{"id":10241,"date":"2025-09-12T06:44:10","date_gmt":"2025-09-12T04:44:10","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=10241"},"modified":"2025-09-12T07:04:58","modified_gmt":"2025-09-12T05:04:58","slug":"tu-eres-mi-altar-y-seras-tambien-mi-victima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2025\/09\/12\/tu-eres-mi-altar-y-seras-tambien-mi-victima\/","title":{"rendered":"T\u00fa eres mi altar y ser\u00e1s tambi\u00e9n mi v\u00edctima"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10241\" class=\"elementor elementor-10241\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8720a2f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8720a2f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0e23597\" data-id=\"0e23597\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e55be2d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e55be2d\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3 style=\"text-align: center;\"><em>Memoria de la Beata Concepci\u00f3n Cabrera de Armida<\/em><\/h3><p>\u00a0<\/p><p><strong>[Exordio]<\/strong> Celebramos hoy la memoria de una gran mujer, la memoria de la Beata Concepci\u00f3n Cabrera de Armida. Ella naci\u00f3 en San Luis Potos\u00ed, M\u00e9xico, en 1862 y muri\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico (DF) en 1937. Fue hija, novia, esposa, madre, viuda, abuela, fundadora, m\u00edstica, escritora, ap\u00f3stol infatigable de Jesucristo y a\u00fan por indulto especial de San P\u00edo X, sin abandonar nunca su \u00e1mbito familiar, muri\u00f3 can\u00f3nicamente religiosa, entre los brazos de sus hijos. Fue declarada Venerable por San Juan Pablo II el 20 de diciembre de 1999, en Roma y fue beatificada el 4 de mayo de 2019 (hace apenas 6 a\u00f1os) en la Bas\u00edlica de Guadalupe.<\/p><h4><strong>Esposa y madre<\/strong><\/h4><p>Desde su ni\u00f1ez, se sinti\u00f3 atra\u00edda por Jes\u00fas; m\u00e1s tarde por <em>Jes\u00fas Crucificado<\/em>, pero de una manera original, in\u00e9dita: por los <em>dolores internos <\/em>de Cristo, <em>Sacerdote y Hostia<\/em>, Sacerdote y V\u00edctima en sus menores acciones, a partir de su \u201c<em>Ecce venio\u201d<\/em> hasta su \u201c<em>Consumatum es<\/em>t\u201d sobre la Cruz. Y as\u00ed, paulatinamente, esta mujer simple en su exterior, casada, y madre de nueve hijos se va identificando con Cristo. Todos quienes la conocieron declaran que era la mujer m\u00e1s normal del mundo. Una de sus hijas declar\u00f3: \u201cSiempre me pareci\u00f3 la mujer m\u00e1s normal del mundo. Tuvo que hacerme muchas amonestaciones. Jam\u00e1s la vimos en \u00e9xtasis\u201d. Y el m\u00e1s chico de sus hijos dijo: \u201cEra muy afectuosa pero reprend\u00eda con firmeza cuando uno se comportaba mal\u201d. Sin embargo vivi\u00f3 su vida cotidiana transfigurada. Y aunque nada de su exterior delatara el caudal de su vida interior, leer su diario o sus escritos nos revela a una m\u00edstica de alto calibre. Es hermoso leer, por ejemplo, los prop\u00f3sitos que hac\u00eda en sus ejercicios espirituales, muy concretos, muy pr\u00e1cticos. Les leo algunos: \u201c<em>Con mi marido: <\/em>tendr\u00e9 cuidado de no perder su confianza antes gan\u00e1rmela m\u00e1s y m\u00e1s; inform\u00e1ndome de sus negocios, pedir\u00e9 luz a Dios para aconsejarlo rectamente. Procurar\u00e9 que siempre encuentre en m\u00ed consuelos santos, dulzura y abnegaci\u00f3n completa\u201d. \u201c<em>Con mis hijos<\/em>: tendr\u00e9 especial cuidado y vigilancia. No les fastidiar\u00e9 carg\u00e1ndoles de rezos y haci\u00e9ndoles pesada la piedad; todo lo contrario, procurar\u00e9 hacerla agradable a sus ojos y que naturalmente la busquen comenzando a dar vuelo al alma con peque\u00f1as jaculatorias\u201d. Por eso su mensaje, su ejemplaridad de vida es para todos: para laicos, para religiosos, para los sacerdotes mismos.<\/p><p>F\u00edjense ustedes: a los 10 a\u00f1os recibe su primera comuni\u00f3n, a los 22 a\u00f1os se casa con Pancho, como cari\u00f1osamente llamaba a su esposo el sr. Francisco Armida, a los 35 a\u00f1os ya experimenta el matrimonio espiritual con Cristo, a los 39 a\u00f1os queda viuda, a los 44 a\u00f1os recibe la extraordinaria gracia de la encarnaci\u00f3n m\u00edstica.<\/p><p>Esta joven casada, rebosante de amor a su marido y a sus hijos ten\u00eda un deseo irresistible de amar a Cristo, Maestro de su coraz\u00f3n y norma suprema de todos sus amores. Pero su deseo de imitar a Cristo no era para Conchita una utop\u00eda, un sue\u00f1o en el aire, sino algo muy concreto en su vida cotidiana: \u201cDebo reproducir a Jes\u00fas en m\u00ed, por medio de las virtudes transformativas, es decir, <strong>por medio de la Cruz, que es la que m\u00e1s asimila a \u00c9l<\/strong>. Quiere Jes\u00fas de m\u00ed no un Cristo en las pobrezas de Bel\u00e9n&#8230; No un Cristo en el ocultamiento de Nazareth, no un Cristo en el ciclo de su vida p\u00fablica, sino un Cristo en las ignominias, abandonos y crucifixiones del Calvario y de la Eucarist\u00eda. Debo pues reproducir en m\u00ed a Cristo Crucificado\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Ella tiene una frase que a nuestro fundador siempre le gustaba repetir, especialmente cuando uno pasaba por tiempos de particular dificultad: <strong><em>\u201c\u00a1La cruz fecunda todo cuanto toca!<\/em><\/strong>\u201d. Y la dec\u00eda como preludio de buen augurio, como que algo bueno va a pasar, muchos frutos se van a conseguir\u2026<\/p><h4><strong>La encarnaci\u00f3n m\u00edstica<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h4><p>Pues bien, un 24 de marzo Jes\u00fas le dice a Conchita: \u201cQuiero que seas m\u00eda&#8230;, que me pertenezcas enteramente; que todos tus afectos sean para M\u00ed; quiero limpio de todo polvo ese lugar de mi descanso; tu coraz\u00f3n\u201d y le concedi\u00f3 la extraordinaria gracia de la encarnaci\u00f3n m\u00edstica. Gracia que a pesar de ser poco frecuente es una gracia de transformaci\u00f3n en Cristo recibida en germen en el bautismo y a la que todos estamos llamados como San Juan de la Cruz por ejemplo repite en sus obras: que Dios nos ha llamado a ser deiformes, a ser \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d, etc. para lo cual es necesario pasar por las noches, por las purificaciones de la cruz. Estando ya su alma purificada, nuestro Se\u00f1or le dice a Conchita: \u201cEl Verbo s\u00f3lo se encarn\u00f3 y se encarna m\u00edsticamente en las almas para ser sacrificado. Es el fin de todas las encarnaciones m\u00edsticas&#8230; Tu Verbo se acaba de encarnar m\u00edsticamente en tu coraz\u00f3n&#8230; para ser sacrificado constantemente en un altar, no de piedra, sino en un templo vivo del Esp\u00edritu Santo[\u2026]. Quiere el Padre <strong>que Yo, unido con tu alma de v\u00edctima, haga que me sacrifiques e inmoles con ese su mismo amor en favor de un mundo que necesita una conmoci\u00f3n y una gracia de esa naturaleza para volver en s\u00ed, abrazarse de la Cruz y salvarse<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p><p>Esta gracia extraordinaria de la encarnaci\u00f3n m\u00edstica la hace tomar conciencia de su car\u00e1cter sacerdotal de una manera singular, y Jes\u00fas mismo le ense\u00f1a: \u201cEres <strong>altar y sacerdote al mismo tiempo<\/strong>, pues tienes contigo la sacrosanta V\u00edctima del Calvario y de la Eucarist\u00eda, la cual puedes ofrecer constantemente al Eterno Padre por la salvaci\u00f3n del mundo. Este es el fruto m\u00e1s precioso del grande favor que he obrado en ti al encarnar en tu coraz\u00f3n&#8230; <strong>T\u00fa eres mi altar y ser\u00e1s tambi\u00e9n mi v\u00edctima<\/strong>: <strong>en mi uni\u00f3n ofr\u00e9cete y ofr\u00e9ceme a cada instante al Eterno Padre con el fin tan noble de salvar a las almas, y darle gloria<\/strong>. <strong>Olv\u00eddate de todo, hasta de ti misma, y que \u00e9sta sea tu ocupaci\u00f3n constante<\/strong>. Tienes una misi\u00f3n sublime: la misi\u00f3n del sacerdote y mira a mi bondad y agrad\u00e9cela, que sin saberlo t\u00fa te ha dado lo que tanto has anhelado y a\u00fan m\u00e1s, el poder ser sacerdote, no teni\u00e9ndome en tus manos, pero s\u00ed en tu coraz\u00f3n y sin apartarme jam\u00e1s. Pero cumple con el fin grandioso de esta gracia que como ves no s\u00f3lo es para ti, sino universal, oblig\u00e1ndote a que con toda la pureza que puede existir seas al mismo tiempo altar y v\u00edctima, la cual consuma en el holocausto que le plazca la otra V\u00edctima, \u00danica que puede salvar al mundo\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p><p>La Beata Conchita recibi\u00f3 esta gracia extraordinaria, pero tambi\u00e9n todos nosotros, religiosos, laicos y sacerdotes estamos llamados a ofrecer en el altar de nuestras vidas, de nuestros corazones un sacrificio agradable a Dios. En este sentido ense\u00f1a el Concilio Vaticano II: \u00ab<em>pues todas sus obras, preces y proyectos apost\u00f3licos, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y de cuerpo, si se realizan en el Esp\u00edritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pacientemente, se convierten en <\/em>\u2018<em>hostias espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo\u2019<\/em> (1 P 2,5)\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p><p>Conchita, muy humilde, le pide a Cristo que le ense\u00f1e c\u00f3mo usar de esa gracia a lo cual Jes\u00fas le dice que: \u201cEl fin principal de esa gracia es la <strong>transformaci\u00f3n<\/strong>, uniendo tus quereres a los m\u00edos, tu voluntad a la m\u00eda, tu inmolaci\u00f3n a la m\u00eda. Debes, toda pura y sacrificada en tu cuerpo y en tu alma, ofrecerte y ofrecerme al Padre celestial a cada instante, a cada respiraci\u00f3n a ser posible, en favor primeramente de mis sacerdotes y de mi Iglesia, \u2026del mundo entero, de los buenos y de los malos. Debes transformarte en caridad, es decir en M\u00ed, que soy todo caridad, matando al hombre viejo y teniendo conmigo un solo coraz\u00f3n y sentir. [\u2026] <strong>Reproduce mi vida en ti<\/strong>, pero con el tinte del sacrificio, siendo un vivo holocausto para mi gloria. Sola nada vales pero en mi uni\u00f3n cumplir\u00e1s tu misi\u00f3n en la tierra salvando almas en el secreto holocausto que s\u00f3lo Dios ve\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Y agrega: \u201c<strong>Quiero que seas mi hostia<\/strong> y que tengas intenci\u00f3n renovada muchas veces de noche y de d\u00eda de ofrecerte en mi uni\u00f3n, en todas las patenas de la tierra: que transformada en M\u00ed por el dolor, por el amor y por las virtudes, se levante al cielo este grito de tu alma en mi uni\u00f3n: <em>\u2018<strong>Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre<\/strong><\/em>\u2019\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p><p><strong>[Peroratio]<\/strong> Y ese es en definitiva nuestro programa. El maravilloso y nobil\u00edsimo oficio al que Dios nos ha llamado a nosotros los que somos religiosos y a los que como la Beata Concepci\u00f3n Cabrera son laicos en su Iglesia, a hacer de nuestras vidas y de nuestras muertes un holocausto agradable a Dios. Fundir nuestra vida en la del Verbo Encarnado, o dicho de otro modo, vaciarnos por completo de nosotros mismos para que el mismo Verbo se vac\u00ede en nosotros y nos transforme en \u00c9l.<\/p><p>Y esa es la gracia que hoy en esta Santa Misa le pedimos a nuestro Se\u00f1or por intercesi\u00f3n de la Beata Concepcion Cabrera de Armida.<\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> <em>Diario<\/em> T. 43, p. 138, septiembre 16, 1921.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Diario <\/em>T. 28, p. 129-131, octubre 22, 1907.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Diario<\/em> T. 22, pp. 409-410, junio 21, 1906.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Lumen Gentium<\/em>, 34.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Diario<\/em> T. 39, p. 166-169, junio 30, 1914.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Diario<\/em> T. 40. p. 289-295, junio 6, 1916.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memoria de la Beata Concepci\u00f3n Cabrera de Armida \u00a0 [Exordio] Celebramos hoy la memoria de una gran mujer, la memoria de la Beata Concepci\u00f3n Cabrera de Armida. 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