{"id":10430,"date":"2025-11-28T06:49:50","date_gmt":"2025-11-28T04:49:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=10430"},"modified":"2025-11-28T06:49:50","modified_gmt":"2025-11-28T04:49:50","slug":"la-fidelidad-a-las-constituciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/11\/28\/la-fidelidad-a-las-constituciones\/","title":{"rendered":"La fidelidad a las Constituciones"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10430\" class=\"elementor elementor-10430\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Dec\u00eda el papa Juan XXII: \u201cdadme un religioso que haya sido fiel toda su vida a su regla y constituciones y le canonizo sin m\u00e1s examen\u201d. De aqu\u00ed que tengamos que constantemente examinarnos sobre esto ya que es esencial a nuestra vida religiosa. No hay signo m\u00e1s claro de que uno progresa en la vida espiritual que la afectiva y efectiva observancia regular, tanto de la letra como del esp\u00edritu de aquello que est\u00e1 escrito. Podemos tener los \u00e9xitos m\u00e1s grandes (\u00e9xitos apost\u00f3licos, grandes constelaciones, gozar de una cierta paz, etc.) que si no hay un fiel cumplimiento de la regla de nada sirve. Por eso siempre debemos tener una gran confianza en nuestra vida religiosa y tambi\u00e9n una gran fidelidad a su cumplimiento.<\/p><h4><strong>Confianza en la regla<\/strong><\/h4><p>Ciertamente que es Dios el que da las gracias a los religiosos, pero es de Dios a trav\u00e9s de la regla que ha de esperarlo todo el religioso: la santidad y la perseverancia hasta la muerte. Esta es la forma preciosa que tenemos nosotros para alcanz.ar la santidad.<\/p><p>&#8211; <em>Certeza de que estamos en el buen camino<\/em>: Y esto es una grande gracia, para santificarnos, nos basta guardar cuidadosa y amorosamente nuestra regla. Es un camino tan derecho y seguro que el extrav\u00edo es imposible. Porque la santidad no consiste en otra cosa que en la plena conformidad de nuestra voluntad con la voluntad divina; y el religioso fiel a su regla no hace otra cosa sino cumplir en todo momento la voluntad de Dios expresada y contenida en la misma. Su vida entera se transforma en un ejercicio continuo de obediencia y amor a la voluntad de Dios.<\/p><p>&#8211; <em>Certeza de la perseverancia<\/em>: es la mejor garant\u00eda de que vamos a perseverar y mantenemos en la vida religiosa. Si somos fiel a las ense\u00f1anzas del fundador podemos estar seguros de que alcanzaremos la triple perseverancia:<\/p><ul><li>la perseverancia en la gracia: porque la fidelidad insobornable a su regla y constituciones supone en el religioso fiel una exquisita delicadeza de conciencia, y un profundo esp\u00edritu de oraci\u00f3n. Se podr\u00eda decir, que es imposible pecar si uno no se aparta del cumplimiento de su regla.<\/li><\/ul><ul><li>la perseverancia en la vocaci\u00f3n: porque es esta la mejor manera de enraizarse en la vocaci\u00f3n. El que trata de ser fiel hasta en las cosas m\u00e1s m\u00ednimas de las reglas dif\u00edcilmente se sentir\u00e1 tentado a traicionar los votos profesados. No existe garant\u00eda m\u00e1s firme de perseverancia en la vocaci\u00f3n que la pr\u00e1ctica exacta y minuciosa de la propia regla y constituciones.<\/li><\/ul><ul><li>la perseverancia final, ya que la regla es para el religioso \u201cla llave del para\u00edso\u201d, y visto que se muere como se vive, el ejercicio del cumplimiento fidel\u00edsimo de la regla es garant\u00eda segura de que el religioso morir\u00e1 fiel a los votos realizados. \u201cTodo el que muere besando el h\u00e1bito de su orden muere con la se\u00f1al m\u00e1s clara e inequ\u00edvoca de los predestinados\u201d.<\/li><\/ul><h4><strong>Los riesgos de la inobservancia<\/strong><\/h4><p>Si bien es cierto que debemos esperar todo del fiel cumplimiento de la regla, al mismo tiempo hay que temer todo de su inobservancia, que si es habitual y prolongada, puede convertirse en piedra de esc\u00e1ndalo para los dem\u00e1s y ocasi\u00f3n de ruina para nosotros. Estos son los principales riesgos que se suelen se\u00f1alar:<\/p><p>&#8211; <em>Vulgaridad de vida<\/em>: por lo general Dios trata como le tratan. \u201cDios se da todo solo al que se le da todo\u201d, dec\u00eda Santa Teresa. Y objetivamente, salirse de la regla, obrar por esp\u00edritu propio (aun en peque\u00f1as cosas), tener juicio privado sobre la aplicaci\u00f3n de la misma, es objetivamente colocarse fuera del orden providencial y sustraerse a la influencia del Esp\u00edritu Santo. Dios nos llam\u00f3 a la santidad en una familia religiosa y bajo su regla. Si uno se deja estar, las consecuencias van a ser inevitables: la languidez del alma, el debilitamiento de las virtudes y una vida espiritual extenuada. menos gracia, menos savia, y por tanto menos flores y menos frutos.<\/p><p>\u201cSin agua y sin sol, el alma se convierte en tierra seca y agostada, con poca y desmedrada vegetaci\u00f3n. Esta es la explicaci\u00f3n de muchas vidas religiosas, ni buenas ni malas, sino sencillamente insubstanciales. Es el triunfo de la sosera moral. Nada de estallidos de entusiasmo, ni un solo impulso para levantarse hacia el ideal. Una marcha continua e inacabable por el carril de la mediocridad, una perenne modorra y somnolencia espiritual, como si en el alma hubiera prendido la enfermedad del sue\u00f1o. Lo que la polilla para los vestidos y las babosas para las flores, eso son para el fervor las repetidas faltas de observancia\u201d.<\/p><p>&#8211; <em>Tibieza<\/em>: la violaci\u00f3n frecuente, injustificada, sin prop\u00f3sito de enmienda, de la regla o constituciones, trae consigo el pecado venial habitual, o sea, la tibieza. El que practica la observancia regular \u00fanicamente cuando rima con su gusto, el que con plena deliberaci\u00f3n y con frecuencia desprecia el silencio, se dispensa de algunos ejercicios o actos de comunidad, juzga y critica a los superiores, siembra la discordia con chismes maliciosos o imprudentes, descuida las delicadezas prescritas en lo tocante a la pobreza y a la modestia, sin duda alguna es un religioso que ha ca\u00eddo en la tibieza. Pecado terrible, abominable a los ojos de Dios \u201c<em>Conozco tus obras y que no eres ni frio ni caliente. Ojal\u00e1 fueras frio o caliente, m\u00e1s porque eres tibio y no eres caliente ni frio, estoy para vomitarte de mi boca<\/em>\u201d (Ap 3,15-16). De aqu\u00ed a caer en pecado mortal no hay nada m\u00e1s que un paso y algunos lo dan.<\/p><p>&#8211; <em>Pecado mortal: <\/em>si es una desgracia enorme para un cristiano, el pecado mortal es una verdadera cat\u00e1strofe para el religioso. Lo normal es que los religiosos no caigan en esto, sin embargo, as\u00ed como un buen religioso que tiene tal desgracia se levanta r\u00e1pido, no sucede lo mismo a aquellos que poco a poco se dejan caer irremediablemente en la tibieza. \u201cEn el orden moral, lo mismo que en el f\u00edsico, las muertes repentinas constituyen una excepci\u00f3n. Lo normal es acabar la vida por enfermedad o consumida por la vejez. El alma muere casi siempre v\u00edctima de la tibieza\u201d.<\/p><ul><li>Anemia. La violaci\u00f3n habitual de la regla engendra la tibieza, que es para el alma lo que la tuberculosis para el cuerpo: debilita el organismo agota las fuerzas y convierte la vida en una lenta agon\u00eda espiritual.<\/li><li>Desprecio de la ley lo ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s, \u201cla frecuencia del pecado dispone al desprecio de la ley\u201d y el desprecio formal de la ley constituye pecado grave.<\/li><li>Ilusi\u00f3n de la conciencia. La tibieza oscurece el juicio y falsea la conciencia. Desde las infracciones leves se va pasando poco a poco a faltas m\u00e1s importantes, y hasta graves, para terminar sin darse cuenta en infidelidades enormes. \u201cIndecisa y borrosa la l\u00ednea de separaci\u00f3n entre el pecado mortal y el venial, sobre esta cuerda floja se cabalga alegre y peligrosamente\u201d. Se hace en la inteligencia una regla dudosa que trabaja a capricho del transgresor. Las delicadezas de conciencia aparecen como \u201cescr\u00fapulos\u201d y \u201cestrechez de esp\u00edritu\u201d. Y as\u00ed poco a poco, casi sin darse cuenta se comienza a bajar estrepitosamente.<\/li><li>Escandalo de los dem\u00e1s. Pocas cosas se propagan con tanta facilidad en una comunidad religiosa como el mal ejemplo de alguno de sus miembros. Y as\u00ed el hecho de ser uno falsamente laxo induce a los dem\u00e1s y a toda la comunidad a quebrantar puntos b\u00e1sicos de la observancia.<\/li><li>Castigo divino. Bastara solamente descuidar una sola de esas precauciones para encontrarse en una situaci\u00f3n comprometida o para que surja una tentaci\u00f3n grav\u00edsima que, por justo castigo de Dios, no se logre resistir <em>l <\/em>Cuantas ca\u00eddas profundas y escandalosas se hubiesen podido evitar con un poco m\u00e1s de cuidado y de respeto a las prescripciones sant\u00edsimas de la regla! <em>Deus non deserit nisi prius deseratur <\/em>dice el concilio de Trento: \u201cDios no abandona a nadie si antes no le abandonamos nosotros a \u00c9l\u201d.<\/li><\/ul><p>&#8211; <em>P\u00e9rdida de la vocaci\u00f3n: <\/em>Gracia excepcional \u2013la mayor de todas despu\u00e9s de la redenci\u00f3n y del bautismo,<\/p><p>seg\u00fan San Alfonso\u2013, la vocaci\u00f3n religiosa puede perderse culpablemente. Es cierto que no todos los religiosos que abandonan la vida religiosa son reos de infidelidad a su vocaci\u00f3n. Pueden existir causas del todo inculpables que autoricen y aconsejen la vuelta a la vida seglar. Pero lo habitual es al rev\u00e9s, generalmente la vuelta al mundo supone una verdadera deslealtad para con Dios. Siempre ser\u00e1 verdad la frase de San Pablo en la carta a los Romanos: \u201c<em>los dones y la vocaci\u00f3n de Dios son irrevocables<\/em>\u201d.<\/p><p>&#8211; <em>Condenaci\u00f3n eterna: <\/em>los religiosos ca\u00eddos en el infierno se ban condenado, sin excepci\u00f3n alguna, por<\/p><p>culpa de su inobservancia. Ya que si la fidelidad a la regla hasta en sus detalles m\u00e1s m\u00ednimos es una de las se\u00f1ales m\u00e1s claras de predestinaci\u00f3n y prenda infalible de salvaci\u00f3n, el esp\u00edritu de irregularidad constituye, por el contrario, una de las se\u00f1ales m\u00e1s temibles de maldici\u00f3n eterna. hay que repetirlo muchas veces: las almas consagradas no se lanzan de un salto y de cabeza al abismo, se deslizan y caen en el dulce e insensiblemente &#8230;<\/p><h4><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h4><p>Procuremos siempre tener una gran fidelidad a nuestras constituciones, a su letra y a su esp\u00edritu que nosotros por gracia particular hemos tenido la gracia de mamarlo del mismo fundador, que lo hemos conocido, hemos vivido con \u00e9l. M\u00e1s facilidad creo que es imposible. Y aun hasta en las cosas m\u00e1s m\u00ednimas, que no es detalle. Don Orione les hablaba a sus religiosos del m\u00e1ximo cuidado que ten\u00edan que poner en conservar el esp\u00edritu, aun hasta en los detalles m\u00e1s peque\u00f1os. San Agust\u00edn dec\u00eda: \u201cLo que es peque\u00f1o es peque\u00f1o, pero ser fiel a lo peque\u00f1o es una cosa muy grande\u201d. Como Santa Teresita que se dec\u00eda que ten\u00eda \u201cuna terca y terrible obstinaci\u00f3n en cumplir el deber en las cosas m\u00e1s peque\u00f1as por amor al Amado\u201d. A esta fidelidad exquisita a lo peque\u00f1o se debe el que sea, en frase de San P\u00edo X, \u201cla santa m\u00e1s grande de los tiempos modernos\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda el papa Juan XXII: \u201cdadme un religioso que haya sido fiel toda su vida a su regla y constituciones y le canonizo sin m\u00e1s examen\u201d. 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