{"id":1017,"date":"2020-07-01T10:00:18","date_gmt":"2020-07-01T08:00:18","guid":{"rendered":"http:\/\/nuestrocarisma.org\/?p=1017"},"modified":"2020-10-02T11:50:40","modified_gmt":"2020-10-02T09:50:40","slug":"senorio-sacerdotal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrocarisma.org\/index.php\/2020\/07\/01\/senorio-sacerdotal\/","title":{"rendered":"Se\u00f1or\u00edo sacerdotal"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1017\" class=\"elementor elementor-1017\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-27eb4839 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"27eb4839\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4268ef33\" data-id=\"4268ef33\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4aa457c1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4aa457c1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cSe\u00f1or\u00edo sacerdotal\u201d<\/strong><br \/><em>\u201cVivan en plenitud la reyec\u00eda y el se\u00f1or\u00edo cristiano y sacerdotal\u201d<\/em> <em>Constituciones, <\/em>214<\/p><p>\u201cQueremos formar almas sacerdotales y de sacerdotes que no sean \u2018tributarios\u2019<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, declara con toda firmeza y claridad nuestro derecho propio.<\/p><p>\u00bfQu\u00e9 es ser tributario? Nos lo explican tambi\u00e9n nuestros documentos: \u201cTributario [\u2026] es el que reconoce el se\u00f1or\u00edo que otro tiene sobre s\u00ed y <em>paga algo<\/em> como manifestaci\u00f3n de ello. Tributario significa: \u2018ofrecer o manifestar veneraci\u00f3n como prueba de agradecimiento o veneraci\u00f3n (&#8230;) es el que se subordina \u2013<em>indebidamente<\/em>\u2013, a los poderes temporales, a las modas culturales, al esp\u00edritu del mundo, como si fuesen el fin \u00faltimo en lugar de Dios\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.\u00a0 As\u00ed entendido, cuando el sacerdote es tributario se convierte en vasallo que le entrega algo a su amo en reconocimiento de su se\u00f1or\u00edo. Y como magn\u00edficamente explicaba el M\u00edstico Doctor de Fontiveros, San Juan de la Cruz: \u201cas\u00ed, el que ama criatura, tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, <em>m\u00e1s bajo<\/em>; porque el amor no s\u00f3lo iguala, m\u00e1s a\u00fan sujeta al amante a lo que ama\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> y todo \u201cse\u00f1or\u00edo temporal y libertad temporal delante de Dios ni es reino ni libertad\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>1. Tributarios: incapaces de coherencia<\/strong><\/h4><p>Pongamos ejemplos m\u00e1s concretos, ya que hist\u00f3ricamente se han dado varias formas de tributarismo por parte de algunos miembros de la Iglesia. Para ilustrar: \u201cDentro del movimiento protestante esto se hizo muy patente, porque ellos tuvieron que pagar las concesiones que hicieron al poder temporal con el objeto de triunfar en su rebeld\u00eda contra la Iglesia. As\u00ed quedaron sujetos al pr\u00edncipe, que aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n de adue\u00f1arse de las riquezas de la Iglesia Cat\u00f3lica y de las conciencias de los s\u00fabditos\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Pero m\u00e1s contempor\u00e1neamente aun, \u201cson tributarios los progresistas que intentan conciliar su supuesta fe cat\u00f3lica con las ideolog\u00edas modernas. Supuesta fe cat\u00f3lica porque no es cat\u00f3lico quien adhiere a principios y normas que no est\u00e1n en consonancia con la fe y tradici\u00f3n de la Iglesia; ni quien intenta sujetar la Iglesia al poder civil\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Por eso son tributarios tambi\u00e9n quienes en un af\u00e1n por atraer vocaciones proponen un estilo de vida \u2018atenuado\u2019 hasta llegarse a acomodarse a un modelo de vida mundano, que deja de lado la radicalidad de la belleza y val\u00eda del seguimiento de Cristo Crucificado. O quienes quitan fuerza y solidez a la formaci\u00f3n doctrinal que ofrecen, diluy\u00e9ndola para adaptarse a doctrinas pasajeras, o mejor dicho, abrazando una doctrina que \u201creh\u00faye toda clasificaci\u00f3n y tiene una sola nota distintiva y caracter\u00edstica, que es la nota de perfecta y absoluta <em>incoherencia<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> y que m\u00e1s bien parece rendir culto a la dilog\u00eda<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>, a la ambig\u00fcedad, a la multiplicidad de sentidos, al equ\u00edvoco y a la anfibolog\u00eda<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Estos tales se espantan considerando que \u2018no es normal\u2019 que un Instituto florezca en vocaciones precisamente por ofrecer un \u201ctestimonio de lo Trascendente\u201d, por la austeridad y tenor de vida, por el ambiente espiritual y de serena alegr\u00eda que se vive en sus comunidades, por el fervor en las obras apost\u00f3licas, por la solidez de su formaci\u00f3n radicada en la m\u00e1s absoluta fidelidad a la Tradici\u00f3n de la Iglesia y a las ense\u00f1anzas del Magisterio Pontificio, siendo precisamente las vocaciones una prueba concreta de la bondad de Dios, y las obras de los religiosos que viven en comuni\u00f3n con los leg\u00edtimos Pastores y son fieles a su vocaci\u00f3n en la Iglesia, una manifestaci\u00f3n del reino de paz que el Se\u00f1or nos ha prometido y ganado con su cruz y su resurrecci\u00f3n.<\/p><p>Se comportan tambi\u00e9n como tributarios aquellos que hacen uso de \u201cpretextos\u201d para \u201coponerse a la evangelizaci\u00f3n\u201d, como ense\u00f1aba clarividentemente San Juan Pablo II: \u201cNo faltan tampoco\u00a0<em>dificultades internas\u00a0<\/em>al Pueblo de Dios, las cuales son ciertamente las m\u00e1s dolorosas. Mi predecesor Pablo VI se\u00f1alaba, en primer lugar, \u00abla falta de fervor, tanto m\u00e1s grave cuanto que viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusi\u00f3n, en la acomodaci\u00f3n al ambiente y en el desinter\u00e9s, y sobre todo en la falta de alegr\u00eda y de esperanza\u00bb<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.\u00a0Grandes obst\u00e1culos para la actividad misionera de la Iglesia son tambi\u00e9n las divisiones pasadas y presentes entre los cristianos<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>,\u00a0la descristianizaci\u00f3n de pa\u00edses cristianos, la disminuci\u00f3n de las vocaciones al apostolado, los antitestimonios de fieles que en su vida no siguen el ejemplo de Cristo. Pero una de las razones m\u00e1s graves del escaso inter\u00e9s por el compromiso misionero es la mentalidad indiferentista, ampliamente difundida, por desgracia, incluso entre los cristianos, enraizada a menudo en concepciones teol\u00f3gicas no correctas y marcada por un relativismo religioso que termina por pensar que \u00abuna religi\u00f3n vale la otra\u00bb. Podemos a\u00f1adir -como dec\u00eda el mismo Pont\u00edfice- que no faltan tampoco \u00abpretextos que parecen oponerse a la evangelizaci\u00f3n. Los m\u00e1s insidiosos son ciertamente aquellos para cuya justificaci\u00f3n se quieren emplear ciertas ense\u00f1anzas del Concilio\u00bb\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Del mismo modo son tributarios quienes intentan tergiversar prescripciones del Derecho Can\u00f3nico, o del derecho propio, buscando salvaguardar la propia comodidad y volviendo a hacer cierto con ello que las \u201cdificultades internas al Pueblo de Dios, son ciertamente las m\u00e1s dolorosas\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>. Acaso \u00bfno se dan cuenta que \u201clos hombres que esperan a Cristo son todav\u00eda un n\u00famero inmenso\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> y que \u201cno existe misi\u00f3n sin misioneros\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> y que no habr\u00e1 misioneros si no hay quien los env\u00ede?<\/p><p>No menos tributarios resultan los que critican lo que <em>de hecho se hace<\/em> por la evangelizaci\u00f3n: critican ya la falta de medios, ya la escasez de misioneros, ya la \u2018calidad\u2019 de la obra; todo lo critican, olvid\u00e1ndose de que Dios es el Art\u00edfice de la misi\u00f3n. Sin distinguir como corresponde est\u00e1n criticando a Dios y se oponen, vanamente, a los planes de Dios, pero Dios <em>se r\u00ede de ellos<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Un \u00faltimo ejemplo: son tributarios quienes consideran una temeridad el encarar obras confiando en la Divina Providencia. Y por miedo a que les falte lo necesario o con hambre de seguridades materiales, entregan sus obras a organizaciones civiles o al Estado, corrompiendo a las Instituciones cat\u00f3licas y abandonando la realidad de la confianza en la Providencia Divina<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a>. Se olvidan \u00e9stos tales de que \u201cel peligro corporal no amenaza a aquellos que, con la intenci\u00f3n de seguir a Cristo, abandonan todas sus cosas, confi\u00e1ndose a la Divina Providencia\u201d<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Nosotros no s\u00f3lo como sacerdotes y miembros del Instituto del Verbo Encarnado, sino tambi\u00e9n como simples cristianos tenemos \u201cno s\u00f3lo el derecho y el deber, sino tambi\u00e9n la satisfacci\u00f3n y el honor de confesar el excelso se\u00f1or\u00edo de Dios sobre las cosas y sobre los hombres\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a>. Por eso, expl\u00edcitamente se nos dice: \u201cEl sacerdote <em>no debe<\/em> ser tributario por raz\u00f3n de su investidura y de su ministerio. Debe transmitir la verdad de Dios, aun a costa de su sangre. Debe trasmitir la santidad de Dios aceptando ser un signo de contradicci\u00f3n. Debe transmitir la voluntad de Dios hasta dar la vida por las ovejas\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Enti\u00e9ndase bien que el ser tributario implica de alg\u00fan modo perder la identidad cristiana, que hace que uno se deje llevar por la mundanidad y ceda ante el discurso de quien le propone renunciar al reconocimiento existencial del se\u00f1or\u00edo de Dios sobre todas las cosas, sobre la sociedad y sus cuerpos intermedios, llegando a ser <em>incapaz de coherencia<\/em>. Con marcado \u00e9nfasis nos advert\u00eda esto el Santo Padre Francisco al decir: \u201cla mundanidad destruye nuestra identidad cristiana, nos conduce a la doble vida \u2212la que es apariencia y la que es verdadera\u2212 y te aleja de Dios\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso, sigue ense\u00f1ando el derecho propio: \u201cEl sacerdote (y todo cristiano) es un hombre de dos reinos: Es ciudadano del Reino de Dios y es ciudadano del reino de la tierra. Cuando el sacerdote deviene tributario, se vuelve <em>traidor<\/em> por partida doble: traiciona al Reino de los Cielos y traiciona al reino de la tierra, porque no le da a este lo que este le reclama, que es la verdad y la libertad que s\u00f3lo vienen del Reino de Dios\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a>. En efecto, el se\u00f1or\u00edo cristiano y sacerdotal que se pide de los miembros del Instituto exige -por lealtad al mundo y por lealtad a Dios- el ser \u201cindependientes frente a las m\u00e1ximas, burlas y persecuciones del mundo, s\u00f3lo dependiendo de nuestra recta conciencia iluminada por la fe; dispuestos al martirio por lealtad a Dios, lo que constituye el rechazo pleno y total del mundo malo\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que a nosotros nos compete la sujeci\u00f3n y \u201centrega generosa al servicio de Jesucristo, el \u00fanico Rey que merece ser servido\u201d<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a>, a fin de alcanzar de ese modo \u201cuna realeza efectiva, aunque espiritual, sobre los hombres, aun sobre los que tienen poder y autoridad, y aun sobre los que abusan de ella\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a>. Actuar de otro modo es ser tributarios y ser tributarios es un antitestimonio, es una incoherencia.<\/p><p>\u00bfPor qu\u00e9 decimos esto? Porque \u201ctodo antitestimonio, toda incoherencia entre c\u00f3mo se expresan los valores o ideales, y c\u00f3mo se viven de hecho, toda b\u00fasqueda de s\u00ed mismo y no del Reino de Dios y su justicia<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a>, toda falsificaci\u00f3n de la palabra de Dios<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> comporta alg\u00fan pactar, transigir, capitular, negociar, conceder, o hacer componendas con el esp\u00edritu del mundo.<\/p><p>En este sentido \u201clos hip\u00f3critas viven de \u2018apariencia\u2019. Y como \u2018pompas de jab\u00f3n\u2019 esconden la verdad a Dios, a los dem\u00e1s y a s\u00ed mismos, ostentando una \u2018cara de estampita\u2019 para \u2018maquillar la santidad\u2019\u201d; \u201cse hacen ver como justos, como buenos\u201d y esto lo hacen muchas veces para ganarse el aplauso del mundo, para promoverse a s\u00ed mismos y -cuando no- por alg\u00fan inter\u00e9s econ\u00f3mico\u2026 \u2018son hip\u00f3critas\u2019\u201d<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a>. De aqu\u00ed que digamos que el tributarismo adem\u00e1s de una incoherencia es un antitestimonio.<\/p><p>A lo largo de la corta existencia de nuestro Instituto muchos \u201ccon color de celo\u201d<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> y \u201cbajo capa de virtud\u201d<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a>, han objetado, criticado, obstaculizado, ridiculizado, acusado sin motivo, prohibido y hasta pareciera, se han propuesto \u2018dinamitar\u2019<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> la peque\u00f1a obra de nuestro Instituto. Estas personas hip\u00f3critas \u2212internas y externas a la congregaci\u00f3n\u2212 son esos que \u201c<em>acusan siempre<\/em> <em>a los otros<\/em> pero no han aprendido la sabidur\u00eda de acusarse a s\u00ed mismos\u201d<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a>. Y es que la hipocres\u00eda cuenta con el atractivo de no decir las cosas claramente; la fascinaci\u00f3n de la mentira, de las apariencias, es un esp\u00edritu de revuelta y confusi\u00f3n que \u201cen buen romance, quiere decir esp\u00edritu de entender al rev\u00e9s\u201d<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Esta hipocres\u00eda siembra divisi\u00f3n y el evangelio est\u00e1 lleno de ejemplos. Uno de ellos es el del fariseo y el publicano: <em>El fariseo, erguido, oraba en su coraz\u00f3n de esta manera: \u2018Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los dem\u00e1s hombres, que son ladrones, ad\u00falteros, ni como el publicano \u00e9se\u2019<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a>. Enseguida el fariseo pronuncia su distanciamiento: <em>el publicano \u00e9se<\/em>, dice con sorna<em>. <\/em>Y es que el hip\u00f3crita intenta acabar \u2212o al menos denigrar cuanto puede\u2212 con aquel cuya virtud, santidad o buenas obras a \u00e9l le incomoda, el radicalismo del otro lo sacude y en su intento no hace sino resaltar a\u00fan m\u00e1s su escasa virtud y torcidos intereses.<\/p><p>Otro hermoso pasaje de la Sagrada Escritura nos ense\u00f1a el odio de los imp\u00edos contra el justo: \u201c<em>Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la ense\u00f1anza recibida. [\u2026]Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los dem\u00e1s\u2026 Porque si el justo es hijo de Dios, \u00c9l lo proteger\u00e1 y lo librar\u00e1 de las manos de sus enemigos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a>. Pasaje que se aplica a Cristo: <em>Pong\u00e1moslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia<\/em>. <em>Conden\u00e9moslo a una muerte infame, ya que \u00e9l asegura que Dios lo visitar\u00e1<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a>. El Papa Francisco comenta: \u201cEsta profec\u00eda es muy detallada; el plan de acci\u00f3n de esta gente malvada es un detalle tras otro, no escatimemos nada, prob\u00e9moslo con violencia y tormento, y pongamos a prueba el esp\u00edritu de resistencia&#8230; tend\u00e1mosle asechanzas, pong\u00e1mosle trampas, [para ver] si cae&#8230; Esto no es una simple aversi\u00f3n, no hay un plan de acci\u00f3n malvado \u2212ciertamente\u2212 de un partido contra otro: esto es otra cosa. Esto se llama <em>ensa\u00f1amiento<\/em>: el diablo est\u00e1 siempre detr\u00e1s de todo ensa\u00f1amiento, trata de destruir y no escatima los medios. [\u2026] Qu\u00e9 es lo que hace el diablo: <em>ensa\u00f1arse<\/em>. Siempre. <em>Detr\u00e1s de todo ensa\u00f1amiento est\u00e1 el diablo, para destruir la obra de Dios<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Enga\u00f1\u00e1ndose a s\u00ed mismos en su hipocres\u00eda, y en su prop\u00f3sito de acabar con esa persona, con esa Instituci\u00f3n que interpela su modo de vivir, los tributarios llevan adelante el \u201cpeque\u00f1o <em>linchamiento diario<\/em>, [ese] que intenta condenar a las personas, crear una mala reputaci\u00f3n\u2026, descartarlas, condenarlas: el peque\u00f1o linchamiento diario de las <em>habladur\u00edas que crea una opini\u00f3n<\/em>; [\u2026]y con ese \u2018se dice que\u2019 se crea una opini\u00f3n para acabar con una persona. [\u2026] Y en nuestras instituciones cristianas, hemos visto tantos linchamientos diarios que nacieron de las habladur\u00edas\u201d. De hecho \u201cla habladur\u00eda es tambi\u00e9n un ensa\u00f1amiento\u201d<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Bien sabemos que \u201caun antes de haber comenzado \u2013el 25 de marzo de 1984\u2013 con nuestra Congregaci\u00f3n, ya ten\u00edamos quienes nos hac\u00edan la contra, y no de cualquier manera, sino con <em>bronca<\/em>\u201d. Cu\u00e1ntas voces amenazantes se levantaron a lo largo de todos estos a\u00f1os con lastimosas calumnias: que \u00e9ramos m\u00e1s lefebvristas que Lefebvre \u2212nos dec\u00edan\u2212, que desobedientes al Papa, que cerrados al di\u00e1logo, que sin <em>sensus ecclesiae<\/em>\u2026 y cu\u00e1ntas acusaciones sin fundamento: que hacemos cosas sin permiso, que no hay selecci\u00f3n y por eso tenemos muchas vocaciones (o si no, nos acusan de \u2018lavarles el cerebro\u2019), que tenemos muchas fundaciones porque en alg\u00fan caso se env\u00edan religiosos solos\u2026 Con qu\u00e9 atropello nos han querido \u2018cambiar\u2019, nos han querido \u2018convencer\u2019 de lo contrario: cambien esto, escriban esto, firmen aqu\u00ed y se les acaban sus problemas\u2026 con cuanta astucia se han formado \u2018bandos\u2019 para orquestar maquinaciones perversas y obstaculizar proyectos nobles, iniciativas pastorales, decisiones de gobierno y llevarse en la revuelta a algunos buenos\u2026<\/p><p>No debe asombrarnos que, casi exclusivamente, estos ataques provengan de personas consagradas. \u201cEsta es una <em>enfermedad de la Iglesia<\/em>\u201d, dice el Santo Padre, \u201cuna enfermedad que surge de una forma de pensar, de sentir <em>mundano <\/em>que se hace int\u00e9rprete de la ley\u201d<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso nos atrevemos a decir que detr\u00e1s de todas esas acusaciones hay una indignaci\u00f3n nihilista como de quien busca la aniquilaci\u00f3n. El enfrentamiento es, en su fundamento \u00faltimo, teol\u00f3gico. No puede no ser atacado quien da testimonio radical, expl\u00edcito \u2212positivo y negativo\u2212 de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or. Es decir, quien da testimonio de la luz que vino al mundo, y las tinieblas siguen odiando a la luz por las mismas razones: <em>y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>. Lo profetiz\u00f3 Jes\u00fas: <em>me han odiado a m\u00ed, os odiar\u00e1n tambi\u00e9n a vosotros<\/em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a>; lo dice San Pablo: <em>todo el que quiera vivir piadosamente en Cristo Jes\u00fas sufrir\u00e1 persecuci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a>. Lo ense\u00f1a casi toda p\u00e1gina del Evangelio, en el cual el mismo Se\u00f1or llama <em>bienaventurados<\/em> a los que sufren por causa suya<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Quisi\u00e9ramos aqu\u00ed volver a recordar que siempre para que \u201cla persecuci\u00f3n sea bienaventurada debe reunir, imprescindiblemente, dos requisitos: que seamos \u2018injuriados por causa de Cristo\u2019, y que sea \u2018falso lo que se dice contra nosotros\u2019<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\"><sup>[46]<\/sup><\/a>; y cuidar mucho de no volver y revolver en nuestros males, entreteni\u00e9ndonos con <em>delicadas complacencias<\/em> en ellos, o cayendo en \u2018esa creencia <em>luciferina<\/em> de que <em>somos algo grande<\/em>\u2019<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\"><sup>[47]<\/sup><\/a>, de que estamos sufriendo mucho\u201d<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\"><sup>[48]<\/sup><\/a>. Por eso, y dentro de este marco quisi\u00e9ramos advertir, que mucho hay que guardarse de caer en el error de asentar en el coraz\u00f3n que quien nos contradice persigue nuestra virtud o tiene poca experiencia de las cosas espirituales o envidia o semejantes faltas, para excusarnos con ello de no recibir correcci\u00f3n de nadie. Muchos ha habido que tentados de vanagloria o movidos por qui\u00e9n sabe qu\u00e9 pasi\u00f3n, fingieron que eran perseguidos por su virtud y no entendieron que no, sino por su \u2018mundanidad\u2019; y \u201ccrey\u00e9ndose algo grande\u201d \u2013ya que seg\u00fan ellos eran perseguidos por su virtud\u2212 secretamente fueron alimentando en el coraz\u00f3n un \u00eddolo de su propia estima y aunque espor\u00e1dicamente parec\u00eda que se humillaban en sus pensamientos y en sus palabras, en realidad no eran humillaciones hechas ante la Majestad de Dios con santo temor de ofenderle, sino ante el \u00eddolo secreto y disimulado que hab\u00edan hecho de s\u00ed mismos. Que no nos pase como a ellos que vistieron el amor propio de vestido virtuoso y luego quisieron ser adorados. Y si alguno no adoraba su estatua, luego lo juzgaban por perseguidor de su virtud o contrarios a <em>su<\/em> ley. Porque hicieron de sus gustos propios, de sus criterios, de su conducta \u2018la regla de virtud\u2019. De modo tal, que todo lo que se apartaba de eso, lo condenaron y despreciaron y aun buscaron denodadamente acabarlo. Viniendo san Pedro Juli\u00e1n Eymard a afirmar acerca de ellos: \u201cTened presente que cuantos abandonaron su vocaci\u00f3n, no estimaban la regla, a la cual quer\u00edan a\u00f1adir o quitar. <em>Rech\u00e1zalos<\/em> Jesucristo, porque no quiere dos leyes, ni voluntades contrarias a la suya, indicada al fundador\u201d<a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\"><sup>[49]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Hay que abrir los ojos y \u201cno dejarse debilitar por el esp\u00edritu del mundo y vivir coherentemente, sin ceder y sin componendas\u201d. Las presiones, el que te lleven aparte y traten de convencerte ofreci\u00e9ndote una soluci\u00f3n c\u00f3moda, situaciones inciertas, el riesgo de verse envuelto en habladur\u00edas, el riesgo a perderlo todo y de que nuestras obras vengan a nada, el riesgo de exponerse a consecuencias desagradables, las degradaciones, las persecuciones, todo eso, est\u00e1 siempre en el horizonte. Por eso hay que sentir como propia y muy \u00edntima la exhortaci\u00f3n de san Juan Pablo II que nos dec\u00eda: \u201cDemostrad con la profundidad de vuestras convicciones y con la coherencia de vuestro obrar que Jesucristo nos es contempor\u00e1neo\u201d<a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\"><sup>[50]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Ya lo dec\u00eda san Alfonso Mar\u00eda de Ligorio que \u201cquien quiera ser glorificado con los santos del Cielo necesita, como ellos, padecer en la tierra, pues ninguno de ellos fue querido y bien tratado por el mundo, sino que todos fueron perseguidos y despreciados, verific\u00e1ndose lo del propio Ap\u00f3stol: <em>Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jes\u00fas ser\u00e1n perseguidos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\"><sup>[51]<\/sup><\/a>.<\/p><h4><strong>2. Firmes en nuestras convicciones<\/strong><\/h4><p>Si de los tributarios se dice que son \u2018incapaces de coherencia\u2019 a nosotros para no serlo se nos pide precisamente <em>coherencia<\/em>, evitando toda falsa dualidad y como una dimensi\u00f3n de la fidelidad. \u201cVivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vida al objeto de la propia adhesi\u00f3n. Aceptar incomprensiones, persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree: eso es coherencia. Y es, quiz\u00e1s, el n\u00facleo m\u00e1s \u00edntimo de la fidelidad\u201d<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\"><sup>[52]<\/sup><\/a>. Ya que esto implica tener conciencia de la propia identidad y de manifestarla, con total respeto, pero sin vacilaciones ni temores.<\/p><p>\u201cPero toda fidelidad debe pasar por la prueba m\u00e1s exigente: la de la duraci\u00f3n. Por tanto, otra dimensi\u00f3n de la fidelidad que se pide de nosotros es la <em>constancia<\/em>. Es f\u00e1cil ser coherente por un d\u00eda o algunos d\u00edas. Dif\u00edcil e importante es ser coherente toda la vida. Es f\u00e1cil ser coherente en la hora de la exaltaci\u00f3n, cuando todo \u2018marcha bien\u2019, pero es dif\u00edcil serlo en la hora de la tribulaci\u00f3n. Sin embargo, s\u00f3lo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El <em>fiat<\/em> de la Virgen en la Anunciaci\u00f3n encontr\u00f3 su plenitud en el <em>fiat<\/em> silencioso que repiti\u00f3 al pie de la cruz. Ser fiel es no traicionar en las tinieblas lo que se acept\u00f3 en p\u00fablico\u201d<a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\"><sup>[53]<\/sup><\/a>.<\/p><p>De nosotros se pide una coherencia no ef\u00edmera, sino constante y perseverante. Pertenecer a la Iglesia, pertenecer al Instituto, servir a la Iglesia, ser fiel al carisma recibido es hoy algo muy exigente. Tal vez no cueste el derramamiento de sangre, pero podr\u00e1 costar el desprecio, la indiferencia, injurias, la marginaci\u00f3n y hasta la c\u00e1rcel. Es entonces f\u00e1cil y frecuente el peligro del miedo, del cansancio, de la inseguridad. Pero no hay que dejarse vencer por esas tentaciones. No hay que dejar desvanecer el vigor y la energ\u00eda espiritual de nuestro ser \u201cdel Verbo Encarnado\u201d y servidores de su Iglesia.<\/p><p>\u201cEl sacerdote tributario es un ser aberrante que ha dejado de ser sal y ha dejado de ser luz, y como la sal desvirtuada: <em>Ya no sirve para nada m\u00e1s que para ser tirada afuera y ser pisoteada por los hombres<\/em><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\"><sup>[54]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><sup>[55]<\/sup><\/a>. Lejos de nosotros el serlo.<\/p><p>Porque cada uno de los miembros del Instituto ha sido llamado a ser imitador del Verbo Encarnado, en quien \u201ctodo es transparencia, autenticidad, sinceridad, coherencia y verdad\u201d<a href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\"><sup>[56]<\/sup><\/a>. En esa convicci\u00f3n debemos estar firmemente plantados. Hay que demostrar nobleza de alma, fidelidad a la propia conciencia, aceptaci\u00f3n de los designios misericordiosos de Dios \u2212individualmente hablando y como Instituto\u2212 lo cual tambi\u00e9n incluye sus riesgos, por supuesto, pero convencidos de que son cosas por las cuales vale la pena morir. Comportarse de otro modo, es decir, alejarse en alg\u00fan punto de esa <em>transparencia<\/em>, <em>autenticidad<\/em>, <em>sinceridad<\/em>, <em>coherencia<\/em> y <em>verdad<\/em>, es un alejamiento del Ideal y \u2212en mayor o menor grado\u2212 ser\u00e1 tambi\u00e9n una traici\u00f3n a la propia conciencia, a la misma Verdad, a la vocaci\u00f3n recibida y a los principios que nos inculcaron.<\/p><p>Nuestras convicciones nos dicen que \u201cen nuestra espiritualidad, nunca debemos separar dial\u00e9cticamente la ense\u00f1anza del obrar ni el obrar de la ense\u00f1anza. Siempre hay que unir la integridad de la doctrina con la rectitud de vida, la ortodoxia y la ortopraxis\u201d<a href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\"><sup>[57]<\/sup><\/a>. Es tambi\u00e9n nuestra \u201cfirm\u00edsima convicci\u00f3n de que s\u00f3lo en la m\u00e1s estricta fidelidad a la doctrina de Jes\u00fas entendida en la Iglesia se encuentra la m\u00e1s fuerte, viva, fresca y graciosa originalidad\u201d<a href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\"><sup>[58]<\/sup><\/a>. Son todas expresiones del derecho propio. Estamos convencidos adem\u00e1s, de que \u201cla verdad contemplada hace que se ense\u00f1e con convicci\u00f3n y \u2013seg\u00fan su grado de certidumbre teol\u00f3gica\u2013 con una autoridad, que no es otra cosa que la participaci\u00f3n de la autoridad de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\"><sup>[59]<\/sup><\/a>, y que, por lo tanto, el \u201cense\u00f1ar doctrinas propias, exigir asentimientos indebidos, enfatizar lo accidental, tener una actitud dubitativa en todo, quedarse en insinuaciones o aproximaciones, problematizar las cosas m\u00e1s simples, oscurecer lo claro y no aclarar lo oscuro, buscarse a s\u00ed mismo [\u2026] ser ripioso en vez de sobrio, opaco en lugar de transparente, confuso en vez de preciso, [\u2026] revolver las aguas para que otros crean que son profundas&#8230; no es tener el esp\u00edritu de Cristo que dijo: <em>Sea vuestra palabra s\u00ed, s\u00ed; no, no; todo lo que pasa de esto procede del maligno<\/em><a href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\"><sup>[60]<\/sup><\/a>\u201d<a href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\"><sup>[61]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Estamos convencidos del inmenso valor que tiene para la vida de la Iglesia el apostolado<a href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\"><sup>[62]<\/sup><\/a> y \u201cde que la mejor forma de desarrollar un apostolado eficaz es en la uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con el Verbo Encarnado y el amor a las almas hasta el hero\u00edsmo de la entrega sin reservas\u201d<a href=\"#_ftn63\" name=\"_ftnref63\"><sup>[63]<\/sup><\/a>. Y por eso vamos a la misi\u00f3n con el \u00edmpetu de los santos<a href=\"#_ftn64\" name=\"_ftnref64\"><sup>[64]<\/sup><\/a> confiando s\u00f3lo en la Providencia de Dios<a href=\"#_ftn65\" name=\"_ftnref65\"><sup>[65]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Estamos convencidos de que en el \u201cesp\u00edritu legado por el Fundador y en el cumplimiento de las <em>Constituciones<\/em>, es decir en el patrimonio del Instituto, est\u00e1n contenidas las riquezas que el Esp\u00edritu Santo le ha otorgado para el bien de la Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn66\" name=\"_ftnref66\"><sup>[66]<\/sup><\/a>. Por tanto, en la medida en que ofrezcamos al mundo un testimonio radical de Cristo Crucificado \u2212en contradicci\u00f3n con el esp\u00edritu de mundanidad\u2212 podremos decir que nuestra colaboraci\u00f3n a la causa de la evangelizaci\u00f3n es efectiva, porque s\u00f3lo as\u00ed seremos <em>id\u00f3neos para el Amo<\/em><a href=\"#_ftn67\" name=\"_ftnref67\"><sup>[67]<\/sup><\/a> ya que estaremos viviendo \u201cen plenitud la reyec\u00eda y el se\u00f1or\u00edo cristiano y sacerdotal\u201d<a href=\"#_ftn68\" name=\"_ftnref68\"><sup>[68]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso un momento de crisis es un momento de elecci\u00f3n, es un momento que nos pone frente a las decisiones que tenemos que tomar. En esos momentos el Verbo Encarnado tambi\u00e9n podr\u00eda preguntarnos como a sus ap\u00f3stoles: <em>\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marcharos?<\/em><a href=\"#_ftn69\" name=\"_ftnref69\"><sup>[69]<\/sup><\/a>. \u201cEn mi tierra hay un dicho que dice: \u2018No cambies de caballo en medio del r\u00edo\u2019\u201d, comentaba el Santo Padre, \u201cen tiempos de crisis, hay que ser muy <em>firmes en la convicci\u00f3n<\/em> <em>de la fe<\/em>. Los que se fueron, \u2018cambiaron de caballo\u2019, buscaron otro maestro que no fuera tan \u2018duro\u2019, como le dec\u00edan a \u00c9l. En tiempos de crisis tenemos la perseverancia, el silencio; quedarse donde estamos, parados. Este no es el momento de hacer cambios. Es el momento de la fidelidad, de la fidelidad a Dios, de la fidelidad a las cosas [decisiones] que hemos tomado antes. [\u2026] Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 la fuerza, en los momentos de crisis, de <em>no vender la fe<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn70\" name=\"_ftnref70\"><sup>[70]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Para que quede a\u00fan m\u00e1s claro, nos parece importante destacar entonces la contraposici\u00f3n que hace el derecho propio en dos de sus p\u00e1rrafos acerca de la gran disparidad que hay entre el ser tributario y no serlo, y se\u00f1alar los frutos que se siguen de ambos:<\/p><table><tbody><tr><td width=\"332\"><p style=\"text-align: center;\"><strong>El <em>Directorio de Espiritualidad<\/em> 293<br \/>identifica las caracter\u00edsticas<br \/>del \u2018tributario\u2019<\/strong><\/p><\/td><td style=\"text-align: center;\" width=\"332\"><strong>El <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em> 249 establece los par\u00e1metros<br \/>para no serlo<\/strong><\/td><\/tr><tr><td width=\"332\"><strong>Antitestimonio<\/strong><\/td><td width=\"332\">El sacerdote no debe ser tributario por raz\u00f3n de su investidura y de su ministerio<\/td><\/tr><tr><td width=\"332\"><strong>Incoherencia entre c\u00f3mo se expresan los valores o ideales y c\u00f3mo se viven de hecho<\/strong><\/td><td width=\"332\">Debe trasmitir la santidad de Dios<br \/>aceptando ser un signo de contradicci\u00f3n.<\/td><\/tr><tr><td width=\"332\"><strong>B\u00fasqueda de s\u00ed mismo y no del Reino de Dios<br \/>y su justicia<\/strong><\/td><td width=\"332\">Debe transmitir la voluntad de Dios<br \/>hasta dar la vida por las ovejas<\/td><\/tr><tr><td width=\"332\"><strong>Falsificaci\u00f3n de la Palabra de Dios<\/strong><\/td><td width=\"332\">Debe transmitir la verdad de Dios,<br \/>aun a costa de su sangre.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><p>Del ser tributario se sigue el fruto de la infecundidad: \u201cfrecuentemente son obst\u00e1culos fuertes para aquellos que sienten la llamada de Cristo: <em>ven y s\u00edgueme<\/em>&#8230;\u201d<a href=\"#_ftn71\" name=\"_ftnref71\"><sup>[71]<\/sup><\/a>; adem\u00e1s busca disgregar, siembra divisi\u00f3n. Del no serlo, se sigue precisamente el fruto de la fecundidad ya que estos religiosos \u201ccon su ejemplo aguijonean a muchos a acoger en su coraz\u00f3n el carisma de la vocaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn72\" name=\"_ftnref72\"><sup>[72]<\/sup><\/a>; adem\u00e1s del fruto de la unidad: \u201cLa profunda comprensi\u00f3n del carisma lleva a una visi\u00f3n clara de la propia identidad, en torno a la cual es m\u00e1s f\u00e1cil crear unidad y comuni\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn73\" name=\"_ftnref73\"><sup>[73]<\/sup><\/a>.\u00a0 La elecci\u00f3n es nuestra.<\/p><p>Si en verdad hemos de ser coherentes para no ser tributarios entonces debemos \u201caun a costa de renuncias y sacrificios, buscar siempre la verdad y no vender ni disimularla jam\u00e1s por el deseo de <em>agradar a los hombres<\/em>, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de <em>aparentar<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn74\" name=\"_ftnref74\"><sup>[74]<\/sup><\/a>. Porque \u201cno puede haber unidad a costa de la verdad\u201d<a href=\"#_ftn75\" name=\"_ftnref75\"><sup>[75]<\/sup><\/a>. En efecto, es un atentado contra la unidad \u201ctanto la obsecuencia cuanto el servilismo, que sacrifican la verdad y la propia conciencia pretendiendo mantener una paz falsa, no contrariar al amigo, evitar alg\u00fan problema o, en ocasiones, sacar ventaja con el silencio o con el aplauso\u201d<a href=\"#_ftn76\" name=\"_ftnref76\"><sup>[76]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso se vuelve imperativo la cohesi\u00f3n de todos los miembros siempre apoyados en la verdad. Todo \u201cel bien y el mal del Instituto conciernen a todos por igual\u201d<a href=\"#_ftn77\" name=\"_ftnref77\"><sup>[77]<\/sup><\/a>, les dec\u00eda el Beato Giuseppe Allamano a los suyos y lo mismo se aplica a nosotros. Por eso nos dice el derecho propio: \u201cque en nuestras comunidades, que deben ser una unidad entre personas, <em>un cuerpo<\/em> lleno de miembros <em>que piensan<\/em>, ninguno deber\u00eda comportarse como un todo cerrado y solitario, como un n\u00f3made que se basta a s\u00ed mismo, sino que debemos aprender a actuar como las partes o los miembros de un todo\u201d<a href=\"#_ftn78\" name=\"_ftnref78\"><sup>[78]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Tendremos muchas dificultades, nos sobrar\u00e1n defectos y debilidades, pero si permanecemos unidos, dando un testimonio coherente cada uno desde su lugar, aportando no cr\u00edticas, no planes ficticios, sino soluciones pr\u00e1cticas, iniciativas conformes a nuestro patrimonio espiritual, entreg\u00e1ndonos de lleno a la misi\u00f3n con total olvido de s\u00ed, Dios preservar\u00e1 <em>su<\/em> obra, la obra del Instituto.<\/p><p>\u201cNo os dej\u00e9is enga\u00f1ar por soplos de viento que pasan y lo arrastran todo\u201d<a href=\"#_ftn79\" name=\"_ftnref79\"><sup>[79]<\/sup><\/a>, dec\u00eda nuestro Padre Espiritual. Defendamos con total libertad de esp\u00edritu el gran bien de la unidad que el tributarismo y la hipocres\u00eda pretenden disgregar, trabajemos en unidad de prop\u00f3sitos haciendo de nuestras comunidades, de cada provincia y de todas las provincias entre s\u00ed un s\u00f3lo coraz\u00f3n y una sola alma<a href=\"#_ftn80\" name=\"_ftnref80\"><sup>[80]<\/sup><\/a>.<\/p><p>No importa cu\u00e1ntos golpes mortales lancen contra nosotros, cuantos <em>linchamientos de habladur\u00edas<\/em> organicen en torno nuestro, con cuantas incoherencias se esfuercen en acusarnos, con cuanto <em>ensa\u00f1amiento<\/em> intenten vernos desaparecer, perseveremos en \u201cperfecto esp\u00edritu de uni\u00f3n y entrega personal\u201d<a href=\"#_ftn81\" name=\"_ftnref81\"><sup>[81]<\/sup><\/a>; s\u00f3lidos alrededor del carisma. Es decir, vivi\u00e9ndolo sin recortes, conserv\u00e1ndolo celosamente, profundiz\u00e1ndolo y desarroll\u00e1ndolo a lo largo del tiempo, en una continuidad homog\u00e9nea, cualesquiera sean las circunstancias hist\u00f3ricas<a href=\"#_ftn82\" name=\"_ftnref82\"><sup>[82]<\/sup><\/a>. Y todo esto en la m\u00e1s absoluta fidelidad a la Iglesia nuestra Madre.<\/p><p>Ser\u00eda un grave error, querer nivelar nuestro carisma o uniformarlo de acuerdo a necesidades pastorales que se polarizan alrededor de un objetivo unilateral<a href=\"#_ftn83\" name=\"_ftnref83\"><sup>[83]<\/sup><\/a>, o peor a\u00fan, querer modificarlo por complacer a alg\u00fan \u2018criterio mundano\u2019. Lo propio nuestro es que con esa dignidad y con esa nobleza de alma que da una vida coherente, demos testimonio inequ\u00edvoco de que <em>el Verbo se hizo carne<\/em>, aunque muchos vengan a querer \u2018comprarnos\u2019 dici\u00e9ndonos: \u201csean un poco m\u00e1s normales, como las otras personas, sensatas\u2026\u201d<\/p><p>No nos hemos de cansar de insistir en el hecho de que el \u201cque los institutos tengan su \u00edndole y funci\u00f3n peculiares repercute en bien de la misma Iglesia\u201d<a href=\"#_ftn84\" name=\"_ftnref84\"><sup>[84]<\/sup><\/a>, y por esa raz\u00f3n tenemos que esforzarnos siempre en conservar diligentemente el lugar que la Providencia divina nos ha asignado en la misma Iglesia, de la que nos honramos de ser hijos, respondiendo en la medida de nuestras posibilidades a las nuevas necesidades que vayan surgiendo en la Iglesia, sin alejarnos jam\u00e1s de nuestro patrimonio y sanas tradiciones. Debe ser m\u00e1ximo el respeto a las riquezas que nos han sido legadas en el carisma, tal como ha sido concebido, y que han sido aprobadas por la leg\u00edtima Autoridad de la Iglesia.<\/p><p>Persuad\u00e1monos de que \u201cla uni\u00f3n es vida y el enfrentamiento es muerte; porque donde hay uni\u00f3n hay virtud, y en el enfrentamiento s\u00f3lo hay desorden y pecado; porque donde hay uni\u00f3n hay pujanza, prosperidad y progreso, mientras que la discordia conduce a la debilidad, a la decadencia, a la nada. [\u2026] La unidad robustece a las familias\u201d<a href=\"#_ftn85\" name=\"_ftnref85\"><sup>[85]<\/sup><\/a>. Y \u201csi la uni\u00f3n en una familia religiosa es un poderoso testimonio evang\u00e9lico, la divisi\u00f3n entre hermanos, es una piedra de tropiezo para la evangelizaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn86\" name=\"_ftnref86\"><sup>[86]<\/sup><\/a>.<\/p><p>Por eso de alg\u00fan modo todo se reduce a nuestra fidelidad personal. Fidelidad que implica en primer lugar la b\u00fasqueda de la Voluntad de Dios. Pues no puede haber fidelidad si en vez de buscar la Voluntad de Dios busco seguir la propia. Fidelidad que implica tambi\u00e9n \u2212adem\u00e1s de la coherencia y constancia que ya hemos mencionado antes\u2212 una toma de postura y la aceptaci\u00f3n de los riesgos que con ello han de sobrevenir. No seamos ingenuos: cruces no nos han de faltar, ni Dios quiere que nos falten. Se necesita fuerza y \u00e1nimo para vivir la identidad de religioso y de religioso de nuestra amada congregaci\u00f3n del Verbo Encarnado, sin componendas, sin doble vida. Pero necesitamos m\u00e1s fortaleza aun en tiempos de mayor combate, combate que Dios permite para purificar el alma y levantarla a las m\u00e1s altas cumbres del hero\u00edsmo, como puede llegar a ser el hecho de que todo un Instituto sea sacudido y zarandeado por la tormenta para descubrir toda la belleza de la paciencia, fidelidad y sujeci\u00f3n de sus miembros.<\/p><p>Bien lo saben Ustedes, \u201cla fortaleza es una firme disposici\u00f3n de \u00e1nimo para soportar valerosamente cualquier g\u00e9nero de mal, a\u00fan los peores y los m\u00e1s continuados\u201d<a href=\"#_ftn87\" name=\"_ftnref87\"><sup>[87]<\/sup><\/a>. Por eso, la fortaleza \u201crequiere siempre una cierta superaci\u00f3n de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo. Porque por naturaleza los hombres tememos espont\u00e1neamente el peligro, los disgustos y sufrimientos. [\u2026] El miedo nos quita a veces el coraje cuando estamos en medio de un clima de amenaza, de opresi\u00f3n o persecuci\u00f3n. As\u00ed, pues, tienen valent\u00eda especial los hombres que son capaces de traspasar la llamada barrera del miedo, a fin de rendir <em>testimonio de la verdad y la justicia<\/em>. Para llegar a tal fortaleza debemos \u2018superar\u2019 en cierta manera los propios l\u00edmites y \u2018superarnos\u2019 a nosotros mismos, corriendo el \u2018riesgo\u2019 de encontrarnos en situaci\u00f3n ignota, con el riesgo de ser mal vistos, el riesgo de exponernos a consecuencias desagradables, a calumnias, a degradaciones, a p\u00e9rdidas materiales y hasta la c\u00e1rcel o las persecuciones. Para alcanzar tal fortaleza, hace falta estar sostenido por un gran amor <em>a la verdad y al bien al que uno se entrega<\/em>. Entend\u00e1moslo bien: La virtud de la fortaleza camina al mismo paso que la <em>capacidad de sacrificarse<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\"><sup>[88]<\/sup><\/a>. \u201cEsta es la idea clamorosa: <em>sacrificarse<\/em>. As\u00ed se dirige la historia, aun silenciosa y ocultamente\u201d<a href=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\"><sup>[89]<\/sup><\/a>, aunque se nos vaya la vida en ello.<\/p><p>Por eso, oigan bien todos: \u00a1Tenemos necesidad de hombres fuertes! Porque hombre verdaderamente justo es s\u00f3lo el que tiene la virtud de la fortaleza. Pidamos a Dios para todos los miembros, los actuales y las generaciones futuras, el don de Fortaleza para que cuando nos falten fuerzas para superarnos a nosotros mismos con miras a valores superiores como la verdad, la justicia, la vocaci\u00f3n, este \u201cdon de lo alto\u201d haga de cada uno de nosotros un hombre fuerte y que en el momento oportuno nos susurre en el interior:<\/p><p><em>\u00a1\u00c1nimo!<\/em><a href=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\"><sup>[90]<\/sup><\/a><em>.<\/em><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-4349352 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"4349352\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ab2ddbd\" data-id=\"ab2ddbd\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-282f216 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"282f216\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d2cf4c7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"d2cf4c7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Cf. Nm 18, 24; Gen 47, 26; San Juan de \u00c1vila, <em>Sermones de santos<\/em>, <em>op. cit<\/em>., T. III, 230, cit. a San Vicente Ferrer, <em>Opusculum de fine mundi<\/em>.<\/p><p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214.<\/p><p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 245.<\/p><p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Cf. San Juan de la Cruz, <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 1, cap. 4, 3.<\/p><p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Cf. <em>Subida al Monte<\/em>, Libro 2, cap. 19, 8.<\/p><p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 246.<\/p><p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 247.<\/p><p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Card. Louis Billot, <em>El error del liberalismo<\/em>, Cruz y Fierro, Buenos Aires 1978, p. 93.<\/p><p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> 1. f. Empleo de una palabra que hay que entender en dos sentidos distintos a la vez dentro del mismo enunciado (Real Academia Espa\u00f1ola).<\/p><p><a name=\"_ftn10\"><\/a><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> 1. f. Doble sentido, vicio de la palabra, cl\u00e1usula o manera de hablar a que puede darse m\u00e1s de una interpretaci\u00f3n (Real Academia Espa\u00f1ola).<\/p><p><a name=\"_ftn11\"><\/a><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Evangelii nuntiandi<\/em>, 80.<\/p><p><a name=\"_ftn12\"><\/a><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Cf. Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Decreto\u00a0<em>Ad gentes<\/em>, sobre la actividad misionera de la Iglesia, 6.<\/p><p><a name=\"_ftn13\"><\/a><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Cf. <em>Redemptoris Missio<\/em>, 36; <em>op. cit. <\/em><em>Evangelii nuntiandi<\/em>, 80.<\/p><p><a name=\"_ftn14\"><\/a><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> <em>Redemptoris Missio<\/em>, 36.<\/p><p><a name=\"_ftn15\"><\/a><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 86.<\/p><p><a name=\"_ftn16\"><\/a><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 61.<\/p><p><a name=\"_ftn17\"><\/a><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Cf. Sal 2, 4.<\/p><p><a name=\"_ftn18\"><\/a><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Cf.<em> Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 255.<\/p><p><a name=\"_ftn19\"><\/a><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 63; <em>op. cit<\/em>. Santo Tom\u00e1s de Aquino, S. Th., II-II, 186, 3 ad 2.<\/p><p><a name=\"_ftn20\"><\/a><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en la Misa de Cristo Rey<\/em> (23\/11\/1980).<\/p><p><a name=\"_ftn21\"><\/a><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 249; <em>op. cit<\/em>. P. C. Buela, IVE, <em>Sacerdotes para siempre<\/em>, Parte 1, cap. 6, 7.<\/p><p><a name=\"_ftn22\"><\/a><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Cf. Francisco, <em>Meditaciones diarias<\/em> (17\/11\/2015).<\/p><p><a name=\"_ftn23\"><\/a><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 248.<\/p><p><a name=\"_ftn24\"><\/a><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a><em> Directorio de Espiritualidad<\/em>, 36.<\/p><p><a name=\"_ftn25\"><\/a><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 35.<\/p><p><a name=\"_ftn26\"><\/a><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a name=\"_ftn27\"><\/a><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Cf. Mt 6, 33.<\/p><p><a name=\"_ftn28\"><\/a><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> Cf. 2 Co 4, 2.<\/p><p><a name=\"_ftn29\"><\/a><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 293.<\/p><p><a name=\"_ftn30\"><\/a><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Francisco, <em>Meditaciones diarias<\/em> (20\/10\/2017).<\/p><p><a name=\"_ftn31\"><\/a><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> San Juan de la Cruz, Cautelas, Tercera cautela contra el mundo, 8.<\/p><p><a name=\"_ftn32\"><\/a><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 214.<\/p><p><a name=\"_ftn33\"><\/a><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a> Hubo alguno que dijo respecto de nuestro Instituto: \u201cLa \u00fanica soluci\u00f3n es tirarles una bomba\u201d.<\/p><p><a name=\"_ftn34\"><\/a><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a> Francisco, <em>Meditaciones diarias<\/em> (20\/10\/2017).<\/p><p><a name=\"_ftn35\"><\/a><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> San Juan de la Cruz, <em>Subida del Monte<\/em>, Libro 2, cap. 21,11.<\/p><p><a name=\"_ftn36\"><\/a><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> Lc 18, 11.<\/p><p><a name=\"_ftn37\"><\/a><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> Sb 2, 12.14-15.18.<\/p><p><a name=\"_ftn38\"><\/a><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> Cf. Sb 2, 19-20.<\/p><p><a name=\"_ftn39\"><\/a><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> Francisco, <em>Meditaciones diarias<\/em> (27\/03\/2020).<\/p><p><a name=\"_ftn40\"><\/a><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> <em>Ibidem<\/em> (28\/04\/2020 y 27\/03\/2020).<\/p><p><a name=\"_ftn41\"><\/a><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em> (04\/05\/2020).<\/p><p><a name=\"_ftn42\"><\/a><a href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a> Jn 3, 19.<\/p><p><a name=\"_ftn43\"><\/a><a href=\"#_ftnref43\">[43]<\/a> Jn 15, 18.<\/p><p><a name=\"_ftn44\"><\/a><a href=\"#_ftnref44\">[44]<\/a> 2 Tim 3, 12.<\/p><p><a name=\"_ftn45\"><\/a><a href=\"#_ftnref45\">[45]<\/a> Mt 5, 11-12.<\/p><p><a name=\"_ftn46\"><\/a><a href=\"#_ftnref46\">[46]<\/a> San Juan Cris\u00f3stomo, <em>In Matt. hom<\/em>., XV, 5.<\/p><p><a name=\"_ftn47\"><\/a><a href=\"#_ftnref47\">[47]<\/a> San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort, <em>Carta circular a los Amigos de la Cruz<\/em>, 48<\/p><p><a name=\"_ftn48\"><\/a><a href=\"#_ftnref48\">[48]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 37.<\/p><p><a name=\"_ftn49\"><\/a><a href=\"#_ftnref49\">[49]<\/a> <em>Obras Eucar\u00edsticas<\/em>, 5\u00aa Serie, Ejercicios Espirituales dados a los religiosos de la Congregaci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento, p. 1026.<\/p><p><a name=\"_ftn50\"><\/a><a href=\"#_ftnref50\">[50]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 115.<\/p><p><a name=\"_ftn51\"><\/a><a href=\"#_ftnref51\">[51]<\/a> <em>Obras asc\u00e9ticas de San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, BAC, Madrid 1954, serm\u00f3n XLIII, Utilidad de las tribulaciones, p. 285.<\/p><p><a name=\"_ftn52\"><\/a><a href=\"#_ftnref52\">[52]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Homil\u00eda en la catedral de Ciudad de M\u00e9xico<\/em> (26\/01\/1979).<\/p><p><a name=\"_ftn53\"><\/a><a href=\"#_ftnref53\">[53]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>.<\/p><p><a name=\"_ftn54\"><\/a><a href=\"#_ftnref54\">[54]<\/a> Cf. Mt 5, 13.<\/p><p><a name=\"_ftn55\"><\/a><a href=\"#_ftnref55\">[55]<\/a> <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 264.<\/p><p><a name=\"_ftn56\"><\/a><a href=\"#_ftnref56\">[56]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 55.<\/p><p><a name=\"_ftn57\"><\/a><a href=\"#_ftnref57\">[57]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 109.<\/p><p><a name=\"_ftn58\"><\/a><a href=\"#_ftnref58\">[58]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 111.<\/p><p><a name=\"_ftn59\"><\/a><a href=\"#_ftnref59\">[59]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 112.<\/p><p><a name=\"_ftn60\"><\/a><a href=\"#_ftnref60\">[60]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>; <em>op. cit. <\/em>Mt 5, 37.<\/p><p><a name=\"_ftn61\"><\/a><a href=\"#_ftnref61\">[61]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 112.<\/p><p><a name=\"_ftn62\"><\/a><a href=\"#_ftnref62\">[62]<\/a> Cf. <em>Constituciones<\/em>, 176.<\/p><p><a name=\"_ftn63\"><\/a><a href=\"#_ftnref63\">[63]<\/a> Cf. <em>Ibidem<\/em>, 182.<\/p><p><a name=\"_ftn64\"><\/a><a href=\"#_ftnref64\">[64]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 216.<\/p><p><a name=\"_ftn65\"><\/a><a href=\"#_ftnref65\">[65]<\/a> Cf. <em>Directorio de Obras de Misericordia<\/em>, 251; 257.<\/p><p><a name=\"_ftn66\"><\/a><a href=\"#_ftnref66\">[66]<\/a> Cf. <em>Directorio de Vida Consagrada<\/em>, 327.<\/p><p><a name=\"_ftn67\"><\/a><a href=\"#_ftnref67\">[67]<\/a> 2 Tm 2, 21. Citado en <em>Constituciones<\/em>, 217.<\/p><p><a name=\"_ftn68\"><\/a><a href=\"#_ftnref68\">[68]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 214.<\/p><p><a name=\"_ftn69\"><\/a><a href=\"#_ftnref69\">[69]<\/a> Jn 6, 67.<\/p><p><a name=\"_ftn70\"><\/a><a href=\"#_ftnref70\">[70]<\/a> Cf. Francisco, <em>Meditaciones diarias<\/em> (02\/05\/2020).<\/p><p><a name=\"_ftn71\"><\/a><a href=\"#_ftnref71\">[71]<\/a> San Juan Pablo II, <em>Discurso a los obispos de Estados Unidos<\/em> (22\/02\/1989). Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 293.<\/p><p><a name=\"_ftn72\"><\/a><a href=\"#_ftnref72\">[72]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Discurso al Consejo Nacional y a los secretarios regionales de la Obra de vocaciones dependiente de los superiores mayores religiosos de Italia<\/em> (16\/02\/1980), 3. Citado en <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 292.<\/p><p><a name=\"_ftn73\"><\/a><a href=\"#_ftnref73\">[73]<\/a> <em>Directorio de Vida Fraterna<\/em>, 26.<\/p><p><a name=\"_ftn74\"><\/a><a href=\"#_ftnref74\">[74]<\/a> Cf. <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 78.<\/p><p><a name=\"_ftn75\"><\/a><a href=\"#_ftnref75\">[75]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 47.<\/p><p><a name=\"_ftn76\"><\/a><a href=\"#_ftnref76\">[76]<\/a> <em>Ibidem<\/em>, 253.<\/p><p><a name=\"_ftn77\"><\/a><a href=\"#_ftnref77\">[77]<\/a> <em>As\u00ed los quiero yo<\/em>, cap. 1, 18.<\/p><p><a name=\"_ftn78\"><\/a><a href=\"#_ftnref78\">[78]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 252.<\/p><p><a name=\"_ftn79\"><\/a><a href=\"#_ftnref79\">[79]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A las religiosas en Albano<\/em> (19\/09\/1982).<\/p><p><a name=\"_ftn80\"><\/a><a href=\"#_ftnref80\">[80]<\/a> Cf. Hch 4, 32.<\/p><p><a name=\"_ftn81\"><\/a><a href=\"#_ftnref81\">[81]<\/a> San Marcelino Champagnat, <em>Consejos, Lecciones, M\u00e1ximas y Ense\u00f1anzas<\/em>, cap. 33.<\/p><p><a name=\"_ftn82\"><\/a><a href=\"#_ftnref82\">[82]<\/a> Cf. San Juan Pablo II, <em>A las religiosas en Florian\u00f3polis, Brasil<\/em> (18\/10\/1991).<\/p><p><a name=\"_ftn83\"><\/a><a href=\"#_ftnref83\">[83]<\/a> <em>Ibidem.<\/em><\/p><p><a name=\"_ftn84\"><\/a><a href=\"#_ftnref84\">[84]<\/a> <em>Perfectae Caritatis<\/em>, 2.<\/p><p><a name=\"_ftn85\"><\/a><a href=\"#_ftnref85\">[85]<\/a> Cf. San Marcelino Champagnat, <em>Consejos, Lecciones, M\u00e1ximas y Ense\u00f1anzas<\/em>, cap. 33.<\/p><p><a name=\"_ftn86\"><\/a><a href=\"#_ftnref86\">[86]<\/a> San Juan Pablo II, <em>A la Asamblea de la Uni\u00f3n de las Conferencias Europeas de Superiores Mayores en Roma<\/em> (17\/11\/1983).<\/p><p><a name=\"_ftn87\"><\/a><a href=\"#_ftnref87\">[87]<\/a> <em>Directorio de Noviciados<\/em>, 91.<\/p><p><a name=\"_ftn88\"><\/a><a href=\"#_ftnref88\">[88]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> Audiencia General<\/em> (15\/11\/1978).<\/p><p><a name=\"_ftn89\"><\/a><a href=\"#_ftnref89\">[89]<\/a> <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 146.<\/p><p><a name=\"_ftn90\"><\/a><a href=\"#_ftnref90\">[90]<\/a> Cf. San Juan Pablo II,<em> Audiencia General <\/em>(15\/11\/1978).<\/p><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de sacerdocio implica hablar de la cura de almas y hablar de sacerdotes es hablar de hombres que por el sacramento del Orden han sido llamados a ser \u201csignos vivientes y eficaces de la misericordia de Dios\u201d, sabi\u00e9ndose ellos mismos \u201clos primeros en ser perdonados\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1020,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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