date":"2026-05-01T08:33:24","date_gmt":"2026-05-01T06:33:24","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=10982"},"modified":"2026-05-01T08:35:21","modified_gmt":"2026-05-01T06:35:21","slug":"el-altar-de-piedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2026\/05\/01\/el-altar-de-piedra\/","title":{"rendered":"El altar de piedra"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10982\" class=\"elementor elementor-10982\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-699f60a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"699f60a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b2ff677\" data-id=\"b2ff677\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e055647 elementor-align-center elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"e055647\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/nuestrocarisma.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/4.-EL-ALTAR-DE-PIEDRA-.pdf\" target=\"_blank\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Download Pdf<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-729f7c7 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"729f7c7\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a515d52\" data-id=\"a515d52\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cbe3243 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cbe3243\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En alguna ocasi\u00f3n el P. Buela se quejaba: \u201ctodav\u00eda hay muchos que no han advertido la importancia de esta realidad lit\u00fargica de los tres lugares donde se realiza la acci\u00f3n eucar\u00edstica: El altar, el amb\u00f3n y la sede<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>\u201d.<\/p><p>Por eso un domingo con ocasi\u00f3n de la festividad de Corpus Christi, dedic\u00f3 un serm\u00f3n a hablar pura y exclusivamente del altar<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. All\u00ed tiene expresiones tales como: \u201cEs el centro del templo. [\u2026] \u00a0Es mesa donde se sirve el <strong>banquete<\/strong> de los hijos de Dios, por eso se le pone encima mantel. Sobre \u00e9l, se reitera el milagro de la \u00daltima Cena en el Cen\u00e1culo de Jerusal\u00e9n. Se realiza la transubstanciaci\u00f3n.\u00a0Es \u2018s\u00edmbolo de Cristo\u2019<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, que fue el Sacerdote, la V\u00edctima y el Altar de su propio sacrificio, como dec\u00edan San Epifanio<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> y San Cirilo de Alejandr\u00eda<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Es el Altar vivo del Templo celestial<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. \u2018El altar de la Santa Iglesia es el mismo Cristo\u2019<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. [\u2026] Es <strong>ara<\/strong>. <strong>Sobre todo, es ara<\/strong>. Sobre \u00e9l se perpet\u00faa, a trav\u00e9s de los siglos y hasta el fin del mundo, de manera incruenta, el \u00danico sacrificio de la cruz\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p><p>Aqu\u00ed, aunque muy sucintamente, hemos de dedicar algunas l\u00edneas ha hablar del altar.<\/p><p>\u201cSin altar no hay templo. El templo no es otra cosa que acotar un espacio para abrigar la santidad del altar. El altar es la \u2018pieza capital del mobiliario eclesi\u00e1stico\u2019, es \u2018<em>alta res<\/em>\u2019, una cosa excelsa (<em>altar-altari<\/em>, deriva de <em>altus<\/em> = alta; <em>ara-arae<\/em> de <em>airo<\/em> = alzar, es el altar en forma cuadrada), no s\u00f3lo porque se levanta en lugar prominente, sino por la excelencia de su dignidad y de las funciones que sobre \u00e9l se celebran. El altar es como el alma al cuerpo\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p><p>\u201cEl altar, en torno al cual la Iglesia se re\u00fane en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, representa los dos aspectos de un mismo misterio: el altar del sacrificio y la mesa del Se\u00f1or\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Esta doble tipolog\u00eda fundamental hace posible tambi\u00e9n una doble posibilidad en cuanto a su forma, a saber: el altar <em>bloque de piedra<\/em>, en el que, sin abandonar el esquema general de mesa, se subraya m\u00e1s el aspecto de <strong>ara sacrificial<\/strong>; y el <em>altar-mesa<\/em>, sobre varias columnas o sobre un \u00fanico tronco central, que acent\u00faa el aspecto de mesa convivial\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p><p>En nuestro caso, seg\u00fan el estilo querido por el Fundador para los miembros del Instituto, el altar ha de ser de <strong>piedra<\/strong><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, ya que, seg\u00fan la pr\u00e1ctica tradicional de la Iglesia y seg\u00fan se halla expresado en el <em>C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico<\/em>, \u201cla mesa del altar fijo ha de ser de piedra, y adem\u00e1s de un solo bloque de piedra natural\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p><p>De ese modo se hicieron los altares de la Finca, de la capilla de la casa Beato Benito de Jes\u00fas en El Nihuil, en la Capilla del Seminario Menor, el de la Capilla de los Santos Inocentes de la Obra \u2018Coraz\u00f3n y Voluntad\u2019, el del Cementerio San Jos\u00e9 del Instituto, y del estudiantado de Santa Catalina.<\/p><p>La <em>Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano <\/em>(299) y el Pontifical Romano constantemente se\u00f1alan la centralidad del altar: \u201cel altar es el <strong>centro<\/strong> del espacio de la celebraci\u00f3n, su principio de unidad y el natural punto de referencia\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>; asimismo, se afirma con \u00e9nfasis la necesidad de la <strong>unicidad<\/strong> del altar. Esto hace que el altar sea el punto focal, el baricentro y el eje de convergencia de todo el edificio de lo cual se desprenden otras caracter\u00edsticas tales como la <em>independencia<\/em>, la <em>separaci\u00f3n de la pared<\/em> y el que pueda ser <em>circundado <\/em>(para la incensaci\u00f3n)<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><em>.<\/em><\/p><p>Ahora bien, \u201c\u2018<em>el altar tanto fijo como m\u00f3vil, se ha de reservar solamente al culto divino, excluido absolutamente cualquier uso profano<\/em>\u2019<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. En la pr\u00e1ctica la celebraci\u00f3n del misterio pascual es la <strong>\u00fanica acci\u00f3n<\/strong> que conviene al altar, toda otra actividad se considera fuera de lugar. La utilizaci\u00f3n, incluso transitoria u ocasional, de la mesa como simple repisa o estante sea dentro o fuera de la Misa lleva a una banalizaci\u00f3n o empobrecimiento del bien\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Por lo tanto, en el altar no se deben descansar los brazos, ni apoyar papeles, ni libros, ni utilizar el altar de \u2018armario\u2019 para guardar cosas (inclusos cosas de uso lit\u00fargico como vinajeras, candelabros, cajas de velas, etc.), ni poner arreglos florales encima, ni mucho menos se deben apoyar sobre el altar elementos de limpieza mientras se realiza el mantenimiento del presbiterio<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p><p>\u201cNo es casual\u201d, se\u00f1ala el P. Buela en su libro <em>Mi Parroquia<\/em>, \u201cque la <em>Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano <\/em>prescriba la m\u00ednima obstaculizaci\u00f3n posible de la superficie con una inequ\u00edvoca limitaci\u00f3n de los objetos presentes: \u2018sobre la mesa del altar se puede poner <strong>tan s\u00f3lo aquello que se requiere para la celebraci\u00f3n de la Misa<\/strong>, es decir, el Evangeliario desde el inicio de la celebraci\u00f3n hasta la proclamaci\u00f3n del Evangelio; y desde la presentaci\u00f3n de los dones hasta la purificaci\u00f3n de los vasos, el c\u00e1liz, con la patena, la p\u00edxide, en caso de que sea necesario, y el corporal, el purificador, la palia y el misal. Col\u00f3quese tambi\u00e9n de un <strong>modo discreto<\/strong> lo que pueda ser necesario para amplificar la voz del sacerdote\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Respecto a esto \u00faltimo, observando la disciplina del m\u00ednimo impedimento y obst\u00e1culo visual del altar, nos ense\u00f1\u00f3 el P. Buela a no usar \u201cen el altar el micr\u00f3fono \u2018jirafa\u2019 que compite con el c\u00e1liz principal, [sino] usar el micr\u00f3fono plano\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, ya que el micr\u00f3fono \u201cdemasiado visible en el altar, distrae la visi\u00f3n de lo esencial: las ofrendas\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> y el sacrificio eucar\u00edstico mismo.<\/p><p>Concluimos diciendo: \u201csin lugar a dudas, las celebraciones lit\u00fargicas ser\u00e1n, generalmente, lo que quiera y lo que sea el celebrante. A \u00e9l le corresponde cuidar todos los detalles para que la celebraci\u00f3n sea como corresponde\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Mi Parroquia. Cristo Vecino<\/em>. Parte I, cap. 2, 53; op. cit. Cf. <em>CEC<\/em>, 1182-1184.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> In memoriam de Don Jes\u00fas Luis Redondo, que hizo posible el altar de \u00f3nix blanco en la iglesia de La Finca.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Cf. nota 4.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> <em>Panarium<\/em>, II,I, Haeresis, 55.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> <em>De adoratione<\/em>\u2026, IX.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Cf. <em>Heb <\/em>4,14; 13,10.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Antiguo Pontifical Romano, <em>Consagraci\u00f3n del altar<\/em>, Or.\u00a0<\/p><p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> VoxVerbi 184, Carlos Buela, IVE, <em>Homil\u00eda con ocasi\u00f3n de la solemnidad de Corpus Christi <\/em>(6\/6\/1999).<\/p><p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Mi Parroquia. Cristo Vecino<\/em>. Parte I, cap. 2, 55.<\/p><p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>CEC<\/em>, 1383.<\/p><p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Mi Parroquia. Cristo Vecino<\/em>. Parte I, cap. 2, 56; op. cit. Julio Manzanares &#8211; Antonio Mostaza &#8211; Jos\u00e9 Luis Santos, <em>Nuevo Derecho parroquial<\/em>, BAC, Madrid 1994, 561.<\/p><p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 96.<\/p><p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>CIC<\/em>, can. 1236 \u00a7 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Jos\u00e9 Aldaz\u00e1bal, <em>Dizionario sintetico di liturgia<\/em>, Libreria Editrice Vaticana, Citt\u00e0 del Vaticano 2001, p. 22, vocablo \u00abAltare\u00bb.<\/p><p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> La soluci\u00f3n arquitect\u00f3nica facilita por una parte la participaci\u00f3n del pueblo en torno (si bien a una cierta<\/p><p>distancia) al altar, y adem\u00e1s las formas lit\u00fargicas de reverencia (incensaci\u00f3n).<\/p><p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>CIC<\/em>, can. 1239 \u00a7 1.<\/p><p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Mi Parroquia. Cristo Vecino<\/em>. Parte I, cap. 2, 59.<\/p><p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, pie de p\u00e1gina 30, <em>op. cit<\/em>. Daniel Cronin, \u00abEl Altar\u00bb, citado en CELAM, <em>La celebraci\u00f3n del misterio pascual. Manual de liturgia<\/em>, Bogot\u00e1 2003, t. I, 347.<\/p><p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Mi Parroquia. Cristo Vecino<\/em>. Parte I, cap. 2, 59-60; <em>op. cit<\/em>. <em>Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano<\/em>, 306.<\/p><p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Carlos Buela, IVE, <em>Ars celebrandi<\/em>, 31. Pues se\u00f1ala la <em>Instrucci\u00f3n General del Misal Romano<\/em>, 306: \u201cdisp\u00f3nganse de manera <strong>discreta<\/strong> aquello que quiz\u00e1s sea necesario para amplificar la voz del sacerdote\u201d.<\/p><p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Nuevo Diccionario de la Liturgia<\/em>, 160.<\/p><p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> <em>Directorio de Vida Lit\u00fargica<\/em>, 50.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Download Pdf En alguna ocasi\u00f3n el P. Buela se quejaba: \u201ctodav\u00eda hay muchos que no han advertido la importancia de esta realidad lit\u00fargica de los tres lugares donde se realiza la acci\u00f3n eucar\u00edstica: El altar, el amb\u00f3n y la sede[1]\u201d. 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